Los celos

La celotipia.


Los celos, celotipia

La celotipia. Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase…

Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. El envidioso en cambio quiere lo que no tiene. Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja.

Los celos pueden no ser malos

El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que…”, “soy menos simpático que…”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas… con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.

Los celos, la celotipia, cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.

Pasión sexual obsesiva

Las personas con pasión sexual obsesiva tendrían más probabilidades de engañar a sus parejas.

Más de 600 adultos jóvenes respondieron a preguntas destinadas a evaluar la pasión sexual armoniosa y obsesiva. También informaron cualquier instancia pasada en la que le habían sido infieles a un compañero. Como era de esperar, aquellos con pasión sexual obsesiva habían participado en muchos más actos de infidelidad que aquellos con pasión sexual armoniosa.

El deseo de vengarse de su pareja, aumentar su autoestima o cumplir con las expectativas sociales percibidas, como la noción de que los «hombres reales» tienen muchas parejas sexuales. Aquellos con pasión sexual armoniosa rara vez dieron tales razones para su infidelidad.

Las personas que se ven a sí mismas como controladas por fuerzas externas tienen más probabilidades de hacer trampa, especialmente cuando se combinan con una fuerte pasión sexual. Es mejor mantenerse alejado de las personas que siempre se ven a sí mismas como víctimas, ya que una relación con ellos seguramente será infeliz. La infidelidad es solo uno de los muchos desgarros que esas personas tienen para ti.

Por el contrario, es probable que las personas que creen que tienen el control de su destino sean mejores socios. Cuando también tienen una pasión sexual armoniosa, probablemente serán mejores amantes y compañeros de vida. Además, su sentido seguro de sí mismo también los hace menos propensos a desviarse de una relación comprometida.

La estimulación del deseo

La estimulación del deseo es necesaria para que el resto de las fases que componen la respuesta sexual se desarrollen con normalidad y proporcionen una experiencia placentera. Este momento requiere de matices sutiles que muchas veces difieren profundamente de la pura genitalidad.

Le ocurre a casi todas las parejas con el paso del tiempo: el hombre tiene la sensación de que sus ganas por mantener relaciones sexuales son siempre

Le ocurre a casi todas las parejas con el paso del tiempo: el hombre tiene la sensación de que sus ganas por mantener relaciones sexuales son siempre superiores a las de su compañera. Un malentendido que genera mucha confusión en la vida en pareja, pero que puede solucionarse fácilmente si conocemos las técnicas adecuadas. Durante mucho tiempo, y aún hoy en día, se ha dado por hecho que los hombres siempre tienen más ganas de tener sexo que las mujeres. No es cierto. La realidad es que hombres y mujeres tienen las mismas necesidades de mantener relaciones sexuales, y las mismas ganas, pero sus ciclos funcionan de distinta manera.

Muchas mujeres no experimentan el deseo sexual en el inicio del intercambio, sino que aparece más tarde, porque se busca conscientemente. La realidad es que,  el deseo sexual no tiene que estar presente para que las mujeres quieran, y puedan, mantener relaciones sexuales y, de hecho, en parejas de larga duración, no siempre se da en el inicio del intercambio amoroso. La libido femenina aumenta con el tiempo y las mujeres alcanzan la madurez sexual hacia los 35 años, pero el deseo, no obstante, se ve afectado por la propia rutina de una relación amorosa.  “cuanto más tiempo pasa una mujer en una relación, menos deseo sexual siente”.

Esto no quiere decir que no quieran mantener relaciones sexuales, pero tienen motivaciones distintas para hacerlo. Razones complejas que no responden al mero “deseo”. En muchos casos las mujeres buscan fomentar la intimidad emocional con su pareja o, en ocasiones, incrementar su propia autoestima. El deseo sexual, por tanto, no está presente en el inicio del intercambio sexual, sino que aparece más tarde, porque se busca conscientemente. Esto es clave para entender porque las mujeres no siempre parecen tan receptivas como el hombre respecto al acto sexual. La buena noticia es que se puede trabajar la aparición de ese deseo, y con la estimulación adecuada, la excitación sexual y el placer se intensifican. Y las relaciones son más satisfactorias.

