Interpretación del dolor

El dolor se acompaña, con mucha frecuencia, de una emoción intensa. Ésta es el resultado de su procesamiento perceptivo, en el cual confluye la sensación corporal (correlato fisiológico asociado al daño sobre los tejidos) y su correspondiente cognición (interpretación subjetiva).

Como surge y quien lo interpreta

De camino a un encuentro, tropiezo con uno de los escalones y caigo de bruces al suelo… al instante, mi rodilla golpeada contra el duro pavimento de la calzada, comienza a dolerme intensamente. La rodilla me duele, pero… ¿es ahí donde se produce el dolor? La respuesta es no. Uno de los errores básicos, desbancados actualmente por la ciencia pero aún instalados en la cultura popular, es creer que el dolor se genera en los tejidos donde se ha producido la amenaza o la agresión, como si hubiera unos receptores de dolor desperdigados por todo el cuerpo que segregaran mi dolor en la zona golpeada contra la acera.

En realidad el dolor surge del cerebro. Recibe las señales que le llegan en décimas de segundo, las interpreta y genera el dolor.

El cerebro puede «sentir» el dolor de varias maneras, con mayor o menor intensidad, incluso si el estímulo corporal se mantiene constante.

El llanto fácil

El llanto fácil es una característica propia de la tristeza, pero a medida que esta se alarga puede surgir una paradójica dificultad para llorar. En estos casos el malestar emocional tiende a ser más profundo, aunque persiste lidiando con un doloroso embotamiento de los afectos.

La reacción secundaria más común relacionada con la tristeza es la depresión, que manifiesta una especia de desesperanza generalizada, en vez de una aceptación real de la pérdida. En vez de enfrentarnos al sentimiento de tristeza para pasar el duelo necesario, nos encerramos, huimos de la emoción y nos quedamos en esa espiral de desesperanza continua de la que nos puede costar mucho salir.

En estos casos, tendremos que tomar conciencia de nuestra situación, para poder acceder y vivir la emoción primaria de dolor. Desde ahí y desde ese sentimiento desesperanzador, accederemos a otros recursos nuestros alternativos para empezar a salir de esa situación reforzados, pasando el duelo y sabiéndonos dar lo que necesitamos.

Es importante indicar aquí que para el tratamiento de una depresión es necesario acudir a un profesional especializado (psicólogo / psiquiatra) que nos ayude a trabajarla.

Si has llegado hasta aquí leyendo, tal vez necesitas contactar a nuestro chat y te atendemos al instante.

La muerte

La muerte de una persona con la que manteníamos un vínculo difícil (y sin resolver) puede precipitar con frecuencia un duelo patológico. El uso de la silla vacía facilita, en algunos de los casos, un cierre simbólico del conflicto que alivia el malestar y la sensación de culpa.

La muerte (a veces referida por los eufemismos deceso, defunción, fallecimiento, óbito, expiración, perecimiento, fenecimiento, cesación) es un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.​ Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, …

Diez síntomas de un adolescente que sufre el trastorno de ansiedad de separación

Dificultad para separarse de los padres, falta de iniciativa para salir con amigos o hacer planes sociales son algunos de los síntomas.

Dolor de panza, mareos, dificultad para salir de la cama, falta de apetito, enojos y angustia… estas son algunas de las molestias que acompañan a adolescentes que padecen ansiedad de separación y que sienten que no pueden ir al colegio, hacer programas con amigos o ir a campamentos.

Es difícil ver y contener a un adolescente angustiado, con miedo intenso y preocupación. Esto genera en los padres mucha confusión, al tener que lidiar al mismo tiempo con su propia intuición y con los diferentes consejos que las personas a su alrededor siempre tienen para dar acerca del «mundo adolescente», «ya está grande», «tienes que ser firme», «ya se le va a pasar».

Es común que los adolescentes nieguen sus preocupaciones y temores  frente a la separación. Sin embargo, sus conductas reflejan la dificultad para alejarse del hogar y la resistencia para realizar actividades que impliquen mayor independencia. Con la ansiedad se instala un circuito de preocupación, miedo, malestar físico y rechazo a ir al colegio, que es difícil de interrumpir. Este ciclo puede escalar a medida que los síntomas físicos empeoran (dolor de estómago, cefaleas, calambres). Cuanto más tiempo el adolescente falta al colegio, más difícil se hace volver y superar el miedo, la ansiedad y el aislamiento.

¿Qué entendemos por trastorno de ansiedad de separación en adolescentes?

