Porque mujeriego narcisista rechaza sexualmente su pareja.

¿Qué es el narcisismo sexual?

Lo feliz que tu pareja te hace podría estar determinado por la cantidad de sexo que tus amigos creen que estás teniendo, si es que eres un narcisista sexual, claro

La clave del narcisista sexual es servirse del otro para satisfacción o placer de uno mismo, esto es, te quiero y quiero estar contigo si me complaces, me mimas, te desvives por mí… el único importante en la relación es él. No hay que confundirlo con el narcisista típico, pues el narcisista sexual tiene tendencia a explotar a otras personas, falta de empatía, sentimientos de grandiosidad y una excesiva necesidad de validación en el dominio sexual.

Los narcisistas sexuales se aprovechan de los demás sin ningún tipo de miramiento o escrúpulo

Casi todo el mundo tiene curiosidad sobre la vida sexual de otras personas, pero los narcisistas sexuales en concreto, son los que más probabilidades tienen de verse afectados por las comparaciones, ya que tienden a hacer comparaciones con aquellos que son sexualmente menos capacitados.

Los narcisistas sexuales están más inclinados a hacer una comparación descendente, básicamente comparándose ellos mismos con alguien hacia quien se sentían superior. Así, cuanto mejor pensaban que lo estaban haciendo mayor satisfacción sexual para ellos, aunque son menos felices en sus propias relaciones si los demás practican más sexo que él o si otras personas intimaban más a menudo.

Los narcisistas sexuales pueden ser encantadores, tener un sentido desorbitado del yo y priorizar el físico sobre lo emocional; son más propensos a ser adictos al sexo, al uso de la fuerza física y a las mentiras.

¿Eres un narcisista?

El narcisismo se representa generalmente como una combinación desmesurada de amor propio, vanidad y autoadmiración. El narcisismo no tiene por qué ser algo negativo. Y es que un “egoísmo sano” tiene un efecto positivo para la salud y puede ser de gran ayuda por ejemplo en la vida laboral. Así, en la mayoría de las personas se encuentra un pequeño narcisista.

Sin embargo, si la autoestima es exagerada y el deseo de aprobación, atención y admiración es constante el narcisismo puede adoptar rasgos patoloógicos. Y es que un trastorno de la personalidad narcisista puede atormentar a los afectados. Su entorno también suele sufrir mucho.

La pareja narcisista

narcisismo

Cielo e infierno. De la pareja perfecta y encantadora a la pareja egoísta, insensible e incluso cruel. Nada es suficientemente bueno, grandioso o perfecto para una persona narcisista, ni siquiera tú. ¿Te has enamorado de alguien ahogado en su reflejo ideal? Ten cuidado: no te ahogues también.

En una primera instancia, parecen personas superiores al resto. Más agradables, más serviciales, más románticos, más inteligentes, más fascinantes. Parecen ser la respuesta idónea para todas las personas que vegetan en sus vidas esperando que llegue ese amor de película que les haga vibrar. Príncipes azules o princesas rosas.

Al inicio de la relación, ya existen detalles que resultan muy extraños. Pequeñas críticas, desplantes o discrepancias entre hechos y palabras. Entre el despliegue del cortejo, se suelen ignorar las alarmas.

No todas las personas que dan una de cal y otra de arena padecen de narcisismo patológico. Pero el narcisista siempre da una de cal y otra de arena y la descompensación entre una conducta y la otra, es abismal. Una de las frases más comunes en quienes han tenido una pareja de este tipo es me subía al cielo para estrellarme contra el suelo. ¿El resultado?: el otro se enamora perdidamente o sale huyendo.

A pesar de lo que se cree, no es una persona que se quiere una barbaridad. No es un amante, es un enamorado. Tiene una imagen idealizada de sí mismo/a. El mismo proceso es el que sigue al elegir pareja. No puede enamorarse si no ve al otro como alguien superior, ya sea por su belleza, juventud, dinero o estatus social.