CONSEJOS:

1. Lee, imagina y planifica

El deseo se puede provocar conscientemente.

2. Trabaja los preliminares

A muchos hombres les cuesta aceptar que sus mujeres hagan el amor solo por complacerles.

3. Muestra satisfacción y apuesta por lo que le gusta

Debemos tratar de mostrarnos siempre optimistas en nuestras relaciones, mostrando satisfacción y agradecimiento.

4. Elige un buen momento

La pareja tiene que estar en un momento emocionalmente estable para poder hacer el amor.

5. El orgasmo no siempre debe ser la meta

Este es un problema sobre todo para los hombres, que sienten una gran frustración si no logran que su pareja alcance el orgasmo. Es cierto que no tener nunca orgasmos es un problema, pero si ocurre de vez en cuando no hay que darle mayor importancia. En muchas ocasiones, las mujeres, simplemente, ni lo buscan, ni lo necesitan.

La revelación de una infidelidad

2 maneras de afrontar LA INFELIDAD

La revelación de una infidelidad, es un momento crucial en las relaciones de pareja. Para muchas es un punto de no retorno, tras el cual el vínculo queda irremediablemente dañado; mientras que a otras las permite redefinir, reforzar y renovar los cimientos sobre los que se erigen.


Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Escojer como tomárselo si es posible, se convierte en una elección.

El sexo para resolver discusiones.

El sexo como estrategia de resolución de conflictos puede reforzar su aparición posterior, especialmente cuando éste tiene lugar inmediatamente después de las discusiones. Por lo tanto, puede influir en las dinámicas relacionales incrementando el número de intercambios negativos.

El sexo después de una pelea tiene fama de ser fantástico y Montse, empresaria de 29 años, es una de tantas que lo pregonan a los cuatro vientos. Ella aún recuerda una noche en que tuvo una acalorada discusión con su novio. Alcanzó a pensar que ese sería el final de su noviazgo, pero dos horas después de críticas, ironías y reclamos, él le dijo que no dejaría que nada los separara porque ella era lo más importante en su vida. Cinco minutos más tarde habían dejado a un lado sus armas verbales y en medio de abrazos iniciaban lo que sería uno de los encuentros sexuales más apasionados de su relación. “Era como las primeras veces que habíamos estado juntos en la cama, pero más intenso porque ya había un sentimiento profundo de amor entre ambos”, recuerda.

Para Carlos, un ejecutivo de 40 años, el sexo de reconciliación es incluso mejor que aquel que se da después de una cena romántica y todo en la relación marcha sobre ruedas. Otros dicen que es superior al de despedida, cuando la pareja termina de mutuo acuerdo la relación pero antes de tomar caminos separados deciden decirse adiós en la cama. “El de despedida es muy angustioso porque uno quiere dar y recibir todo en un segundo”, dice Carina, de 40 años. En cambio, el sexo después de una pelea es para ella tan agradable que se corre el peligro de buscar cualquier riña para propiciar ese reencuentro. A Alberto, un banquero de 30 años, le parece más espectacular que los primeros encuentros sexuales. “Es una cosa rara porque entre besos y abrazos hay algo de venganza hacia el otro”, dice Pedro, de 35 años. Y agrega: “Uno tira a matar”.

Si bien es cierto que algunas desavenencias no comienzan desde el minuto uno, sino a raíz de la convivencia y son fruto del proceso evolutivo de cada persona. Sea cual sea el motivo que desencadene un desacuerdo no debemos permitir que esta no tenga fin, ya que a nivel emocional terminará pasándonos factura. Una cosa es discutir de vez en cuando, y otra, discutir por casi todo.

Porque mujeriego narcisista rechaza sexualmente su pareja.

¿Qué es el narcisismo sexual?

Lo feliz que tu pareja te hace podría estar determinado por la cantidad de sexo que tus amigos creen que estás teniendo, si es que eres un narcisista sexual, claro

La clave del narcisista sexual es servirse del otro para satisfacción o placer de uno mismo, esto es, te quiero y quiero estar contigo si me complaces, me mimas, te desvives por mí… el único importante en la relación es él. No hay que confundirlo con el narcisista típico, pues el narcisista sexual tiene tendencia a explotar a otras personas, falta de empatía, sentimientos de grandiosidad y una excesiva necesidad de validación en el dominio sexual.

Los narcisistas sexuales se aprovechan de los demás sin ningún tipo de miramiento o escrúpulo

Casi todo el mundo tiene curiosidad sobre la vida sexual de otras personas, pero los narcisistas sexuales en concreto, son los que más probabilidades tienen de verse afectados por las comparaciones, ya que tienden a hacer comparaciones con aquellos que son sexualmente menos capacitados.

Los narcisistas sexuales están más inclinados a hacer una comparación descendente, básicamente comparándose ellos mismos con alguien hacia quien se sentían superior. Así, cuanto mejor pensaban que lo estaban haciendo mayor satisfacción sexual para ellos, aunque son menos felices en sus propias relaciones si los demás practican más sexo que él o si otras personas intimaban más a menudo.

Los narcisistas sexuales pueden ser encantadores, tener un sentido desorbitado del yo y priorizar el físico sobre lo emocional; son más propensos a ser adictos al sexo, al uso de la fuerza física y a las mentiras.

¿Eres un narcisista?

El narcisismo se representa generalmente como una combinación desmesurada de amor propio, vanidad y autoadmiración. El narcisismo no tiene por qué ser algo negativo. Y es que un “egoísmo sano” tiene un efecto positivo para la salud y puede ser de gran ayuda por ejemplo en la vida laboral. Así, en la mayoría de las personas se encuentra un pequeño narcisista.

Sin embargo, si la autoestima es exagerada y el deseo de aprobación, atención y admiración es constante el narcisismo puede adoptar rasgos patoloógicos. Y es que un trastorno de la personalidad narcisista puede atormentar a los afectados. Su entorno también suele sufrir mucho.

La pareja narcisista

narcisismo

Cielo e infierno. De la pareja perfecta y encantadora a la pareja egoísta, insensible e incluso cruel. Nada es suficientemente bueno, grandioso o perfecto para una persona narcisista, ni siquiera tú. ¿Te has enamorado de alguien ahogado en su reflejo ideal? Ten cuidado: no te ahogues también.

En una primera instancia, parecen personas superiores al resto. Más agradables, más serviciales, más románticos, más inteligentes, más fascinantes. Parecen ser la respuesta idónea para todas las personas que vegetan en sus vidas esperando que llegue ese amor de película que les haga vibrar. Príncipes azules o princesas rosas.

Al inicio de la relación, ya existen detalles que resultan muy extraños. Pequeñas críticas, desplantes o discrepancias entre hechos y palabras. Entre el despliegue del cortejo, se suelen ignorar las alarmas.

No todas las personas que dan una de cal y otra de arena padecen de narcisismo patológico. Pero el narcisista siempre da una de cal y otra de arena y la descompensación entre una conducta y la otra, es abismal. Una de las frases más comunes en quienes han tenido una pareja de este tipo es me subía al cielo para estrellarme contra el suelo. ¿El resultado?: el otro se enamora perdidamente o sale huyendo.

A pesar de lo que se cree, no es una persona que se quiere una barbaridad. No es un amante, es un enamorado. Tiene una imagen idealizada de sí mismo/a. El mismo proceso es el que sigue al elegir pareja. No puede enamorarse si no ve al otro como alguien superior, ya sea por su belleza, juventud, dinero o estatus social.

Al igual que no consigue pasar del enamoramiento al amor por sí mismo, tampoco lo sabe hacer con su pareja. Y como no puede compartir el trono, pasa de idealizarla a devaluarla. Su compañero es su reflejo: cuando lo castiga, se castiga por no ser extraordinario; por no ser digno de ser amado.

Los narcisistas son personas dependientes de los demás. Su autoestima depende de la mirada ajena. Una impresión positiva le llena, una impresión negativa, le hunde. A medida que pasan los años, su público va abandonando el espectáculo enfrentándole con la amenaza más temible: la soledad.

No acepta la realidad: razonar con una persona con este problema conduce a la más absoluta frustración. Simplemente, habla en otro idioma. Puede admitir el punto de vista del otro en el momento, pero será un acuerdo fugaz. Sus esquemas son rígidos: les aterrorizan los cambios que no pueden controlar.

