8 tipos de inteligencia

Inteligencias múltiples de Gradner: 8 tipos de inteligencia
La investigación de Howard Gardner ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos de inteligencia distintas. Vamos a conocer de manera más detallada cada una de las inteligencias propuestas por la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner a continuación.


► Inteligencia lingüística
La capacidad de dominar el lenguaje y poder comunicarnos con los demás es transversal a todas las culturas. Desde pequeños aprendemos a usar el idioma materno para podernos comunicar de manera eficaz.

La inteligencia lingüística no solo hace referencia a la habilidad para la comunicación oral, sino a otras formas de comunicarse como la escritura, la gestualidad, etc.

Quienes mejor dominan esta capacidad de comunicar tienen una inteligencia lingüística superior. Profesiones en las cuales destaca este tipo de inteligencia podrían ser políticos, escritores, poetas, periodistas, actores…


► Inteligencia lógico-matemática
Durante décadas, la inteligencia lógico-matemática fue considerada la inteligencia en bruto. Suponía el axis principal del concepto de inteligencia, y se empleaba como baremo para detectar cuán inteligente era una persona.

Como su propio nombre indica, este tipo de inteligencia se vincula a la capacidad para el razonamiento lógico y la resolución de problemas matemáticos. La rapidez para solucionar este tipo de problemas es el indicador que determina cuánta inteligencia lógico-matemática se tiene.

Los célebres test de cociente intelectual (IQ) se fundamentan en este tipo de inteligencia y, en menor medida, en la inteligencia lingüística. Los científicos, economistas, académicos, ingenieros y matemáticos suelen destacar en esta clase de inteligencia. Asimismo, los ajedrecistas también requieren de capacidad lógica para desarrollar estrategias de juego mejores a las de su oponente, y a su vez anticipar sus movimientos.


► Inteligencia espacial
También conocida como inteligencia visual-espacial, es la habilidad que nos permite observar el mundo y los objetos desde diferentes perspectivas. En esta inteligencia destacan los ajedrecistas y los profesionales de las artes visuales (pintores, diseñadores, escultores…), así como los taxistas, que deben poseer un exquisito mapa mental de las ciudades por las que transitan.

Las personas que destacan en este tipo de inteligencia suelen tener capacidades que les permiten idear imágenes mentales, dibujar y detectar detalles, además de un sentido personal por la estética. En esta inteligencia encontramos pintores, fotógrafos, diseñadores, publicistas, arquitectos, creativos…


► Inteligencia musical
La música es un arte universal. Todas las culturas tienen algún tipo de música, más o menos elaborada, lo cual lleva a Gardner y sus colaboradores a entender que existe una inteligencia musical latente en todas las personas.

Algunas zonas del cerebro ejecutan funciones vinculadas con la interpretación y composición de música. Como cualquier otro tipo de inteligencia, puede entrenarse y perfeccionarse.

No hace falta decir que los más aventajados en esta clase de inteligencia son aquellos capaces de tocar instrumentos, leer y componer piezas musicales con facilidad.


► Inteligencia corporal y cinestésica
Las habilidades corporales y motrices que se requieren para manejar herramientas o para expresar ciertas emociones representan un aspecto esencial en el desarrollo de todas las culturas de la historia.

La habilidad para usar herramientas es considerada inteligencia corporal cinestésica. Por otra parte, hay un seguido de capacidades más intuitivas como el uso de la inteligencia corporal para expresar sentimientos mediante el cuerpo.

Son especialmente brillantes en este tipo de inteligencia bailarines, actores, deportistas, y hasta cirujanos y creadores plásticos, pues todos ellos tienen que emplear de manera racional sus habilidades físicas.


► Inteligencia intrapersonal
La inteligencia intrapersonal refiere a aquella inteligencia que nos faculta para comprender y controlar el ámbito interno de uno mismo en lo que se refiere a la regulación de las emociones y del foco atencional.

Las personas que destacan en la inteligencia intrapersonal son capaces de acceder a sus sentimientos y emociones y reflexionar sobre estos elementos. Según Gardner, esta inteligencia también permite ahondar en su introspección y entender las razones por las cuales uno es de la manera que es.

Por otro lado, tanto saber distanciarse de la situación para desdramatizar eventos con un impacto emocional negativo como saber identificar los propios sesgos de pensamiento son herramientas muy útiles tanto para mantener un buen nivel de bienestar como para rendir mejor en diferentes aspectos de la vida.