Todos los chicos sienten ansiedad. Es de esperar y es normal que se sientan ansiosos en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Si bien la angustia por separación corresponde a una etapa evolutivamente normal del niño (entre los 8 y 14 meses de edad), en algunos casos la  ansiedad perdura o se intensifica en momentos de crisis o de cambios -tal como lo es el periodo de la adolescencia-, se vuelve severa y empieza a interferir con las actividades diarias tal como separarse de los padres para ir a la escuela y hacer amigos. Es entonces cuando los padres deben considerar recurrir al  asesoramiento de un especialista.

La característica fundamental del TAS (Trastorno por Ansiedad de Separación) es la ansiedad y el malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar, o separación  de las principales figuras de cuidado y apego (normalmente los padres, cuidadores, o familiares próximos).

Sus síntomas se manifiestan a nivel cognitivo (preocupación excesiva y persistente a perder las figuras de cuidado o a que estos sufran un posible daño), conductual (resistencia o rechazo a asistir al colegio u otro lugar, negarse a dormir solo o fuera de casa si no está cerca la figura de cuidado), y físico (dolores de estómago, cefaleas, pesadillas recurrentes, náuseas, etc.).

La ansiedad de separación en los jóvenes puede aparecer frente a cambios significativos en el colegio (por ejemplo durante la transición de la primaria hacia la secundaria), frente a un divorcio, enfermedad o ante el fallecimiento de un familiar.

A pesar de su alta prevalencia, persiste la idea errónea de que los trastornos por ansiedad son transitorios o inocuos. Investigaciones en el Reino Unido indican que, con frecuencia, los padres presentan una visión poco realista acerca del bienestar emocional de sus hijos, tienden a subestimar y pasar por alto las emociones negativas y el grado de estrés de sus niños. Si bien hay padres que se asustan «de más» frente a la angustia de su hijo, varias veces se autoengañan con creencias falsas: «ya se le va a pasar»…»es la adolescencia»… y pasan por alto una situación que requiere de una atención y recursos específicos para ser superada.

Los expertos señalan que, si se deja sin tratamiento, los chicos y adolescentes con  trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo de mal desempeño en la escuela, tienen menos desarrolladas las habilidades sociales, son más vulnerables al abuso de sustancias y pueden padecer trastornos de ansiedad y depresión al llegar a adulto.

10 síntomas para  saber si tu hijo padece Ansiedad de Separación.

Algunas de las siguientes expresiones son típicas de chicos que padecen un trastorno de ansiedad por separación. Si responde «sí» a varias de estas premisas y el grado de malestar es muy intenso y persiste en el tiempo (más de 4 semanas), es aconsejable que consulte con un profesional especializado.

1.      Hay cosas que preocupan a mi hijo

2.      A mi hijo le da miedo la oscuridad

3.      Mi hijo se queja de tener miedo

4.      Mi hijo tendría miedo si se quedara solo en casa

5.      Mi hijo se preocupa por estar lejos de mí/nosotros

6.      A mi hijo le preocupa que algo malo le suceda a alguien de nuestra familia

7.      A mi hijo le da miedo dormir solo.

8.      A mi hijo le cuesta ir al colegio por las mañanas porque se siente nervioso o con miedo

9.      A mi hijo le molestan pensamientos malos, o imágenes en su mente

10.  A mi hijo le daría miedo pasar la noche lejos de casa.

No a la sobre protección

La sobre protección puede ser definida como el uso de excesiva precaución y de comportamientos protectores. Se sabe que altos niveles de sobre protección se encuentran asociados con altos niveles de ansiedad en niños y también con fobia social en adolescentes.

Los padres sobre protectores, que amparan excesivamente al chico de las adversidades de la vida,  tienden a afianzar la creencia de que todo afuera de casa es riesgoso y que conviene evitar salir del círculo familiar.  Aunque actúe con la mejor de las intenciones, el sobre protector impide al niño o adolescente aprender a manejar adversidades y asumir algún riesgo como parte de su vida. Se ha identificado que las familias con este estilo de comportamiento tienden a ser muy consentidoras.

Algunos padres transmiten a sus hijos sus propios miedos ante los peligros, y en este caso, son ellos quienes no permiten al chico que se separe.

La adolescencia es una etapa en la vida en la que los hijos se separan de sus padres y en el proceso de construcción de su propia identidad es normal que se identifiquen más con sus amigos que con sus padres. La ansiedad de separación puede interferir en este proceso vital para el sano desarrollo y limitar el crecimiento normal de un adolescente.

SUFRIR EYACULACIÓN PRECOZ

Para el diagnóstico de la eyaculación precoz suele realizarse en base a las manifestaciones clínicas. Se debe comprobar que la eyaculación se produce ante una estimulación mínima, o que el hombre no puede controlarla lo suficiente para realizar la penetración o mantenerla el tiempo deseado.

En muchas parejas se tiende a confundir una verdadera eyaculación precoz, con un alto nivel de excitación sexual o un empeño excesivo en que la mujer alcance el orgasmo durante el coito.

Para diferenciar el tipo de disfunción sexual que presenta el paciente es imprescindible elaborar una historia clínica completa en la que se detalle el problema. Evidentemente, lo mejor es hablar con confianza para dar al médico toda la información que necesite. De hecho, cuando acudas a consulta, es posible (y aconsejable) que te realicen alguno de los cuestionarios que recomiendan las sociedades científicas para diagnosticar y medir el grado de eyaculación precoz.

¿Cuánto tiempo pasa entre la penetración y la eyaculación?
¿Se siente capaz de retrasar la eyaculación?
¿Cuándo experimentó por primera vez la eyaculación precoz?
¿Ha tenido eyaculación precoz desde su inicio sexual y con casi todas sus parejas?
¿Nota disconformidad en su pareja por su eyaculación precoz?
¿Su pareja evade las relaciones sexuales?
¿Este problema está afectando a su relación de pareja?
¿Evade usted la relación sexual por miedo a sentirse mal?
¿Se siente ansioso, deprimido o avergonzado por su eyaculación precoz?
¿Son sus erecciones suficientemente rígidas como para penetrar?
¿Ha apurado la relación sexual por miedo a perder la erección?

En todo caso también deben realizarse analíticas para valorar así los niveles hormonales y la presencia de posibles infecciones, así como una exploración física completa que descarte o confirme su relación con la disfunción eréctil.

Si con estas actuaciones el diagnóstico no ha quedado claro, pueden llevarse a cabo diversas pruebas de imagen (ecografía o TAC) para observar el estado de la próstata o de las principales glándulas que puedan causar trastornos hormonales.

ES IMPORTANT QUE ELS NENS ES FRUSTRIN ES BO PER AL SEU FUTUR

Ja ho deien -per triplicat- els Stones: no sempre pots obtenir el que vols. Si acceptar aquesta evidència palmària i plantar-li cara ja costa Déu i ajuda si s’és adult i se suposa que madur, el camí de la frustració fa encara més pujada per a un infant, que hi transita sense eines. Tot va com una seda fins que, de sobte, un impediment li barra el pas: alguna cosa no li va o no li surt (al nen, a la nena) ben bé com voldria o com s’esperava, i ja hi som: plors, rebequeries… Frustració. Ràbia.

“La frustració es pot definir com aquell comportament que està bloquejat per algun obstacle”, escriu Joaquim Limonero, professor titular del departament de psicologia bàsica, evolutiva i de l’educació de la UAB i secretari de la Facultat de Psicologia, a ‘Motivació i emoció’ (UOC). “La persona o organisme -continua- no pot aconseguir o accedir al seu objectiu desitjat, cosa que li genera un estat emocional negatiu” que pot anar “des de la confusió, la tensió o la inquietud fins a la irritació i fins i tot l’agressió; i en última instància la desorganització de la conducta”. ¿Els pares actuals permeten als fills que experimentin i resolguin -amb ajuda, s’entén- situacions frustrants? “Els nens i nenes es frustren menys que els adults”, respon Ramon Cladellas, professor agregat i secretari del mateix departament de l’Autònoma. “En general -constata- deixem que els nens es frustrin poc, per no dir molt poc. Tots plegats fem el que calgui per evitar-ho”.

«La frustració es pot definir com aquell comportament que està bloquejat per algun obstacle»

JOAQUIM LIMONERO – PROFESSOR DE PISCOLOGIA
Si criem la canalla en el món de la piruleta, en una bombolla on tot és fàcil, res els incomoda, cap fita els costa i cap conflicte els fa la punyeta, els privem d’un recurs clau per a l’adultesa: la resiliència. En lloc d’evitar que es frustrin o d’ensenyar-los a no frustrar-se, ensenyem-los, pel seu bé, a frustrar-se (a mantenir el desengany a ratlla, a combatre l’adversitat), i fem-ho sense frustrar-nos. Amb moderació, la frustració els convé; exposem-los-hi, doncs, perquè aprenguin a tolerar-la. Cladellas encoratja els pares: “Hem de capaços de resistir-nos a donar-los tot el que volen o demanen. Ens preocupem massa -diu- pel seu benestar emocional, i això fa que inconscientment no els deixem créixer”.

Ni sempre que sí ni sempre que no
Si cedim a qualsevol demanda -a totes, sempre- no els estem pas aplanant el camí, sinó posant-los bastons a les rodes. “Cal valorar les diferents situacions i anar alternant el sí amb el no”, sosté Ramon Cladellas: “Ni és bo resistir-nos a tot ni complaure’ls en tot”. Així, defensa, aprenen que hi ha coses que poden obtenir i d’altres que no: “Si a tot els diem que no -avisa- els estarem frustrant en excés, mentre que si a tot els diem que sí estem generant uns nens massa consentits”. Però no és fàcil, oi? Per què? “Perquè confonem voler el millor per als nostres fills amb desitjar que tinguin tot el que volen. Costa molt dir que no quan volen alguna cosa i quan sabem perfectament que els altres nens ho tindran”. Ens sentim mals pares, males mares, però estem fent el que toca. “Si cedim davant d’una rebequeria -adverteix Cladellas- el que estarem fent és ensenyar-los que, actuant d’aquesta manera, podran aconseguir tot el que es proposin. No els podem reforçar, sinó tot el contrari”. I remarca: “D’alguna manera hem d’aconseguir extingir aquesta conducta inadequada”.

Els sobreprotegim: “Confonem estimar-los amb procurar que no els falti res, i amb això estem provocant que no valorin res i que pensin que tot es pot aconseguir d’una manera ràpida i sense gens ni mica d’esforç. Fent un símil amb l’ús que fan de les tecnologies, creuen que prement un botó (en aquest cas seria enrabiar-se) poden aconseguir tot el que els envolta”. Per evitar-ho, Cladellas recomana sang freda quan els nanos topin amb un entrebanc i facin cara de pomes agres: “Sé que és difícil i costa -admet-, però davant d’aquest fet hem de ser conseqüents i, si considerem que no se’ls ha de donar el que demanen, cal aguantar com sigui fins que els passi la irritació, i intentar fer-los veure que no és possible tenir-ho tot, tal com els passarà quan siguin més grans”. Això sí: s’ha de fer quan s’hagin calmat, perquè “no serveix de res intentar dialogar amb el nen quan està enfadat, ja que pot més la part emocional que la racional. “Se’ls ha d’anar explicant constantment que no sempre es pot tenir tot el que es vol”.

ELIMINAR NO, CONVIURE-HI
En comptes d’eliminar la seva frustració o el que la causa, els pares hem d’ajudar-los a conviure-hi: “És bo i necessari que els nens es frustrin -assegura el doctor Ramon Cladellas-, ja que és un aprenentatge que cal que adquireixin per ser capaços d’enfrontar-se a totes les situacions desagradables que es trobaran de grans. El que sí que hem d’intentar -matisa-és ensenyar-los a gestionar aquesta frustració, i per això cal que els expliquem que el que els passa en aquest moment és normal, però que no es pot tenir ni desitjar sempre el que es vol; sobretot si això no depèn d’un mateix”.

D’aquest suport parental a la canalla frustrada en dona pistes Miguel Carlos Martínez López, mestre especialista en educació infantil, llicenciat en psicopedagogia i -hi afegeix-“apassionat de la primera infància”. En parla a ‘Com abordar els petits i els grans conflictes quotidians’ (Graó): “Hi ajuda que siguem proactius, no reactius. I, en qualsevol cas, que ens ajustem ràpidament als canvis desenfrenats que els nens viuen durant els seus tres primers anys de vida: creixen, es mouen, tenen necessitat de jugar, no poden esperar gaire, els agrada posar-se a prova… També hem d’entendre -matisa l’educador- que hi ha d’haver un equilibri entre les seves necessitats i les exigències que els fem. No els podem tenir tota una tarda de pluja a casa i esperar que s’hi conformin. I tenir criteri: “És important el temps, la disponibilitat, el gaudi compartit d’experiències de tot tipus, o el joc. No és gens important la majoria de les coses que es compren”.

Davant la frustració dels fills cal que pares i mares siguin proactius, no reactius

Com sempre, no ens podem refiar de cap fórmula infal·lible: cada nen és un món. Si s’enfada perquè alguna cosa l’empipa reaccionem-hi segons la seva edat i, sobretot, el seu tarannà. El pedagog diu: “Ens trobarem amb nens més difícils (fins i tot si hem tingut tota la cura del món en la seva criança, fins i tot si amb un altre fill tot ha sigut fàcil) que necessitaran més temps i més implicació perquè siguin capaços de batallar amb la frustració. Nens més irritables amb qui caldrà provar tractes, claredat en els missatges, visualització de les conseqüències i una gran coherència pel que fa a normes i comportaments acceptables”. La frustració els (i ens) posarà a prova.

La frustració i -ai!- el seu esclat: les rabioles, marraneries o -ep- criaturades: “Les rebequeries són un cas específic d’una etapa molt concreta. El nen -aclareix Martínez López- se sent impotent i ens mostra el seu desconcert. Resulta fàcil entendre que no hem de permetre que es facin mal o que en facin als altres, i, en el moment més descontrolat, la nostra intervenció s’ha de limitar a evitar aquest mal”. “Serà difícil que ens escoltin i que ens entenguin, així que tranquil·litat -aconsella-. I, quan les aigües tornin al seu curs, parlar dels sentiments de l’un i de l’altre, de les raons, de com demanar, de com buscar alternatives”.

Quan es tracta de nens molt petits, funciona la distracció si estan disposats a canviar el seu focus d’interès; es pot provar. Amb un nen de quatre anys que manté rebequeries de manera reiterada, amb temps molt llargs d’enuig, segurament hem de pensar a demanar ajuda. I, amb el temps i una canya, aprendran que, com dirien els Stones, si ho proves, de vegades, obtens el que necessites.

Preparats per als fracassos de debò
Miguel Carlos Martínez: “L’expressió acceptar la frustració sona a una actitud passiva. Seria millor acostar-s’hi com una conquesta, com la capacitat de fer front a la infelicitat i de posar en pràctica estratègies per conviure-hi”. N’aprenen a poc a poc: “En la primera etapa de la vida la frustració es construeix des de fora, des del cuidador principal, que busca com fer front al malestar expressat a través del plor”. Segon pas: “Gradualment i segons es construeix l’autonomia, el llenguatge oral i la confiança en el món, el nen aprèn a esperar… una mica”. Però venen revolts: “Hi ha el moment de «Ho vull ara», amb rebequeries amb les quals el nen posa a prova els límits del món. És el moment que comenci a entendre que les coses es fan d’una manera i que hi ha una raó”. I la lluita, per fi, culmina: “En la majoria dels casos, els nens disposaran de l’estructura emocional i de les habilitats necessàries per fer front a les petites frustracions del dia a dia”.

El contacto físico entre amantes alivia el dolor

Un estudio muestra cómo la sensación piel con piel disminuye el dolor y sincroniza el corazón y la respiración en parejas heterosexuales.

El nuevo fenómeno de la conocida como sincronización interpersonal tiene que ver con un vínculo humano muy poderoso: el de los amantes. Cuando las parejas románticas están la una en presencia de la otra, sus patrones cardiorrespiratorios y de ondas cerebrales se sincronizan. Además, la investigación ha aportado un dato aún más relevante: el contacto físico entre amantes provoca una notable disminución del dolor.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, es pionero en explorar la sincronización interpersonal en el contexto del dolor y el tacto. Ahora, los autores esperan que pueda servir a proveedores de atención médica para encontrar opciones de alivio del dolor libre de opioides.

El estudio analizó a 22 parejas heterosexuales de larga duración, de 23 a 32 años, y las sometió a una serie de pruebas destinadas a imitar el escenario de la sala de partos.

A los hombres se les asignó el papel de observador, y a las mujeres se las sometió a un leve dolor por calor en su antebrazo durante 2 minutos. Los instrumentos medían su ritmo cardíaco y respiratorio mientras se presentaban diferentes escenarios: sentados juntos sin tocar, sentados juntos tomados de la mano o sentados en habitaciones separadas.

La investigación mostró que las parejas se sincronizaban levemente si se sentaban juntas. Pero cuando ella fue sometida a dolor y él no podía tocarla, esa sincronización fue eliminada. En cambio, cuando se les permitió juntar las manos, sus tasas volvieron a sincronizarse y el dolor disminuyó.

El estudio no exploró si el mismo efecto ocurriría con parejas del mismo sexo, o lo que sucede cuando el hombre es sujeto de dolor. No obstante, el autor principal, del estudio, el investigador del dolor postdoctoral en el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas y Afectivas de CU Boulder, Pavel Goldstein, planea presentar esos resultados en un futuro estudio. Por el momento, espera que la investigación ayude a dar credibilidad científica a la noción de que el tacto puede aliviar el dolor. «El tacto podría ser una herramienta para comunicar la empatía, resultando en un analgésico«, dice Goldstein.