La pareja narcisista acostumbra a tener una personalidad adictiva: al temer la realidad, necesitan evadirse constantemente. Son habituales los problemas con el alcohol y/o las drogas, en especial la cocaína.

Tampoco pueden amar: su nula autenticidad y su escasa empatía les mantienen en un estado de desconexión con sus propias emociones y las de los demás. Funcionan en base de apariencias. Para ellos, sólo hay dos tipos de personas: las que utilizan o las que se dejan utilizar. Como temen a su propia humanidad, la rechazan en los demás.

No muestra un verdadero interés por el otro: ni sus sueños, ni su entorno, ni sus amistades, ni su familia, ni sus intereses o necesidades son relevantes para la pareja narcisista.

Carecen de autocontrol: tienen explosiones de ira por razones que parecen absurdas. Finalmente la pareja se encuentra pidiendo perdón hasta por pedir perdón.

A pesar de las apariencias, sufren mucho. Desconocen quienes son realmente y como expresarse ante un mundo del que se encuentran desvinculados. El narcisista es realmente una persona amordazada en el interior de una cárcel erigida con miedos. Sólo una crisis grave o la pérdida pueden abrirle las puertas de un cambio.

Aun a día de hoy, las personalidades narcisistas son socialmente admiradas.

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¿Quienes son las parejas que suelen estar al lado de una persona narcisista?

Vivimos en una sociedad que fomenta el vivir de cara a la galería, el no cultivar la felicidad, sino los placeres rápidos, la adicción a la novedad y la intolerancia a la frustración. La mayoría de personas hoy día poseen algunos o muchos de los rasgos de una personalidad narcisista. Lo que nos atrae de alguien que padece esta enfermedad emocional, es su versión idealizada, ya que su realidad es distorsionada y angustiante. ¿Quién no desea estar junto a un ser especial y maravilloso sacado de un cuento de hadas? La realidad es que nadie es mejor que nadie, pero hay quienes se las arreglan para creer (y hacer creer) que ellos sí lo son.

El narcisista patológico suele reflejar esta parte infantil que se mueve en los chutes, en los extremos – la montaña rusa emocional- y que necesita sentirse admirada, especial e única gracias a las atenciones de seres extraordinarios.

En pocas palabras: si permanecemos junto a una pareja narcisista, normalmente hay algo en nosotros que tiene cierta afinidad hacia ese patrón de grandeza, de lucir fachada y de vender lo que no existe para que el mundo exterior lo admire.

La autoaceptación, la madurez y una buena autoestima son los mejores antídotos contra el narcisismo propio y ajeno.

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Recuperarse de una relación tóxica con un narcisista

Existen dos obstáculos habituales:

1) La idealización del narcisista: Las parejas creen que el príncipe o la princesa es real y el “otro” que maltrata, manipula o utiliza, es una especie de transitoria enfermedad ajena al objeto de sus amores. Ni el príncipe ni el “otro” son personalidades auténticas, sino defensas emocionales. El enganche histérico que produce el juego de la cal y de la arena del narcisista es confundido con amor extremo: no lo es. Al enamoramiento lo alimenta cualquier cosa, pero el amor requiere verdad y difícilmente se ama a quien no se conoce lo más mínimo.

2) Ser pareja ONG: investigar complejos artículos de psicología y psiquiatría, aplicar tácticas de contramanipulación, imitar los comportamientos del narcisista, intentar razonar con él…son comportamientos que no llevan más que darse contra puertas cerradas. Si hay alguna posibilidad de que una persona con cualquier tipo de problema se trate, sólo ocurrirá si se siente mal por ello y desea cambiarlo. Otras vías son una pérdida de tiempo, energía y salud mental.

Si finalmente se opta por cortar esta relación, es preciso, como en todo amor adictivo, cortar todos los vínculos ysuperar un síndrome de abstinencia.

Demonizar al narcisista es contraproducente: se trata de un ser humano, no de un supervillano de película y sus problemas no son excepcionales. Los únicos poderes que tiene son los que se le otorguen.