Al igual que no consigue pasar del enamoramiento al amor por sí mismo, tampoco lo sabe hacer con su pareja. Y como no puede compartir el trono, pasa de idealizarla a devaluarla. Su compañero es su reflejo: cuando lo castiga, se castiga por no ser extraordinario; por no ser digno de ser amado.

Los narcisistas son personas dependientes de los demás. Su autoestima depende de la mirada ajena. Una impresión positiva le llena, una impresión negativa, le hunde. A medida que pasan los años, su público va abandonando el espectáculo enfrentándole con la amenaza más temible: la soledad.

No acepta la realidad: razonar con una persona con este problema conduce a la más absoluta frustración. Simplemente, habla en otro idioma. Puede admitir el punto de vista del otro en el momento, pero será un acuerdo fugaz. Sus esquemas son rígidos: les aterrorizan los cambios que no pueden controlar.

La pareja narcisista acostumbra a tener una personalidad adictiva: al temer la realidad, necesitan evadirse constantemente. Son habituales los problemas con el alcohol y/o las drogas, en especial la cocaína.

Tampoco pueden amar: su nula autenticidad y su escasa empatía les mantienen en un estado de desconexión con sus propias emociones y las de los demás. Funcionan en base de apariencias. Para ellos, sólo hay dos tipos de personas: las que utilizan o las que se dejan utilizar. Como temen a su propia humanidad, la rechazan en los demás.

No muestra un verdadero interés por el otro: ni sus sueños, ni su entorno, ni sus amistades, ni su familia, ni sus intereses o necesidades son relevantes para la pareja narcisista.

Carecen de autocontrol: tienen explosiones de ira por razones que parecen absurdas. Finalmente la pareja se encuentra pidiendo perdón hasta por pedir perdón.

A pesar de las apariencias, sufren mucho. Desconocen quienes son realmente y como expresarse ante un mundo del que se encuentran desvinculados. El narcisista es realmente una persona amordazada en el interior de una cárcel erigida con miedos. Sólo una crisis grave o la pérdida pueden abrirle las puertas de un cambio.

Aun a día de hoy, las personalidades narcisistas son socialmente admiradas.

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¿Quienes son las parejas que suelen estar al lado de una persona narcisista?

Vivimos en una sociedad que fomenta el vivir de cara a la galería, el no cultivar la felicidad, sino los placeres rápidos, la adicción a la novedad y la intolerancia a la frustración. La mayoría de personas hoy día poseen algunos o muchos de los rasgos de una personalidad narcisista. Lo que nos atrae de alguien que padece esta enfermedad emocional, es su versión idealizada, ya que su realidad es distorsionada y angustiante. ¿Quién no desea estar junto a un ser especial y maravilloso sacado de un cuento de hadas? La realidad es que nadie es mejor que nadie, pero hay quienes se las arreglan para creer (y hacer creer) que ellos sí lo son.

El narcisista patológico suele reflejar esta parte infantil que se mueve en los chutes, en los extremos – la montaña rusa emocional- y que necesita sentirse admirada, especial e única gracias a las atenciones de seres extraordinarios.

En pocas palabras: si permanecemos junto a una pareja narcisista, normalmente hay algo en nosotros que tiene cierta afinidad hacia ese patrón de grandeza, de lucir fachada y de vender lo que no existe para que el mundo exterior lo admire.

La autoaceptación, la madurez y una buena autoestima son los mejores antídotos contra el narcisismo propio y ajeno.

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Recuperarse de una relación tóxica con un narcisista

Existen dos obstáculos habituales:

1) La idealización del narcisista: Las parejas creen que el príncipe o la princesa es real y el “otro” que maltrata, manipula o utiliza, es una especie de transitoria enfermedad ajena al objeto de sus amores. Ni el príncipe ni el “otro” son personalidades auténticas, sino defensas emocionales. El enganche histérico que produce el juego de la cal y de la arena del narcisista es confundido con amor extremo: no lo es. Al enamoramiento lo alimenta cualquier cosa, pero el amor requiere verdad y difícilmente se ama a quien no se conoce lo más mínimo.