► Inteligencia interpersonal
La inteligencia interpersonal nos faculta para poder advertir cosas de las otras personas más allá de lo que nuestros sentidos logran captar. Se trata de una inteligencia que permite interpretar las palabras o gestos, o los objetivos y metas de cada discurso. Más allá de el contínuum Introversión-Extraversión, la inteligencia interpersonal evalúa la capacidad para empatizar con las demás personas.

Es una inteligencia muy valiosa para las personas que trabajan con grupos numerosos. Su habilidad para detectar y entender las circunstancias y problemas de los demás resulta más sencillo si se posee (y se desarrolla) la inteligencia interpersonal. Profesores, psicólogos, terapeutas, abogados y pedagogos son perfiles que suelen puntuar muy alto en este tipo de inteligencia descrita en la Teoría de las Inteligencias Múltiples


► Inteligencia naturalista
Según Gardner, la inteligencia naturalista permite detectar, diferenciar y categorizar los aspectos vinculados al entorno, como por ejemplo las especies animales y vegetales o fenómenos relacionados con el clima, la geografía o los fenómenos de la naturaleza.

Esta clase de inteligencia fue añadida posteriormente al estudio original sobre las Inteligencias Múltiples de Gardner, concretamente en el año 1995. Gardner consideró necesario incluir esta categoría por tratarse de una de las inteligencias esenciales para la supervivencia del ser humano (o cualquier otra especie) y que ha redundado en la evolución.


Hay que señalar que aunque para Gardner este tipo de inteligencia se desarrolló para facilitar el uso creativo de los recursos que nos brinda la naturaleza, actualmente su uso no solo se limita a los entornos en los que no hay construcciones humanas, sino que estos últimos también podrían ser «explorados» de la misma forma.

Dime cuánto sexo tienes y te diré tu cociente intelectual

Ayuda a quemar calorías, aumenta la segregación de la hormona de la felicidad, mejora la calidad del sueño e incluso, refuerza nuestro sistema inmunológico. Conoces algunos de los grandes beneficios de disfrutar de una placentera sesión de sexo, pero te faltaba éste: nos hace más inteligentes.

Entre otras cosas, disfrutar de un orgasmo reduce nuestros niveles de estrés y despeja nuestra mente. Supuestos que llevaron a un equipo de investigadores de Maryland y Corea del Sur a plantearse si estos factores podrían también influir en nuestra capacidad intelectual. Y la respuesta es abrumadoramente positiva. Resulta que tener una vida sexual activa mejora nuestras capacidades cognitivas mucho más de lo que imaginábamos.


Un placer inteligente

El estudio publicado en la revista Hippocampus demostró que el sexo aumentaba la estimulación cerebral hasta más de 24 horas después de haber disfrutado del encuentro. Los científicos encontraron que mantener relaciones sexuales aumenta la neurogénesis (la producción de nuevas neuronas) en el hipocampo, zona en la que se forman los recuerdos a largo plazo, consiguiendo un mayor desarrollo cerebral.

Todo esto se explica en torno a la palabra de moda desde hace décadas: el estrés. Cuando estamos estresados aumentan los niveles de cortisol y se reduce significativamente la mencionada neurogénesis, por lo que cada neurona que perdemos no encuentra sustituta. Sin embargo, si disfrutamos de experiencias estresantes positivas como el sexo o el ejercicio físico aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro mejorando los niveles de oxígeno, despejando nuestra mente y poniendo en marcha la producción de neuronas de nueva generación.

Así, alcanzar el clímax ayuda a que las células del cerebro crezcan y, en consecuencia, nos hace más listos e inteligentes. Pero ojo, porque el efecto no dura de por vida…

¿Puedo medir mi inteligencia sexual?

Abrazo-erótico

El psicólogo Antoni Bolinches, elaboró un test para medir nuestra inteligencia sexual. Un test que se adecúa a ambos sexos y a los diferentes formas de pareja, ya sean estables o esporádicas. El autor aconseja llevar a cabo el test ambos miembros de la pareja (en caso de tener) para después poder comentar los resultados, mejorando la comunicación sexual, ayudando a generar confianza y empezar a mejorar nuestro cociente intelectual sexual en caso de necesitarlo.


