SUFRIR EYACULACIÓN PRECOZ

Para el diagnóstico de la eyaculación precoz suele realizarse en base a las manifestaciones clínicas. Se debe comprobar que la eyaculación se produce ante una estimulación mínima, o que el hombre no puede controlarla lo suficiente para realizar la penetración o mantenerla el tiempo deseado.

En muchas parejas se tiende a confundir una verdadera eyaculación precoz, con un alto nivel de excitación sexual o un empeño excesivo en que la mujer alcance el orgasmo durante el coito.

Para diferenciar el tipo de disfunción sexual que presenta el paciente es imprescindible elaborar una historia clínica completa en la que se detalle el problema. Evidentemente, lo mejor es hablar con confianza para dar al médico toda la información que necesite. De hecho, cuando acudas a consulta, es posible (y aconsejable) que te realicen alguno de los cuestionarios que recomiendan las sociedades científicas para diagnosticar y medir el grado de eyaculación precoz.

¿Cuánto tiempo pasa entre la penetración y la eyaculación?
¿Se siente capaz de retrasar la eyaculación?
¿Cuándo experimentó por primera vez la eyaculación precoz?
¿Ha tenido eyaculación precoz desde su inicio sexual y con casi todas sus parejas?
¿Nota disconformidad en su pareja por su eyaculación precoz?
¿Su pareja evade las relaciones sexuales?
¿Este problema está afectando a su relación de pareja?
¿Evade usted la relación sexual por miedo a sentirse mal?
¿Se siente ansioso, deprimido o avergonzado por su eyaculación precoz?
¿Son sus erecciones suficientemente rígidas como para penetrar?
¿Ha apurado la relación sexual por miedo a perder la erección?

En todo caso también deben realizarse analíticas para valorar así los niveles hormonales y la presencia de posibles infecciones, así como una exploración física completa que descarte o confirme su relación con la disfunción eréctil.

Si con estas actuaciones el diagnóstico no ha quedado claro, pueden llevarse a cabo diversas pruebas de imagen (ecografía o TAC) para observar el estado de la próstata o de las principales glándulas que puedan causar trastornos hormonales.

CURAR / RESOLVER LA EYACULACIÓN PRECOZ

En primer lugar se comenzará con terapias psicológicas, cuyo objetivo es modificar las técnicas sexuales, y que precisan de la participación de la pareja para resultar efectivas. El tratamiento farmacológico se reservará para aquellos casos en los que la terapia no obtenga los resultados deseados.

Terapia psicológica
Lo más importante es dar al paciente y a su pareja sexual información correcta sobre el problema, que ayude al afectado a aprender a identificar las sensaciones que preceden al orgasmo y a ser capaz de canalizar adecuadamente su excitación sexual y, por lo tanto, a controlar su reflejo eyaculatorio. Además, debe estimularse a ambos para que establezcan una buena comunicación, ya que es necesario eliminar cualquier tipo de tensión o expectación en la pareja, para evitar las situaciones que puedan hacer que el paciente se sienta presionado.

Fármacos antidepresivos
Los que inhiben la recaptación de serotonina son los más eficaces, ya que retrasan el reflejo eyaculatorio. Los más utilizados son paroxetina, fluoxetina y sertralina. La dapoxetina está aprobada en muchos países para este fin, utilizada solo cuando se necesite, pues no precisa de una administración crónica, con alta eficacia para el tratamiento de la eyaculación precoz.

Tramadol
Es un analgésico opioide, considerado opioide menor, que ha demostrado que tomado unas 2 horas antes del coito retrasa la eyaculación inhibiendo la recaptación de serotonina.

Anestésicos locales para tratar la eyaculación precoz
Existen cremas anestésicas que se pueden aplicar en el pene para reducir su sensibilidad (el uso de preservativos también tiene este efecto en algunos hombres). El riesgo de emplear anestésicos es que puedan influir sobre la capacidad de excitación y se originen problemas para conseguir o mantener la erección, por lo que es mejor no recurrir a estos productos que, por otra parte, solo suponen una solución temporal que no resuelve el problema de base.

Otras técnicas para abordar la eyaculación precoz
Se puede intentar resolver el problema con prácticas de relajación y métodos de respiración que ayuden a eliminar la ansiedad, o probando otros métodos como:

Parar y seguir. Cuando el hombre esté a punto de conseguir el orgasmo se interrumpe la estimulación durante unos 30 segundos, y después se continúa. Esto se puede repetir varias veces a lo largo de cada relación sexual.

Comprimir el pene. Al igual que en el caso anterior, el varón debe avisar cuando está a punto de eyacular para detener la estimulación sexual y apretar entonces con suavidad (él o su pareja) el extremo del pene (donde este se une al glande) durante unos segundos. Esto se puede hacer unas cuantas veces hasta que el hombre desee eyacular.