2) Ser pareja ONG: investigar complejos artículos de psicología y psiquiatría, aplicar tácticas de contramanipulación, imitar los comportamientos del narcisista, intentar razonar con él…son comportamientos que no llevan más que darse contra puertas cerradas. Si hay alguna posibilidad de que una persona con cualquier tipo de problema se trate, sólo ocurrirá si se siente mal por ello y desea cambiarlo. Otras vías son una pérdida de tiempo, energía y salud mental.

Si finalmente se opta por cortar esta relación, es preciso, como en todo amor adictivo, cortar todos los vínculos ysuperar un síndrome de abstinencia.

Demonizar al narcisista es contraproducente: se trata de un ser humano, no de un supervillano de película y sus problemas no son excepcionales. Los únicos poderes que tiene son los que se le otorguen.

Romper con la idealización es posiblemente la parte más difícil del duelo de este tipo de relaciones. De alguna manera la persona enganchada sigue aferrada a la idea de que si el narcisista se “cura” serían muy felices. Es esencial subrayar la importancia de responsabilizarse de ser feliz por uno mismo y empezar a poner los ojos en otras metas que no dependan de factores externos, sino de nuestra propia fuerza, pasión o valía. La vida es amplia y está llena de riquezas y posibilidades. Una persona es sólo una ínfima parte de todo ello.

El maltrato psicológico e incluso físico aparece de forma frecuente en relaciones con narcisistas patológicos: en este caso, es muy recomendable solicitar asistencia profesional, tanto para tratar la adicción a la relación como para las consecuencias traumáticas que puede acarrear.

Sexualitat en l’embaràs i el post part

SEXUALITAT EN L’EMBARÀS I EL POST PART

Quan: dimecres 3 de d’abril, 11:30 – 13:00
On: Mama Lloca, Carrer de Gaietà Ventalló, 42, 08100 Mollet del Vallès, Barcelona, España (mapa)
Descripció: DIMECRES 3 ABRIL a les 11:30 – Què hem d’esperar de la vida sexual durant l’embaràs? – I en el post part, quan ja ha nascut el nadó? – Quan podem començar a tenir relacions sexuals? – És veritat que es redueix el desig sexual? – Com ho viu la dona? I l’home? Impartit per Xavier Conesa Psicòleg – Sexòleg de Mollet Director Docent de l’Institut Superior d’Estudis Sexològics (ISES) Bcn Inscripcions: mamalloca@gmail.com / 93 593 66 63 / 663 229 156 (wasap)

EL DESEO SEXUAL DE LA MUJER

Andreas Baranowski y Heiko Hecht, los investigadores alemanes que en 2015 replicaron el experimento de 1978 en una discoteca -y hallaron los mismos resultados- se preguntaron qué pasaría si las mujeres recibieran una oferta de sexo casual de una forma en la que no tuvieran que temer, ni por su reputación ni por su integridad física.

Idearon un segundo experimento para atenuar el factor miedo: invitaron a un grupo de voluntarios, hombres y mujeres, a un laboratorio con el pretexto de ayudar a una empresa de citas a evaluar su algoritmo de compatibilidad.

Les presentaron diez fotos de miembros del sexo opuesto y les hicieron creer que los diez ya habían acordado reunirse con ellos (ya sea para una cita o para tener sexo).

Los resultados fueron notables: casi no hubo diferencias entre los sexos.

El 100% de los hombres y el 97% de las mujeres aceptaron tener una cita con al menos uno de los candidatos, con el potencial de tener sexo.

Otro estudio realizado por Terri Conley alcanzó conclusiones similares.

Conley decidió utilizar figuras reconocidas -estrellas de Hollywood- como las potenciales parejas casuales, en vez de extraños.
La mayoría de los hombres y mujeres encuestados dijo que aceptaría tener sexo casual con Angelina Jolie y Brad Pitt, respectivamente.
Le preguntó a un grupo de hombres si se aceptaría una propuesta sexual de Angelina Jolie y a un grupo de mujeres si aceptaría tener sexo con Brad Pitt.

La mayoría de los consultados dijo que .

Estos experimentos pusieron en tela de juicio las conclusiones tan categóricas que por décadas se mantuvieron respecto al famoso trabajo de Hatfield y Clark.