A continuación presentamos el test que podéis realizar para calcular vuestra inteligencia sexual:

  1. ¿Te sientes libre y muestras disposición para tomar la iniciativa sexual?
  2. ¿Hablas libremente con tu pareja sobre sexualidad?
  3. ¿Te sientes utilizado/a sexualmente a menudo?
  4. ¿Consideras que la mayoría de los contactos sexuales, sean de una noche o con tu pareja de toda la vida, resultan gratificantes para ambos?
  5. ¿Mantienes contactos sexuales con la frecuencia que desearías?
  6. ¿Crees que tu pareja es demasiado egoísta y solo busca su placer?
  7. ¿Después de alcanzar el orgasmo tienes deseo de permanecer al lado de tu pareja?
  8. ¿Consideras que tus relaciones son demasiado monótonas o rutinarias?
  9. ¿Cuando tienes pensamientos sexuales o practicas la masturbación, te sientes culpable?
  10. ¿Consideras que los rituales sexuales que practicas son los que deseas?
  11. ¿Aceptas determinadas iniciativas de tu pareja pero después crees que está demasiado liberada?
  12. ¿Piensas que la mayoría de la gente tiene una sexualidad más gratificante y plena que la tuya?

Resultados:
Preguntas 1, 2, 4, 5, 7 y 10, cada SÍ suma un punto.
Preguntas 3, 6, 8, 9, 11 y 12, cada NO suma un punto.

Nivel de Inteligencia Sexual:
0-2 puntos: Deficiente
3-4 puntos: Insuficiente
5-7 puntos: Aceptable
8-10 puntos: Alto
11-12 puntos: Excelente

¿Qué es inteligencia sexual?

Este concepto aún poco conocido fue acuñado por los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn, profesores e investigadores de la Universidad de Massachussets. Según estos autores, la dimensión erótica de cada persona está determinada por su coeficiente de inteligencia sexual que constituye una parte de nuestra capacidad intelectual, tan importante como la inteligencia emocional. Recordamos que la inteligencia emocional (Goleman, 1995) es la capacidad para reconocer, comprender y regular nuestras emociones y las de los demás, por tanto, la inteligencia sexual está íntimamente ligada con este otro tipo de inteligencia.

Según estos autores, una gran cantidad de personas sienten insatisfacción con su vida sexual, cuestión que muchas personas no admiten, y al no reconocerlo no pueden resolverlo. Esto puede ser debido, en muchas ocasiones, a que siguen existiendo una falta de comunicación con la pareja al hablar de nuestros deseos y necesidades sexuales, así como la represión de éstos o la falta de conocimiento o creencias erróneas en torno al sexo.

El buen amante no nace, se hace. Cada uno de nosotros puede desarrollar su inteligencia sexual, la podemos aprender y mejorar, explorando nuestros deseos y necesidades sexuales. Para ello debemos tener presente:

Educación sexual. Es necesario tener un buen conocimiento de la sexualidad en todos sus ámbitos, hacer uso de una información veraz y fiable. Acceder a una buena educación sexual a través de los libros y no sólo a través de las experiencias o de lo que vemos u oímos por ahí, ayuda a combatir los prejuicios, mitos y falsas creencias que podamos tener. Así como también es importante tener una actitud positiva hacia la sexualidad y despojarnos de nuestros tabúes y miedos, ayudándonos a crecer sexualmente.
Conocer nuestro propio sexo. Es importante averiguar qué nos atrae y excita, cuáles son nuestras preferencias, nuestros deseos y necesidades sexuales. En este ámbito, es importante ser sincero con uno mismo, no autoengañarnos y ser conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones que hacen que nuestra vida sexual sea más gratificante para nosotros.
Conexión sexual. Habitualmente el sexo es cosa de dos, por tanto, para tener una vida sexual enriquecedora implica a otras personas. Es importante no ser egoísta, es decir, es necesario conocerse a uno mismo, pero también a nuestra pareja sexual, saber qué le gusta, escucharle, darle importancia a su placer igual que al nuestro,…Por ello hacemos hincapié en la importancia de la comunicación sexual.

¿Cómo es una persona sexualmente inteligente?

Aunque encontremos unos rasgos comunes en personas que son sexualmente inteligentes, no olvidemos que cada uno vive su sexualidad de una forma única y exclusiva, que no todos tenemos las mismas preferencias, deseos ni necesidades y a cada cual le hace sentirse sexualmente bien cosas diferentes.

Una persona con una buena inteligencia sexual:

No tiene prejuicios, miedos, tabúes, falsas creencias, ni pudor hacia la sexualidad, rompiendo también con los estereotipos establecidos.
Disfruta abiertamente de su sexualidad sin sentirse culpable, siendo sexualmente activo, reafirmándose como ser sexual y como parte de su personalidad.
Conoce bien su cuerpo y qué le resulta placentero. Conoce sus deseos, sus sentimientos y sus fantasías, y no teme expresarlos.
Tiene encuentros sexuales satisfactorios y se preocupa por la satisfacción y bienestar de su pareja sexual.
Habla abiertamente de cualquier tema sobre sexualidad.