Romper con la idealización es posiblemente la parte más difícil del duelo de este tipo de relaciones. De alguna manera la persona enganchada sigue aferrada a la idea de que si el narcisista se “cura” serían muy felices. Es esencial subrayar la importancia de responsabilizarse de ser feliz por uno mismo y empezar a poner los ojos en otras metas que no dependan de factores externos, sino de nuestra propia fuerza, pasión o valía. La vida es amplia y está llena de riquezas y posibilidades. Una persona es sólo una ínfima parte de todo ello.

El maltrato psicológico e incluso físico aparece de forma frecuente en relaciones con narcisistas patológicos: en este caso, es muy recomendable solicitar asistencia profesional, tanto para tratar la adicción a la relación como para las consecuencias traumáticas que puede acarrear.

Diez síntomas de un adolescente que sufre el trastorno de ansiedad de separación

Dificultad para separarse de los padres, falta de iniciativa para salir con amigos o hacer planes sociales son algunos de los síntomas.

Dolor de panza, mareos, dificultad para salir de la cama, falta de apetito, enojos y angustia… estas son algunas de las molestias que acompañan a adolescentes que padecen ansiedad de separación y que sienten que no pueden ir al colegio, hacer programas con amigos o ir a campamentos.

Es difícil ver y contener a un adolescente angustiado, con miedo intenso y preocupación. Esto genera en los padres mucha confusión, al tener que lidiar al mismo tiempo con su propia intuición y con los diferentes consejos que las personas a su alrededor siempre tienen para dar acerca del «mundo adolescente», «ya está grande», «tienes que ser firme», «ya se le va a pasar».

Es común que los adolescentes nieguen sus preocupaciones y temores  frente a la separación. Sin embargo, sus conductas reflejan la dificultad para alejarse del hogar y la resistencia para realizar actividades que impliquen mayor independencia. Con la ansiedad se instala un circuito de preocupación, miedo, malestar físico y rechazo a ir al colegio, que es difícil de interrumpir. Este ciclo puede escalar a medida que los síntomas físicos empeoran (dolor de estómago, cefaleas, calambres). Cuanto más tiempo el adolescente falta al colegio, más difícil se hace volver y superar el miedo, la ansiedad y el aislamiento.

¿Qué entendemos por trastorno de ansiedad de separación en adolescentes?

Todos los chicos sienten ansiedad. Es de esperar y es normal que se sientan ansiosos en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Si bien la angustia por separación corresponde a una etapa evolutivamente normal del niño (entre los 8 y 14 meses de edad), en algunos casos la  ansiedad perdura o se intensifica en momentos de crisis o de cambios -tal como lo es el periodo de la adolescencia-, se vuelve severa y empieza a interferir con las actividades diarias tal como separarse de los padres para ir a la escuela y hacer amigos. Es entonces cuando los padres deben considerar recurrir al  asesoramiento de un especialista.

La característica fundamental del TAS (Trastorno por Ansiedad de Separación) es la ansiedad y el malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar, o separación  de las principales figuras de cuidado y apego (normalmente los padres, cuidadores, o familiares próximos).

Sus síntomas se manifiestan a nivel cognitivo (preocupación excesiva y persistente a perder las figuras de cuidado o a que estos sufran un posible daño), conductual (resistencia o rechazo a asistir al colegio u otro lugar, negarse a dormir solo o fuera de casa si no está cerca la figura de cuidado), y físico (dolores de estómago, cefaleas, pesadillas recurrentes, náuseas, etc.).

La ansiedad de separación en los jóvenes puede aparecer frente a cambios significativos en el colegio (por ejemplo durante la transición de la primaria hacia la secundaria), frente a un divorcio, enfermedad o ante el fallecimiento de un familiar.

A pesar de su alta prevalencia, persiste la idea errónea de que los trastornos por ansiedad son transitorios o inocuos. Investigaciones en el Reino Unido indican que, con frecuencia, los padres presentan una visión poco realista acerca del bienestar emocional de sus hijos, tienden a subestimar y pasar por alto las emociones negativas y el grado de estrés de sus niños. Si bien hay padres que se asustan «de más» frente a la angustia de su hijo, varias veces se autoengañan con creencias falsas: «ya se le va a pasar»…»es la adolescencia»… y pasan por alto una situación que requiere de una atención y recursos específicos para ser superada.