Y sugieren que la imagen que tienen muchos de que las mujeres son conservadoras y no les gusta tanto el sexo como a los hombres, está errada.

(* Este artículo está basado en el programa «¿Te quieres acostar conmigo?» de BBC Radio 4. Puedes escucharlo en inglés aquí.)

«Lo que realmente somos es seres sociales y no puedes separar una cosa de la otra», aseguró.

LA MUJER Y EL SEXO

El experimento alemán de 2015 se realizó en una discoteca pero los resultados fueron QUE ELLOS SI ATODO
Y ELLAS NO.
Pero aún allí, los resultados del experimento original de Hatfield y Clark se mantuvieron intactos.

La mujer y el sexo
Pero a pesar de que las conclusiones del experimento parecen indisputables -se trata de uno de los pocos estudios sociales en los que nadie cuestiona los resultados- han surgido algunas voces, sobre todo femeninas, que consideran que se trata de un malentendido.

Estas críticas no disputan el hecho que la vasta mayoría de las mujeres rechazará una oferta sexual de un extraño. Pero dicen que eso no significa que no les guste el sexo casual.

Aseguran que la explicación de los resultados no es biológica, sino cultural.

En su libro, «Inferior: How Science Got Women Wrong» («Inferior: cómo la ciencia malinterpretó a las mujeres») la periodista científica Angela Saini sostiene que son las restricciones morales que dictan cómo una mujer debe comportarse las que explican el rechazo femenino al sexo casual.

Saini objeta las interpretaciones que se quedan solamente en lo biológico.

«(Es incorrecto) pensar que puedes separar la naturaleza y la crianza, lo biológico y lo cultural, y llegar a la raíz de quiénes realmente somos», le dijo a la BBC.
Así lo confirma la psicóloga Terri Conley, quien realizó un estudio sobre el tema en 2011. «Las mujeres son juzgadas con más dureza por tener relaciones sexuales ocasionales que los hombres, y es algo que les preocupa».

Conley lo ilustra con un ejemplo de la vida moderna: el llamado «walk of shame» (camino de la vergüenza), como se llama cuando una mujer regresa por la mañana a su casa, vestida con su ropa de la noche anterior, tras haber tenido un encuentro casual con alguien.

«Hay estudios que muestran que la mujer pone en riesgo su reputación si acepta una oferta de sexo: puede ser considerada una puta o una desesperada sexual. El hombre no sufre un daño social», coincide Cordelia Fine, autora de «Testoterone Rex«.
La mujer arriesga su reputación si acepta tener sexo casual y muchas temen ser juzgadas.
Fine, profesora de la Universidad de Melbourne, destaca otro elemento clave para entender por qué todas las mujeres en los estudios rechazaron tener sexo con un extraño: el miedo a la violencia.

«Lo que los experimentos realmente demostraron es que las mujeres no están muy interesadas en arriesgarse a entrar en una situación en donde podrían ser asesinadas, violadas o podrían avivar el interés de un potencial acosador», le dijo a la BBC.

¿QUIERES ACOSTARTE CONMIGO?

El famoso experimento sobre sexo casual arrojó resultados que sorprendieron.
Es un experimento tan famoso que incluso inspiró una pegadiza canción de los años ’90: «¿Te quieres acostar conmigo?» de la banda británica de jazz-pop Touch and Go.

Esa fue la pregunta que un grupo de estudiantes, varones y mujeres, le hicieron a extraños del sexo opuesto, como parte de un experimento realizado en el campus de la Universidad Estatal de Florida, en Estados Unidos, en 1978.

Los resultados causaron asombro: tres de cada cuatro hombres respondieron que sí a la propuesta. En cambio, ni una sola mujer aceptó.

Interesantemente, otra de las preguntas que fueron parte del estudio –¿tendrías una cita conmigo?– arrojó resultados muy diferentes: cerca de la mitad de los consultados, tanto hombres como mujeres, respondieron afirmativamente.

