Los celos

La celotipia.


Los celos, celotipia

La celotipia. Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase…

Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. El envidioso en cambio quiere lo que no tiene. Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja.

Los celos pueden no ser malos

El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que…”, “soy menos simpático que…”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas… con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.

Los celos, la celotipia, cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.

La depresión en la tercera edad

Depresión en los adultos mayores. La depresión es una enfermedad mental. Es un trastorno del estado de ánimo en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante semanas o por más tiempo.

La depresión en los mayores puede manifestarse en dolencias físicas

Los trastornos psicológicos en los mayores pueden ser una causa de múltiples dolores que pueden degenerar en serios daños a su salud.

Si la depresión en los ancianos no es diagnosticada ni tratada, existe una alta probabilidad de generar un sufrimiento innecesario que con tratamiento hubiera podido evitarse. Muchos rechazan el tratamiento con antidepresivos, pero diversos estudios demuestran que en estos casos incluso el tratamiento solo con psicoterapia ayuda al sujeto a manejar con eficacia todos sus pensamientos negativos y distorsionados. De esta manera, se ofrecen recursos al anciano y entrenamiento en nuevas habilidades para afrontar sus problemas desde una perspectiva más realista y más objetiva, que le permitirán abordar su vida de una manera más positiva.

La intervención psicológica dependerá del contexto en que deba desarrollarse la terapia. En ocasiones, el trabajo se tornará difícil por lo complicado que puede ser manejar este tipo de casos y la lentitud en la consecución de resultados. Muchos profesionales coinciden en que, más que una especialidad de la psicología, la psicogerontología es un acto de servicio que no todos los profesionales de la salud mental están capacitados para realizar, por la dificultad que entraña y por la excepcionalidad de cada caso.

Conceptual definición y pasos de la TERAPIA DE PAREJA

Pasos en la Terapia de Pareja

  1. DERIVACIÓN Y CONTACTO TELEFÓNICO
  2. ENTREVISTAS INICIALES
  • Etapa social
  • Primera impresión
  • Verificación de datos y presentación del contexto
  • Apertura
  • Preguntas del terapeuta
  • Comunicación con el terapeuta
  • Registro del feedback
  • Fijación de objetivos
  • Primeras redefiniciones
  • Otros aspectos
  • Cierre de la entrevista

3. TRATAMIENTO COMPLETO

Conceptos y definiciones


Consejero matrimonial

El consejero matrimonial de profesión es un fenómeno moderno. Él —o ella— apareció en escena en las últimas décadas… ¡pero a qué paso! “El asesoramiento de siquiatras de niños o consejeros de familia se ha convertido en una de las industrias de mayor crecimiento”, según la revista U.S.News & World Report. Un ejército creciente de consejeros profesionales —siquiatras, sicólogos, clérigos (consejeros pastorales), médicos, abogados, maestros, terapeutas matrimoniales y familiares, asistentes sociales y personas que tienen algún grado académico en la ciencia que estudia el comportamiento— ha reemplazado a los consejeros y asesores oportunos pero no profesionales del pasado.

Psicólogo de parejas – Psicóloga de parejas

Es quien, hace el tratamiento clínico psicológico que se brinda a ambos miembros de una relación sentimental, en su condición de enamorados, novios, esposos, convivientes, separados y/o divorciados, por parte de un psicoterapeuta o terapeuta profesional, debidamente capacitado y facultado por los respectivos organismos oficiales reguladores del país donde ejerce su profesión.

En una terapia de pareja, el psicoterapeuta se centrará fundamentalmente en mejorar la comunicación en la relación. De esta manera, se aprenderá a controlar los impulsos y emociones para afrontar y resolver los conflictos que puedan surgir de una manera más eficiente. Además, se enseñará a ver los problemas desde otra perspectiva, intentando relativizar los mismos sin que los personalismos, la soberbia u orgullo pueda distorsionar los juicios de valor.

Asesor matrimonial – Asesora matrimonial

¿Qué es el asesoramiento matrimonial?

De acuerdo con la junta que certifica a los consejeros matrimoniales en Michigan, E.U.A., el asesoramiento matrimonial es: “Guía, pruebas, consideraciones, terapia, instrucción, o el dar consejo, el propósito principal del cual es evitar, eliminar, aliviar, arreglar o resolver conflictos o disensiones matrimoniales, o crear, mejorar o restablecer la armonía matrimonial”.

Eso parece ser exactamente lo que necesitan Juan y María. Sin embargo, ésa es tan solo una de los cientos de definiciones que se dan al asesoramiento matrimonial. La ciencia que estudia el comportamiento (del cuerpo, la mente, el sistema nervioso) es una cosa. Pero los esfuerzos que se han hecho por aplicar esa ciencia ha producido miríadas de teorías y prácticas. Allen S. Bernsten*, sicólogo de Florida, E.U.A., describe cuatro escuelas de sicoterapia que, a su vez, se dividen en 130 subescuelas:

Analítica: El terapeuta trata de sondear las motivaciones inconscientes del paciente o por qué se comporta como lo hace. Sondea los primeros recuerdos de su infancia, los cuales tal vez arrojen luz sobre sus acciones actuales.

Conductista (”Behaviorista”)En este modo de abordar, el terapeuta se interesa menos en las motivaciones internas del paciente. En vez de eso, trata de cambiar los hábitos o el comportamiento indeseables por medio de educación y acondicionamiento.

Humanística: En el caso de este enfoque, el terapeuta da mayor énfasis a que el paciente tenga en cuenta la consciencia de sí mismo, su desarrollo personal y su propia responsabilidad, para efectuar cambios en el paciente y sus acciones.

Transpersonal”: El terapeuta trata de ayudar al paciente a sobreponerse a todo y fusionarse con alguna “voluntad universal”. Este enfoque puede hacerse verdaderamente místico.

Los factores de un trastorno de estrés postraumático

Uno de los factores que facilitan el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático es que el hecho precipitante sea atribuido a la voluntad de otro ser humano. Cuando la herida emocional está impregnada de voluntariedad, su efecto sobre la vida es más profundo y duradero.

El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad de salud mental desencadenada por un evento aterrador, ya sea que lo hayas experimentado o presenciado. Los síntomas pueden comprender reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre el evento.
 
 

Clasificación dependiendo de los síntomas del paciente:

  • El paciente revive continuamente el acontecimiento traumático, lo que produce recuerdos reiterativos del suceso que, en la mayoría de las ocasiones, también se mezclan con las pesadillas.Esto provoca reacciones molestas de la persona ante situaciones que le recuerdan al hecho.
  • En algunos casos, la maniobra adoptada es la evasión: el paciente muestra insensibilidad emocional e indiferencia ante actividades cotidianas y elude lugares o pensamientos que le hagan recordar el acontecimiento.
  • La hiperexcitación supone que la persona examina continuamente lo que le rodea para detectar signos de peligro, lo que le dificulta la concentración y le provoca sobresaltos continuos. Esto puede desencadenar irritación o ataques de ira.
  • También, es posible que el paciente afronte el acontecimiento traumático a través de pensamientos y estados de ánimo negativos. Esto provoca culpabilidad o tendencia a culpar a los demás por el suceso, y pérdida de interés por las actividades cotidianas.

Tratamientos

El tratamiento es a largo plazo, lo que explica el alto grado de abandono de la terapia. Se estima que el 75 por ciento de los pacientes tratados lo abandona.

La terapia se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia. Los fármacos empleados se dirigen a tratar los diversos síntomas del síndrome, teniendo en cuenta los más acusados. Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos.

La psicoterapia se encamina a desarrollar técnicas de relajación, como aprender a respirar correctamente ante una crisis provocada por el síndrome.

Este tratamiento se puede combinar con métodos cognitivos para racionalizar los hechos traumáticos y también con terapia de choque, en la que se recrea la situación vivida para ayudar a la víctima a superarla y a perder el miedo que le produjo. 

Otros factores

La mayoría de las personas que han sufrido un trauma no llegan a padecer estrés postraumático, un hecho que todavía no tiene explicación. Además, y al contrario de lo que se cree, la gravedad del síndrome no depende de la naturaleza del trauma que lo desencadena.

La reacción a una situación difícil e inusual depende mucho de la sensibilidad de las personas afectadas y de sus recursos para afrontar los traumas.

En parte, esto se encuentra determinado por las características genéticas de cada persona, pero también influye la personalidad y la situación vital concreta que esté atravesando el paciente, si ha sufrido o no otros traumas en el pasado o el tejido familiar y social que pueda apoyarle.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más frecuente entre las personas jóvenes, quizá porque tienen más posibilidades de exponerse a traumas desencadenantes. También es más común en aquellos individuos que se encuentran socialmente aislados.

La revelación de una infidelidad

2 maneras de afrontar LA INFELIDAD

La revelación de una infidelidad, es un momento crucial en las relaciones de pareja. Para muchas es un punto de no retorno, tras el cual el vínculo queda irremediablemente dañado; mientras que a otras las permite redefinir, reforzar y renovar los cimientos sobre los que se erigen.


Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Escojer como tomárselo si es posible, se convierte en una elección.

La autocompasión

LA AUTOCOMPASIÓN
Un antídoto contra la conversación negativa interior

Es una actitud existencial que nos protege de la crítica constante con la que solemos comunicarnos con nosotros mismos. Implica la integración emocional de nuestros rincones más oscuros, la disposición a dotarlos de claridad y la tolerancia a la imperfección.

1- Observa el sufrimiento y descubre por qué te ocurre.

2- Mira tu sufrimiento tal y cómo es. Siéntelo. No lo reprimas.

3- Acepta el sufrimiento en lugar de ignorarlo. Acepta que sufrir es parte de la vida, y que si pones de tu parte es temporal.

4- Desea tu felicidad y el fin de tu sufrimiento. Date un abrazo mental.

5- Deja marcha ese sufrimiento de tu corazón. Libéralo o déjalo a un lado. Aprecia las cosas tal y cómo son. Debes estar presente en tu realidad.

6- Sé agradecido por tu realidad actual y por la fuerza que tienes para poder cambiar tu realidad para hacer otra mejor.


Ten afirmaciones positivas en tu mente

La autocompasión es una práctica que puede cambiar mucho la manera en que nos percibimos a nosotros mismos.