Debido al componente mental de este trastorno, la terapia psicológica, en ocasiones apoyada por fármacos (terapia mixta), suele ser la que obtiene mejores resultados.

RESOLVER LA EYACULACIÓN PRECOZ EN JOVENES

Olvídate del alcohol y el tabaco. Sus efectos son totalmente nocivos sobre la circulación sanguínea y, por lo tanto, sobre la erección. Puedes reducir su consumo poco a poco o cortar por lo sano, pero ninguno de los dos te ayudará a lidiar con el problema.
Realiza ejercicios de entrenamiento muscular pélvico. Las contracciones musculares en la zona ayudan a aprender a controlar los músculos que influyen y controlan la eyaculación.
El truco de la compresa caliente. Antes de realizar tus ejercicios físicos, aplica una compresa caliente sobre el pene. Esto realza el efecto relajante y descontracturante y ayuda a aumentar la flexibilidad del pene. Nuestro consejo: utiliza materiales naturales y orgánicos para tu compresa, es decir, una toalla de algodón ecológico o de lino.
Aprende técnicas básicas de relajación. Saber controlar tu respiración y conocer la respuesta de tu cuerpo ante la excitación o la ansiedad pueden ser las claves que te ayuden a controlar tu eyaculación durante el acto sexual.
Durante el coito, realizar técnicas de eyaculación retardada. Estas técnicas pueden ser del tipo ”comenzar-parar” (es decir, interrumpir el coito, realizar una pausa sin perder la erección, pero que ayude a disminuir la excitación. También puede realizarse con la masturbación) o de ”compresión” (comprimir la base del pene o utilizar anillos de compresión específicos para esta función ayuda a disminuir el riego sanguíneo que circula al pene, es decir, la sangre, y ayuda a retardar la erección).

¿Cuántas eyaculaciones al mes hacen falta para prevenir el cáncer de próstata?

Segun la Asociación Española de Oncologia
Ayudar a prevenir la aparición del cáncer de próstata resulta sencillo y placentero. Tan solo requiere de un proceso manual que practicar en solitario (o acompañado) con disciplina y periodicidad para reducir significativamente el riesgo de padecer esta dolencia, que afecta a más de 33.000 personas en España. Un llamativo descubrimiento, que se ha producido gracias a un estudio de Escuela de Salud Pública de Boston, que establece una relación directa entre eyacular frecuentemente y reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata. Se trata del trabajo de investigación más ambicioso que se ha realizado sobre este campo en la historia. Sus resultados se han publicado en la revista científica European Urology y ha requerido de una muestra de 32.000 varones a lo largo de 18 años a los que se les ha preguntado por número de veces que eyaculaban al mes bien manteniendo relaciones sexuales, bien a través de la masturbación o bien mediante poluciones nocturnas. Tras estudiar los hábitos excretores de esperma de los sujetos durante casi dos décadas, los científicos descubrieron que quienes eyaculaban al menos 21 veces al mes tenían menos riesgo de sufrir un cáncer de próstata que aquellos que no alcanzan este número. Sin embargo, el estudio también arroja buenas noticias para aquellos que no llegan a alcanzar el umbral de las 21 veces al mes ya que incluso aquellos pacientes que presentaban una mínima vida sexual, presentaban un menor riesgo de sufrir este tipo de cáncer que los que carecían de actividad sexual. Asimismo, el estudio cuenta como el beneficio de la eyaculación es independiente de si se realiza o no en solitario.Una serie de resultados que no sólo desbaratan viejos mitos -como «masturbarse hace que te quedes ciego» o «masturbarse hace que te salgan pelos en las manos»- con los que se asustaba a los jóvenes para mantener a raya sus impulsos onanistas, sino que demuestra que seguir estos consejos resulta contraproducente para la salud de los hombres, especialmente para la de los individuos más longevos.El estudio muestra como según avanza la edad de los sujetos, la relación entre un mayor número de eyaculaciones y un menor riesgo de sufrir cáncer de próstata es más directa y marcada. De este modo, los hombres de entre 20 y 29 años que eyaculan al menos 21 veces al mes eran un 19% menos propensos a padecer esta dolencia que los que lo hacían menos de siete veces al mes. En cambio, en los hombres de entre 40 y 49 años, el número de posibilidades de padecer cáncer de próstata es 22% más baja si se alcanza dicho umbral eyaculatorio. Entre aquellos sujetos que no son lo suficientemente constantes para alcanzar las 21 eyaculaciones recomendadas pero que sí realizan algún tipo de actividad en esta materia, el estudio recoge que muestran una menor tendencia a padecer esta dolencia que aquellos que carecen de actividad sexual.El cáncer de de próstata es la segunda variante de cáncer más común en España y afecta a más de 33.000 varones al año en nuestro país, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica.