Los celos

La celotipia.


Los celos, celotipia

La celotipia. Los celos son una emoción que surge por querer poseer en exclusiva a la persona amada. El miedo a la pérdida, real o no, planea como una amenaza. Normalmente asociamos este sentimiento a las relaciones de pareja, pero también puede darse entre hermanos, compañeros de clase…

Los celos y la envidia, tienen el mismo motivo: la necesidad de poseer. El celoso manifiesta su miedo a perder su posesión, es decir, considera que es suyo y no quiere que nadie se lo quite. El envidioso en cambio quiere lo que no tiene. Los celos pueden ser una manifestación de amor, pueden ser positivos mientras se respeten las normas aceptadas por la pareja.

Los celos pueden no ser malos

El celoso se siente mal cuando ve o imagina a su pareja con otras personas. Siente ansiedad y nerviosismo cuando sucede. Es frecuente la comparación constante (“soy más bajo que…”, “soy menos simpático que…”), facilitando la minusvaloración y la necesidad de demostración de afecto por parte de la otra persona. Los comentarios y los gestos del otro son analizados exhaustivamente buscando indicios. Actúa motivado por la desconfianza, se niega a salir con otras personas y se enfada si su pareja comparte su tiempo con otros. El estado de vigilancia es continuo, llevándole a espiar a su pareja la correspondencia, llamadas… con el fin de asegurar la fidelidad o encontrar pruebas que demuestren una posible aventura.

Los celos, la celotipia, cuando superan una dosis razonable, destruyen la pareja. Por ejemplo, es razonable que nos podamos sentir celosos cuando una persona de nuestro mismo sexo habla regularmente con nuestra pareja. Pero a la larga los celos pueden llegar a destruir la relación: la amenaza constante, sentir que se está observando cada comportamiento, hará tarde o temprano que la pareja cambie su forma de comportarse, que se destruya la posibilidad de diálogo y finalmente, el miedo a perder al otro, acaba llevando la relación a su fin. Sería la profecía autocumplida.

Pasión sexual obsesiva

Las personas con pasión sexual obsesiva tendrían más probabilidades de engañar a sus parejas.

Más de 600 adultos jóvenes respondieron a preguntas destinadas a evaluar la pasión sexual armoniosa y obsesiva. También informaron cualquier instancia pasada en la que le habían sido infieles a un compañero. Como era de esperar, aquellos con pasión sexual obsesiva habían participado en muchos más actos de infidelidad que aquellos con pasión sexual armoniosa.

El deseo de vengarse de su pareja, aumentar su autoestima o cumplir con las expectativas sociales percibidas, como la noción de que los «hombres reales» tienen muchas parejas sexuales. Aquellos con pasión sexual armoniosa rara vez dieron tales razones para su infidelidad.

Las personas que se ven a sí mismas como controladas por fuerzas externas tienen más probabilidades de hacer trampa, especialmente cuando se combinan con una fuerte pasión sexual. Es mejor mantenerse alejado de las personas que siempre se ven a sí mismas como víctimas, ya que una relación con ellos seguramente será infeliz. La infidelidad es solo uno de los muchos desgarros que esas personas tienen para ti.

Por el contrario, es probable que las personas que creen que tienen el control de su destino sean mejores socios. Cuando también tienen una pasión sexual armoniosa, probablemente serán mejores amantes y compañeros de vida. Además, su sentido seguro de sí mismo también los hace menos propensos a desviarse de una relación comprometida.

El Síndrome de Proscuto

El secreto de mi éxito, fue rodearme de  personas mejores que yo

El Síndrome de Proscuto describe a aquellos que, al sentirse desbordados por el talento de los demás (compañeros de trabajo e incluso miembros de su propia familia), articulan una conducta que persigue el menosprecio y degradación de sus méritos. Suelen vivir en la mediocridad.

Cuando hablamos del Síndrome de Procusto hablamos de la incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros, el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia

El Procusto está dominado por el miedo a perder su poder. Esto le genera una baja autoestima. En definitiva, un cóctel difícil de asimilar que origina toda la conducta por MAL pensar. (*)

Y si alguna vez has actuado como un Procusto (no te sientas mal por ello… es más común de lo que parece)… eres tú quien tiene su desarrollo profesional y personal frente a ti, pero no lo estás aprovechando debido precisamente a tu síndrome, tan limitante como limitador.

(*) MAL pensar: «creo que controlando a los demás y estancándoles, voy a conseguir mantener mi poder y mi estatus, ya que esto es lo único que importa«.

La revelación de una infidelidad

2 maneras de afrontar LA INFELIDAD

La revelación de una infidelidad, es un momento crucial en las relaciones de pareja. Para muchas es un punto de no retorno, tras el cual el vínculo queda irremediablemente dañado; mientras que a otras las permite redefinir, reforzar y renovar los cimientos sobre los que se erigen.


Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.

Escojer como tomárselo si es posible, se convierte en una elección.

CELOS ENTRE HERMANOS

Los celos son un sentimiento que genera malestar. Sin embargo, no son un sentimiento a erradicar, puesto que se vinculan con el cuidado de aquellas personas que más se quiere. Son sanos y necesarios para garantizar un buen desarrollo emocional del niño.

Los celos ayudan a los niños a adaptarse a nuevas situaciones y son la vía para mostrar su inquietud por tener que compartir aquello que consideraban únicamente suyo: sus padres. Con el nacimiento de un hermano pequeño, los niños pueden mostrar además de los celos, emociones asociadas como el enfado, el miedo y la inseguridad.

Los niños de entre 2 a 5 años están inmersos en una etapa egocéntrica propia de su desarrollo evolutivo que, poco a poco, irán superando. A partir de los 6 años los celos entre hermanos irán disminuyendo e incluso desapareciendo. Pero hasta entonces, hay que tener mucha paciencia e intentar demostrar a vuestros hijos que los queréis por igual. Algo que internamente es evidente pero en apariencia puede no serlo.

La sentimientos de celos están vinculados a la pérdida de algo que se percibe como propio en favor de una tercera persona. En el caso de un niño que siente celos de su hermano pequeño, lo que intuye es que está perdiendo el amor de sus padres (que es suyo porque hasta ahora era enterito solo para él) y se lo está quitando su hermano pequeño. También puede ocurrir al revés, que sea el pequeño el que sienta celos del primogénito por tener una relación de mayor confianza con los padres.

LOS CELOS ESTÁN VINCULADOS A LA PÉRDIDA DE ALGO QUE SE PERCIBE COMO PROPIO EN FAVOR DE UNA TERCERA PERSONA

Si se piensa por un momento, los celos de los niños hacia sus hermanos no difieren de los celos de los adultos en la pareja. En ambos casos hay otra persona que quiere robar “lo que es nuestro“. En los adultos es un poco más complicado porque existen otras variables en las que no voy a entrar… pero la base del sentimiento tiene el mismo sustrato.

Cómo se manifiestan los celos entre hermanos
Cuando un niño siente celos de su hermano, su comportamiento cambia. Los celos se pueden exteriorizar de dos formas:

De manera silenciosa. Los celos silenciosos pueden pasar desapercibidos porque el niño “no da guerra“. El niño se comporta bien, obedece a la primera, parece no enfadarse nunca… pero cuidado si antes no actuaba de esa manera. Puede que fuerce un buen comportamiento por el miedo de perder a sus padres. Es muy probable que por dentro esté guardando todo un mar de emociones desagradables y resentimiento.

De manera ruidosa. Son los celos más llamativos, los que enseguida detectamos.

Algunas de las conductas que suelen aparecer en este tipo de celos son:

• Regresiones: volver a chuparse el dedo, volver a hacerse pis en la cama, retomar los despertares nocturnos…

CUANDO LOS CELOS NOS SUPERAN

Los celos son la manifestación de conductas en respuesta al estímulo que amenaza con apropiarse, destruir o robar lo propio. Pero también puede ser la aspiración de posesión o éxito, características o propiedades de otra persona, de tal forma que puede ser asociado a la envidia. Ser celoso, es utilizado como adjetivo, verbo o atribución de personalidad. El individuo con celos no pierde su entorno con la realidad, puede ser funcional, pero se abruma con ideas constantes de que la pareja es infiel. Los celos pueden ser patológicos, si ocupan más del 30% de su actividad en buscar el detonador de su conducta, a partir de entonces entra en la subclasificación de un Trastorno Delirante: la celotipia.

MANIFESTACIÓN CLÍNICA DE CELOTIPIA
El celotípico suele ser suspicaz, rígido, vigilante, auto-referente (él es el centro de atención), con miedo a la autonomía y comúnmente asociado a procesos de grandeza.

La celotipia suele generar problemas sociales, legales, laborales o conyugales como consecuencia de las ideas delirantes. Los sujetos que poseen este trastorno desarrollan un estado de ánimo irritable: ira o comportamiento violento. La celotipia hace a un individuo caótico, disfuncional, con pérdida de atención, le genera un pensamiento proyectivo y hostil. El celotípico suele ser suspicaz, rígido, vigilante, autoreferente (él es el centro de atención), con miedo a la autonomía y comúnmente asociado a procesos de grandeza.

El caso típico de un celotípico es sentirse frustrado, privado de sus derechos afectivos, emocionales y sexuales. Interpreta que la pareja prefiere a otro, iniciándose así una búsqueda de pruebas concluyentes. Un delirio sistematizado de sentirse menos preferido y no tratado de forma especial.

LA CELOTIPIA TIENE LOS SIGUIENTES CRITERIOS:
Pensamientos irracionales sobre infidelidad de la pareja.
Conductas dirigidas a comprobar la infidelidad.
Sentimientos intensos de cólera, miedo, tristeza, culpa.
Violencia verbal o física contra la pareja o el supuesto rival.

¿DIFERENCIAS ENTRE HOMBRES Y MUJERES?
El delirio de celos asociado a cuadros paranoides se ha descrito principalmente asociado al sexo femenino y a pacientes jóvenes; mientras que el delirio de celos asociado al alcoholismo se ha descrito casi siempre al sexo masculino. Los hombres despiertan la conducta de celo en mayor proporción por la pérdida de la pareja con el enfoque sexual. La mujer lo realiza por perder del afecto, espacio, protección, tiempo invertido y, en menor proporción, con el evento sexual comparado a como lo hacen los varones.

FACTORES SIN SER TOTALMENTE CAUSALES PARA SER CELOTÍPICO:

(1) Factores familiares (aparece historia familiar en casi un 20%). En ocasiones, la celotipia se aprende en casa.

(2) Factores psiquiátricos (los celos pueden ser el primer signo de enfermedad psicótica paranoide o esquizofrenia; pueden asociarse a diversas características de personalidad y síntomas neuróticos; o pueden ser un síntoma de tipo depresivo primario o secundario).

(3) Factores orgánicos (alteraciones orgánicas cerebrales de tipo traumáticas, vasculares, demencias, epilepsia). Es decir, la celotipia suele acompañar a algunas enfermedades neuronales.

(4) Factores tóxicos (intoxicaciones por alcohol, anfetaminas, cocaína). El alcohol incrementa la celotipia desde un 22% a un 41%. Existen dos subgrupos de celotipia alcohólica: uno de aparición exclusiva durante la intoxicación alcohólica y otro mantenido durante los periodos de abstinencia. El 72% de las personas alcoholizadas persisten con los celos aún después de haberse recuperado de una intoxicación alcohólica.

(5) Factores hormonales (pueden aparecer en periodos hormonales específicos como la menopausia, embarazo, postnatal o en el hipertiroidismo). Las hormonas influyen en muchas conductas, la celotipia no es la excepción.

FASES DE LA CELOTIPIA EN EL CEREBRO
Inicio o manifestaciones precoces: suspicacia, fascinación de lo oculto, búsqueda de la verdad, rigidez, idea delirante, confusión, primeros conflictos de agresión, hostilidad y discusiones. En esta condición, la corteza prefrontal (ventromedial) la que planea y toma decisiones incrementa su actividad, pero paradójicamente por momentos pierde la congruencia y la lógica, la noradrenalina y dopamina se incrementan en esta región del cerebro, lo cual motiva la conducta irreflexiva, reduce la inteligencia y permite la toma inadecuada de decisiones. Es un proceso que se inicia como un flash” o choque de luz.

La actividad hormonal se instala gradualmente, induce liberación de cortisol y aldosterona, con evidentes cambios cardiovasculares y metabólicos como la hiperglicemia. Se proyecta un estado de activación corporal permanente.

Fase aguda: el malestar interno es intolerante, se pierde el control. Se manifiesta una ansiedad asociada a sentimientos caóticos. Fallan las estrategias de estabilización. Inicia un proceso de aislamiento, hay “acumulación” de pruebas. Un pequeño evento desencadena un tórrido conflicto. En esta fase, falla el control pre-frontal totalmente. La actividad límbica predomina, en especial, el hipocampo se manifiesta, los recuerdos abruman y la corteza del cíngulo asocia eventos dolorosos-emotivos. Se lleva a cabo el reforzamiento incesante de ideas y recuerdos. La actividad hormonal se instala gradualmente, induce liberación de cortisol y aldosterona, con evidentes cambios cardiovasculares y metabólicos como la hiperglicemia. Se proyecta un estado de activación corporal permanente. El insomnio se presenta y existe un consumo excesivo de energía.

Cristalización final o psicosis desarrollada: Los sentimientos se exteriorizan, hay delirios, aparecen enemigos, la conducta de defensa se agrega, los factores desencadenantes ahora son internos. La respuesta es defensiva, agresiva, el proceso es fluctuante, solo por momentos, el individuo es consciente de su realidad. Aparecen decisiones poco pensadas. La actividad prefrontal es intermitente en el evento.

Los procesos emotivos se centran a un estímulo desencadenante, en consecuencia la liberación de dopamina, noradrenalina, cortisol es reforzada a eventos esperados.

Nuestro cerebro tiene la capacidad de orquestar y manifestar la conducta celosa, la cual, si es adecuada puede ser motivante y favorecer la solución a un problema de pareja. Sin embargo, también es sencillo llegar a un extremo, a lo patológico. La celotipia como trastorno cobra la disolución del vinculo afectivo. Genera más problemas de los que pretende resolver. Atrapa y calumnia.

Es necesario cuidar no caer en ella, reflexionar antes de una explosión puede resultar conveniente.

CONCLUSIÓN
El amor celoso es el requisito previo, el antecedente cognitivo-afectivo y conductual de la celotipia.

El amor tiene DOS dimensiones fundamentales: UNO implica el deseo y posesión de la persona, asimilar la conducta y proyectar lo que se desea, esto es intenso en el enamoramiento; la OTRA dimensión implica el deseo de darse y perderse en el amor: hay un balance entre la autoafirmación y la autoentrega. La aparición de la traición anula cualquiera de los DOS procesos. Por ello los celos evitan llegar a este proceso doloroso. Pero en sí, la conducta celosa ya tiene un proceso de dolor moral implícito. El conflicto se basa en frustración y decepción dolorosa.

La celotipia destruye el amor, una de las paradojas terribles de su existencia. Con ello, activando redes neuronales y neuroquímica semejantes para el amor pasional.

Cómo gestionar emocionalmente una infidelidad

Superar la infidelidad requiere actuar tanto sobre uno mismo como sobre la relación.


Uno de los mayores motivos de consulta de las personas que acuden a terapia de pareja es la infidelidad. Este fenómeno se da con relativa frecuencia en la sociedad, y las parejas cada vez más acuden al Instituto Psicode con este motivo de consulta.

Descubrir una infidelidad puede generar efectos devastadores en las parejas: problemas de confianza, celos, discusiones frecuentes, reproches, amenazas de separación, pérdida de comunicación, etc. Se crean unas dinámicas de relación diferentes que desestabilizan a los miembros de la pareja, a la pareja en sí misma e incluso el entorno familiar.

El reto: superar una infidelidad
Cuando una pareja en esta situación nos pide ayuda, la crisis originada puede incluso generar dudas de romper la relación. En otras ocasiones, aunque están seguros de que quieren seguir juntos, son incapaces de acercarse emocionalmente. Y es aquí donde entra la labor del profesional.

El psicólogo es una persona experta, distanciada emocionalmente del problema, cuyo objetivo es ayudar a reconstruir la confianza en la relación y el sentimiento de unión y complicidad que se rompió con la infidelidad.

El terapeuta de pareja tiene una visión objetiva del problema, no emite juicios morales ni busca culpables. Analiza la situación y emplea técnicas avaladas científicamente para ayudar a la pareja.

¿Por qué somos infieles?
Las causas de la infidelidad son muy diversas. En una investigación reciente realizada por IPSOS, entre las razones que indicaron los encuestados estaban: experimentar algo diferente al tener una aventura, vengarse de una infidelidad previa de su pareja, convencerse de que realmente quieren estar con su pareja o encender la chispa en su propia relación.

Pero la razón principal que manifestaron fue “Ganar confianza en sí mismos. Esta es la razón más importante por las que las personas son infieles, más frecuente que el aburrimiento de la rutina de una relación estable.

En nuestra sociedad actual está muy valorada la seducción y el hecho de gustar a los demás. La infidelidad cubre la necesidad de admiración que tienen muchas personas. Les ayuda a tener más seguridad en sí mismos y mejorar su autoestima.

El juego de la seducción atrapa y engancha a la persona. En un principio la persona comienza el juego del “tonteo”, sin pensar en que vaya a surgir nada serio. Pero poco a poco se va enganchando a esa dosis de refuerzo que le proporciona el otro. Se siente muy bien sabiendo que gusta y seduce y no quiere dejar de sentirlo, por esa razón continúa con el juego, que cada vez se vuelve más adictivo.

Este refuerzo de autoestima no sólo lo genera la reciprocidad del otro, sino que se lo crea en gran medida uno mismo. Seducir implica exhibir la parte más bonita de uno mismo y aquí es donde caemos en la trampa: te enganchas a la sensación de sentirte un “seductor/a”, sacas lo mejor de ti para cautivar a la otra persona y entonces “¡zas!” surge el flechazo, te encantas a ti mismo/a. Es una sensación que tenías olvidada con tu pareja habitual , pues ya no tienes que conquistarla.

Los problemas amorosos latentes
En otras ocasiones, encontramos la infidelidad como un medio para conseguir un fin. Es decir, es a través de ella, la manera que tiene la persona de expresar un malestar en su relación de pareja.

Hay parejas que tienen problemas y no hablan de ello, porque parece que “si no se habla de ellos es como si no existieran” . Se van distanciando con el paso del tiempo y no hacen nada por solucionarlo, simplemente se dejan llevar. El hecho de que una de las dos personas sea infiel, suele ser el punto de partida para empezar a hablar de los problemas y resolverlos. Sería algo así como “tocar fondo” para entonces resurgir.

Estas personas acuden a terapia de pareja y su primer motivo de consulta es superar la infidelidad, pero esto es tan sólo el punto de partida. Cuando esto se logra y hay reconciliación, es el momento de empezar a trabajar todos aquellos aspectos que estaban fallando en la pareja y que son los que han conducido a uno de ellos a ser infiel.

«¿Seré capaz de perdonar una infidelidad?»
Esta es una de las cuestiones que más se plantean las personas que han sido traicionadas cuando acuden el primer día a terapia. Dicen cosas como: “me gustaría perdonar, pero no sé si seré capaz porque siempre me prometí a mismo que no perdonaría nunca algo así”.

Es normal tener dudas de si serán capaz de perdonar y que todo vuelva a ser como antes. La infidelidad desestabiliza la relación de pareja, genera conflictos, hace que se pierda la confianza en el otro y rompe el sentimiento de unión y de intimidad. Afortunadamente, todo esto puede recuperarse con la ayuda de un profesional.

La persona que ha sido engañada se siente humillada, traicionada e indefensa ante la situación. Suele sentir mucha ira, rabia y sentimiento de venganza hacia el otro y cree que estos sentimientos no van a cambiar jamás, por eso siente que no será capaz de perdonar.

Todas las personas somos capaces de perdonar. Unas personas perdonan fácilmente y a otras les cuesta más. La facilidad del perdón también está relacionado con lo que haga “el/la infiel” para ser perdonado, con la severidad de la infidelidad y con cómo se descubrió la infidelidad (si fue algo confesado o no). En la clínica siempre nos encontramos obstáculos que impiden el reencuentro.

Ir más allá del rencor
Uno de los elementos claves de la terapia de pareja es digerir el rencor de la persona que se ha sentido traicionada, pues mientras esta emoción está en juego es difícil avanzar.

Las sesiones no son fáciles. No se trata de decirnos cosas positivas o de recordar que nos queremos y pensar que con esto se va a solucionar. Es un trabajo mucho más profundo, de desbloqueo emocional, de ajuste de creencias, de instalación de nuevas interpretaciones para volver a crear la conexión, para que el rencor deje paso al perdón y se instale de nuevo la confianza. Cada sesión es diferente, en unas sesiones se trabaja con los dos miembros de la pareja a la vez y en otras por separado.

El objetivo final es volver a caminar juntos y que la pareja se “reinvente” tras esta crisis, de tal manera que al finalizar la terapia, ambos sientan que no sólo ha superado la infidelidad, sino que han sanado heridas del pasado y han crecido como personas y como pareja.

10 preguntas y respuestas sobre la infidelidad

Este es uno de los problemas de pareja más comunes, y muchas veces, el motivo para ir a terapia.


La mayoría de parejas considera la fidelidad como una de las bases sobre las que se construye una relación amorosa. Por tanto, no es extraño de que uno de los principales motivos por los que las parejas acuden a terapia psicológica es superar una infidelidad.

La opinión de los psicólogos: preguntas y respuestas sobre infidelidad
Hoy contamos con la colaboración de Rosario Linares e Irene Gómez, ambas psicólogas de El Prado Psicólogos, uno de los centros de Psicología más importantes de Madrid, para que nos ayuden a entender por qué ocurren las infidelidades, qué consecuencia tiene este acto en la relación de pareja y sus miembros, y en qué consiste el tratamiento psicológico en estos casos. Iremos explorando este tema a partir de preguntas y respuestas sobre la infidelidad.

1. ¿Por qué razones se es infiel?
Detrás de la infidelidad siempre suele denotar que hay un punto débil en la relación, ya sea por insatisfacción con la pareja (conflictos, falta de comunicación, no sentirse querido, falta de pasión, miedo al compromiso, etc), aunque también hay casos en que el problema no es de la pareja en sí, sino de la persona que es infiel.

Hay personas que son infieles de forma compulsiva, estén con quien estén, debido a un problema personal, ya sea la falta de autoestima (pueden buscar el reafirmarse a través de la conquista) o pueden ser adictos al sexo o personas que presentan parafilias (comportamientos sexuales extraños) que intentan satisfacer fuera de la pareja. También hay personas con personalidades narcisistas para las que no existe el concepto de traición, pues no sienten empatía por su pareja o personas que por su inmadurez emocional no quieren renunciar a nada, y anteponen el propio placer al compromiso con su pareja.

2. ¿El infiel se siente siempre culpable?
Entre las personas infieles hay 2 tipos, las que se sienten culpables, y las que no, el grado de conciencia de por qué han sido infieles varía de unas personas a otras, pero lo que les sucede a las que se sienten culpables es que a pesar de saber el motivo de porqué han sido infieles se preguntan el porqué, ya que no entienden cómo han podido poner en peligro su relación.

Hay una parte de ellas que ha querido ser infiel y otra que no, la parte que no desea ser infiel es la que se pregunta ¿por qué lo he hecho? En el segundo caso se autojustifican y tienen claros los motivos,y no les genera culpa, sólo se preocupan de que no su pareja no les descubra. En este último caso, la culpa puede aparecer cuando son descubiertos, al tomar conciencia de las consecuencias de sus actos y del daño que han producido en la otra persona.

3. ¿Cómo cambia una relación después de conocerse una infidelidad?
Después de conocerse una infidelidad hay un antes y un después. En un primer momento hay un tsunami emocional, después de esto la relación puede terminar en ruptura o la persona puede decidir seguir con la otra persona, pero si se sigue la relación sin perdonar al otro, lo más seguro es que tarde o temprano la relación se deteriore tanto que termine rompiéndose. El conocer una infidelidad afecta sobre todo a la confianza que se tiene a partir de entonces en la otra persona, y a la imagen que se tiene sobre ella, y muchas veces la persona que ha descubierto la infidelidad aunque decida seguir, se aleja emocionalmente de la otra persona. También pueden instaurarse los celos y el control sobre la pareja a partir de es momento.