Los expertos señalan que, si se deja sin tratamiento, los chicos y adolescentes con  trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo de mal desempeño en la escuela, tienen menos desarrolladas las habilidades sociales, son más vulnerables al abuso de sustancias y pueden padecer trastornos de ansiedad y depresión al llegar a adulto.

10 síntomas para  saber si tu hijo padece Ansiedad de Separación.

Algunas de las siguientes expresiones son típicas de chicos que padecen un trastorno de ansiedad por separación. Si responde «sí» a varias de estas premisas y el grado de malestar es muy intenso y persiste en el tiempo (más de 4 semanas), es aconsejable que consulte con un profesional especializado.

1.      Hay cosas que preocupan a mi hijo

2.      A mi hijo le da miedo la oscuridad

3.      Mi hijo se queja de tener miedo

4.      Mi hijo tendría miedo si se quedara solo en casa

5.      Mi hijo se preocupa por estar lejos de mí/nosotros

6.      A mi hijo le preocupa que algo malo le suceda a alguien de nuestra familia

7.      A mi hijo le da miedo dormir solo.

8.      A mi hijo le cuesta ir al colegio por las mañanas porque se siente nervioso o con miedo

9.      A mi hijo le molestan pensamientos malos, o imágenes en su mente

10.  A mi hijo le daría miedo pasar la noche lejos de casa.

No a la sobre protección

La sobre protección puede ser definida como el uso de excesiva precaución y de comportamientos protectores. Se sabe que altos niveles de sobre protección se encuentran asociados con altos niveles de ansiedad en niños y también con fobia social en adolescentes.

Los padres sobre protectores, que amparan excesivamente al chico de las adversidades de la vida,  tienden a afianzar la creencia de que todo afuera de casa es riesgoso y que conviene evitar salir del círculo familiar.  Aunque actúe con la mejor de las intenciones, el sobre protector impide al niño o adolescente aprender a manejar adversidades y asumir algún riesgo como parte de su vida. Se ha identificado que las familias con este estilo de comportamiento tienden a ser muy consentidoras.

Algunos padres transmiten a sus hijos sus propios miedos ante los peligros, y en este caso, son ellos quienes no permiten al chico que se separe.

La adolescencia es una etapa en la vida en la que los hijos se separan de sus padres y en el proceso de construcción de su propia identidad es normal que se identifiquen más con sus amigos que con sus padres. La ansiedad de separación puede interferir en este proceso vital para el sano desarrollo y limitar el crecimiento normal de un adolescente.

SEPARACIÓN DE LA PAREJA Y SEGUIR

Cómo superar una ruptura amorosa

Recomponerse al finalizar una relación no es algo sencillo, ni en hombres ni en mujeres. Si bien es cierto que cada separación es diferente, las claves de la psicología para liberarnos de la tristeza y ser más fuertes emocionalmente se basan en la gestión emocional y la protección de la autoestima.

En primer lugar, para saber cómo superar la tristeza después de una separación, es necesario organizar y conducir toda la cascada de emociones que podemos sentir tras una situación tan dolorosa. Si nos sentimos desbordados por los sentimientos, probablemente terminemos pensando que no podemos controlar nada de lo que nos rodea. Para gestionar nuestras emociones podemos hacer el ejercicio de identificarlas antes de que estallen y ponerles nombre.

Por ejemplo, podemos identificar el momento en el que se inicia el sentimiento de ira, pensar por qué lo estamos sintiendo y si realmente vale la pena mantener esa emoción tan desagradable. Aprender a controlar los sentimientos no es un proceso sencillo, pero nos puede ayudar a ser fuertes después de una ruptura. Además, este aprendizaje nos servirá como herramienta ante otros conflictos de la vida.