Las conclusiones de los expertos fueron contundentes: el experimento claramente había demostrado las diferencias en las actitudes femeninas y masculinas hacia el sexo casual y confirmado un antiguo estereotipo sobre los sexos.
Para el psicólogo y escritor canadiense Steven Pinker esto no debería haber sorprendido a nadie.

«Si uno observa los fenómenos sociales ve que los hombres tienen más tendencia a ser acosadores sexuales, a consumir pornografía visual, a contratar prostitutas», observó a la BBC.

Según Pinker el experimento simplemente «confirmó de forma dramática una diferencia biológica básica: (…) que un hombre puede reproducirse potencialmente mucho más rápidamente que una mujer».
Para el famoso psicólogo y escritor Steven Pinker el estudio mostró las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.
«Cuando una mujer queda embarazada, está atada por nueve meses al embarazo, mientras que un hombre puede engendrar tantos niños como la cantidad que encuentre de parejas dispuestas a tener sexo con él».

«Es una asimetría que forma parte de nuestra anatomía», consideró Pinker. «Y no es sorprendente que otra parte de nuestra anatomía, nuestro cerebro, refleje esa diferencia».

En resumen, entonces, lo que Pinker y muchos otros expertos concluyeron del experimento es que al existir el riesgo de quedar embarazada, la mujer es mucho más cuidadosa a la hora de elegir pareja y no tiene interés en el sexo casual.

Varios estudios posteriores que reprodujeron el experimento de 1978 llegaron a los mismos resultados, sugiriendo que no se trataba de algo relacionado con tabúes de la época.

Uno de los experimentos más recientes, realizado en Dinamarca en 2010, mostró que tampoco tenía que ver con un posible puritanismo de la cultura estadounidense.

Ese estudio dio los mismos resultados que siempre: ni una sola mujer aceptó tener sexo casual con un extraño, a contramano de la mayoría de los hombres.

Incluso ahondó la percepción de que a los hombres les obsesiona el sexo: ¡más hombres dijeron que sí a un encuentro sexual con una extraña que los que aceptaron tomar un café que una mujer que no conocían!

Otro trabajo realizado en Alemania en 2015 cambió la locación del experimento a un lugar considerado más propicio para una propuesta «indecente»: una discoteca.
El experimento alemán de 2015 se realizó en una discoteca pero los resultados fueron los mismos.
Pero aún allí, los resultados del experimento original de Hatfield y Clark se mantuvieron intactos.

ANTIDEPRESIVOS QUE NO AFECTAN LA SEXUALIDAD

Uno de los efectos secundarios más desagradables de los tratamientos para la depresión y que más abandono provoca en la adherencia terapéutica es la disminución de la libido o el deseo sexual. Sin embargo, este problema de tolerabilidad podría estar solventado con la nueva generación de antidepresivos con un innovador mecanismo de acción multimodal. Según el psiquiatra Enric Álvares, “la dosis de 10 o incluso 15 mg/día de Vortioxetina ha demostrado, en estudios llevados a cabo con animales, producir la misma disfunción sexual que el placebo, es decir, ninguna”.

“La disfunción sexual es un efecto muy común en muchos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRIs), pues la serotonina ayuda a manejar la depresión y la ansiedad, pero en mucha cantidad inhibe el deseo sexual. Adicionalmente, es posible que a medida que aumenta la serotonina se reduzca la dopamina, otro neurotransmisor que facilita la excitación sexual”, ha asegurado el doctor Enric Álvarez, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pay y profesor titular de Psiquiatría en la Universidad Autónoma de Barcelona, durante la rueda de prensa convocada por Lundbeck para presentar el primer fármaco de esta nueva generación de antidepresivos.

El doctor Álvarez advierte que no se han registrado los mismos resultados con dosis superiores a 20 miligramos, pero insiste en que esta nueva generación de antidepresivos demuestran “mayor tolerabilidad en el paciente en cuanto a impulso sexual”. Para él, este nuevo tratamiento puede ser una herramienta de ayuda para mejorar la adherencia en aquellos pacientes que tantos les preocupa la disfunción sexual que sufren al tomar medicamentos como Paxil, Prozac o Zoloft, entre otros.