4. ¿Todas las parejas pueden superar una infidelidad?
Un 94% de los terapeutas de pareja creen que las parejas pueden superar una infidelidad según una encuesta realizada en Reino Unido. Muchas parejas pueden superar una infidelidad, aunque no todas, depende de la actitud que se tome a partir de conocer la infidelidad. Si después de pasar una primera fase de enfado nos aferramos al dolor y lo que hacemos es utilizar la infidelidad como un arma arrojadiza y el rencor hacia la otra persona se instaura la relación se deteriora y es fácil que termine en ruptura.

Hay muchas parejas que superan una infidelidad, aunque muchas veces la infidelidad no trasciende fuera de la pareja y no llegamos a conocer este hecho, pero hay más parejas de las que pensamos. Aunque la mayoría de las personas piensan que no perdonarían una infidelidad, cuando ésta sucede cambian de opinión, ya que valoran lo positivo de la relación y pesa más el amor que tienen hacia la otra persona o los hijos que tienen en común, por ejemplo.

5. ¿Qué tienen en común las parejas que en las que tras haber descubierto una infidelidad deciden acudir a un terapeuta para superarlo?
La mayoría de las parejas que acuden por infidelidad vienen a consulta con un estado emocional muy deteriorado, en muchas ocasiones, uno de los miembros o ambos tienen dudas acerca de si lo mejor sería una posible separación y ven la terapia como un último recurso o como un proceso de toma de decisión acerca de si continuar la relación o no.

6. ¿En qué consiste el proceso para recuperar la confianza en el otro?
Para poder restaurar la confianza primero se necesita pedir perdón de manera sincera. El proceso de pedir perdón implica el reconocer que lo que hizo causó daño u ofendió al otro, sentir de verdad el dolor del otro, analizar la propia conducta, definir un plan de acción para que no vuelva a ocurrir, comprometerse con reconstruir la pareja, pedir perdón explícitamente al otro y restituir el daño causado. En terapia, es importante tener una comprensión profunda de la historia de la relación de pareja a fin de analizar todos los factores que influyeron en que ocurriese la infidelidad. Es fundamental que la pareja llegue a acuerdos de cambios a fin de prevenir posibles situaciones de riesgo para la pareja

7. ¿Qué dinámicas se trabajan en las diferentes sesiones?
En terapia de pareja trabajamos mucho la empatía. Una de las técnicas por ejemplo sería la inversión de roles en donde ambos miembros hacen el esfuerzo de ponerse en la piel del otro. En toda terapia de pareja, la comunicación, los intercambios positivos y las negociaciones son aspectos importantísimos.

En el caso particular de infidelidad, cuando ambos miembros de la pareja han sufrido decepciones, es útil realizar un listado de agravios en donde cada miembro de la pareja elabora una lista de las situaciones en que se ha sentido agraviado por el otro. Al lado de cada agravio, se escribe qué acto concreto de desagravio de su pareja serviría para poder pasar página, durante la sesión siguiente se comentan las dos listas y se planea cómo llevar a cabo los desagravios.

8. ¿Qué asuntos tienen que trabajar/reforzar cada uno, tanto el que ha sido infiel como el que ha sido engañado?
Es importante que ambos miembros se comprometan a poner de su parte para superar la situación, por parte de la persona que ha sido engañada es importante que deje a la otra persona poder reparar el daño e iniciar cambios, la persona que ha engañado ha de comprometerse en seguir el proceso para recuperar la confianza del otro anteriormente citado.

9. ¿Es igual de complejo atravesar ese proceso en pareja para uno y otro?
Normalmente es duro para ambos, para la persona que ha sido engañada es difícil salir del reproche y de la acusación y volver a confiar mientras que para la persona que ha engañado puede ser difícil reparar la relación y hacer frente a la culpa.

10. ¿De verdad se llega a perdonar y «olvidar» una infidelidad?
Olvidar nunca se puede, perdonar el daño y reparar sí es posible, pero es un proceso que requiere tiempo, esfuerzo y el compromiso de ambos miembros de la pareja.