Subir la autoestima tras una ruptura

En segundo lugar, cuando seamos capaces de controlar nuestras emociones, tendremos que aprender a proteger y trabajar la autoestima. Esta tiene un papel muy importante en generar un punto de vista más optimista de la vida, nos ayuda a desarrollar la resiliencia y a tomar mejores decisiones. Para aumentar y fortalecer la autoestima, podemos hacer algunos de los siguientes ejercicios:

  • Pensamiento positivo: se trata de darle la vuelta a la tortilla, dejar de pensar en lo mal que lo hacemos todo y empezar a valorar un poco más nuestras decisiones.
  • Autoaceptación y reafirmación de nuestras ideas: un paso muy importante para saber cómo superar la tristeza después de una separación consiste en aceptarse a uno mismo. Esto es vital para tener una buena salud mental y poder reponernos de una ruptura dolorosa. Tener unas buenas expectativas de autoeficacia (es decir, creer que lo que vamos a hacer, lo haremos bien) aumenta las posibilidades de éxito lo que, a su vez, aumenta la autoestima.
  • Afirmaciones positivas: es importante darnos cuenta de qué lenguaje utilizamos para hablarnos a nosotros mismos, si estamos todo el rato atacándonos o pensando que no somos suficiente probablemente nuestra autoestima no podrá fortalecerse correctamente. Es por ello que debemos intentar utilizar un lenguaje basado en afirmaciones positivas hacia nosotros mismos como, por ejemplo «yo puedo lograr este objetivo» o «merezco ser feliz y querido/a«.
  • Metas realistas: debemos proponeros pequeños objetivos, metas que podamos cumplir a corto plazo para ir encaminando nuestros actos hacia la superación personal. Vernos capaces de cumplir con dichos objetivos aumentará nuestra seguridad y, por lo tanto, la autoestima. Por ejemplo, podemos proponeros salir a tomar algo con amistades nuevas, hacer pequeños viajes solos, leer un libro que siempre nos haya llamado la atención…
Cómo superar la tristeza después de una separación - Subir la autoestima tras una ruptura

SUPERAR LA SEPARACIÓN Y SEGUIR

Tras pasar el periodo de duelo que hemos comentado, empezarás a ver las cosas de otra manera. El tiempo es nuestro gran aliado, pero también lo es nuestra mente, cuando es capaz de pensar de forma realista. No sirve de nada que pase el tiempo y sigamos sintiéndonos incompletos, vacíos, pensando que era el amor de nuestra vida, etc.

Por lo tanto, tenemos que obligarnos a pensar conforme a la realidad y no albergar ideas hiperrománticas o hacer dramatizaciones que lo único que harán es más daño.

Uno debe comenzar a ponerse en pie y dejar de pensar de forma extremista y rígida. El amor de tu vida no existe. No ha nacido un ser que sea tu alma gemela, ni tu media naranja, ni nada por el estilo. Lo que importa de verdad es estar a gusto con la persona con la que estés en pareja en el presente.

Busca compañía

Pareja con un café

No estás solo, ni vacío, a tu alrededor existen miles de personas dispuestas a conocerte además de las que ya conoces. Eso sí, lo podrán hacer si no te cierras a ellas. Aunque no te apetezca en absoluto, has de obligarte a salir con amigos, a reunirte con familiares, a llamar a alguien que no ves desde hace tiempo, a llenarte de planes divertidos.

Poco a poco, conforme lo vayas haciendo, te irás sintiendo más reconfortado. Además, gracias a salir y quedar con otras personas, puedes conocer a alguien interesante, o pueden salirte oportunidades laborales, de viajes, de ocio…nunca se sabe.

Recupérate a ti mismo. Es posible que en pareja hayas dejado de hacer cosas que antes te hacían vibrar. Es el momento de volver a retomarlas y empezar a ganar satisfacción con esas actividades. Muchas veces en pareja nos abandonamos a nosotros mismos y tras la ruptura, es recomendable volver a encontrarnos. Nos lo agradecerá nuestra autoestima.

Las metas dan un sentido a nuestra vida y nos hacen avanzar en positivo.

La actitud de no parar, sino de avanzar, de no encerrarnos en nuestra desgracia ni rumiar pensamientos negativos, hará que ganemos la batalla a ese profundo dolor y salgamos fortalecidos. Después de todo, la otra persona se convertirá en un recuerdo, que podrá ser más o menos agradable, pero finalmente un recuerdo.