Benzodiacepinas

El consumo de benzodiacepinas para dormir debe estar limitado, en condiciones normales, a un periodo breve de tiempo (tres meses como máximo). El abordaje de los problemas en esta área ha de contemplar una adecuada higiene del sueño y la correspondiente modificación de hábitos.

Algunas de las benzodiazepinas más abusadas son el flunitrazepam, también conocida como «droga de la violación«, cuya venta fue prohibida en los Estados Unidos. … En otras partes del mundo el diazepam (de nombre comercial Valium) es la benzodiazepina que más predomina en el abuso a sedantes.
Las benzodiazepinas son medicamentos psicotrópicos con efectos sedantes, hipnóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, amnésicos y miorrelajantes.​

Trastorno por Atracón

PREFERIR COMER A SOLAS POR VERGUENZA

En el Trastorno por Atracón se advierte un relación funcional entre las emociones y la sobreingesta, pues comiendo se alivia la emoción que precipitó el episodio. De forma paralela, no obstante, la plenitud abdominal genera nuevos sentimientos desbordantes que refuerzan el ciclo.

El trastorno por atracón es un nuevo trastorno alimentario que consiste en episodios repetidos de atracones de comida sin realizar mecanismos compensatorios para evitar ganar peso, como ocurre en la bulimia nerviosa. Analizamos las características clínicas (conducta alimentaria, psicopatología e imagen corporal), instrumentos de medida y tratamiento para el manejo del trastorno por atracón.

Los criterios del trastorno por atracón son:

A. Episodios recurrentes de atracones que se caracterizan por las dos siguientes condiciones:
*Comer en un corto periodo de tiempo (dos horas) una cantidad de comida mayor que la que come la mayoría de la gente en ese mismo periodo.
*Sensación de pérdida de control durante los episodios (por ejemplo, no poder parar de comer o no controlar lo que uno come).

B. Durante los episodios de atracones al menos 3 de los siguientes indicadores de pérdida de control:
*Comer más rápidamente de lo normal.
*Comer hasta sentirse muy lleno.
*Comer grandes cantidades de comida cuando no siente hambre.
*Comer grandes cantidades de comida todo el día, no planificando la hora de la comida.
*Comer solo porque está a disgusto de cómo uno come.
*Sentirse a disgusto con uno mismo, deprimido, o muy culpable después de comer.

C. Importante malestar por los atracones.

D. Los atracones son al menos de 2 veces por semana y en un periodo de 6 meses.

E. No existen criterios para la bulimia nerviosa.

Hábitos

Práctica habitual

Todo hábito (tabaquismo, p.e.) se construye sobre una inercia que queda impresa en la cotidianidad, integrándose en el normal desarrollo del día a día. Abandonarlo supone, por tanto, resistir a los condicionamientos que auspiciarán (generando cierto malestar) su reinstauración.


«el hábito de la lectura es muy recomendable; el hábito de fumar es muy perjudicial; la simple variación de algunos malos hábitos alimentarios puede resultar muy beneficiosa para la salud»

EL SEXO: PLACER O ADICCIÓN

La importancia de reconocer este problema como un “desorden de salud” es la posibilidad de que aquellos que han dejado de disfrutar el sexo y han pasado a sufrirlo pidan ayuda. Reconocerlo como “dolencia” no exime a quien lo padece de ser responsable de sus actos, como sucede con tantas otras enfermedades —tanto mentales como somáticas— que implican la voluntad del paciente en su desarrollo o tratamiento (un ejemplo: el que sufre de sobrepeso o hipertensión). Y bajo ningún concepto podrá ser utilizado en medicina forense como argumento atenuante —y mucho menos eximente— de conductas delictivas. No existe causa física que impida a la persona ser responsable final de su conducta.

Decir que la mayoría de las personas infieles son adictas sería como decir que lo son los que se masturban o ven pornografía. Quien busca el sexo con el único fin de obtener placer no es adicto. Que sea o no vicioso no es objeto de estudio de la medicina.

ADICCIÓN AL SEXO

Esta patología afecta en torno a un 6% de la población occidental y es más frecuente en hombres como consumidores directos. Parecen ser más vulnerables aquellos que ya han tenido otras adicciones, como el juego. Es frecuente que las personas que solicitan de forma compulsiva los servicios de profesionales del sexo lo hagan en el contexto del consumo de drogas, en particular de cocaína. Reconozcámoslo: el apoyo incondicional a tu pareja durante un periodo de ludopatía o de adicción a la cocaína puede resultar difícil. Pero aceptar que solicite compulsivamente los servicios sexuales de otras personas va más allá del apoyo, pues afecta a la propia percepción de ti mismo. Hay mujeres que modifican su cuerpo con prótesis mamarias o tatuajes para resultar más atractivas. Hombres que sufren impotencia porque no pueden satisfacer a su pareja. En ocasiones hacen todo tipo de intentos desesperados por ofrecer juegos eróticos con los que la pareja al final no se siente cómoda. Esa inseguridad, en definitiva, es intensamente dolorosa y genera tristeza, rabia, ira y hasta odio. Entender y perdonar a una persona adicta al sexo puede convertirse en un acto casi heroico que no todos están preparados para asumir.

OBSESIÓN POR EL SEXO

La Organización Mundial de la Salud ha incluido el comportamiento sexual compulsivo como un desorden mental. Las alarmas saltan cuando se esfuma el placer y aparece la ansiedad.

EL COMPORTAMIENTO SEXUAL compulsivo ha sido incluido recientemente como un desorden de salud mental en la lista de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se define como “un patrón persistente de falla para controlar los deseos sexuales o impulsos sexuales intensos y repetitivos que resultan en un comportamiento sexual repetitivo”. Por el momento, no ha sido considerado un trastorno o una adicción como tal, por lo que el intenso debate sobre si se trata de una adicción o no sigue abierto. Todo lo que genera placer es susceptible de generar un comportamiento compulsivo, adictivo. Ha sucedido siempre con las drogas, el alcohol o el tabaco. El sexo lo genera. Para todos, la tentación puede estar ahí. Hay personas más libidinosas que otras, y ser más o menos capaz de controlar el impulso sexual es algo que concierne a cada uno. Pero ¿dónde termina el vicio y empieza el trastorno? Cuando ya no es el placer sexual el motor que lo conduce a repetir la conducta, sino evitar el displacer. Cuando no consumir le produce un intenso sufrimiento: ansiedad, angustia. Cuando su vida empieza a verse afectada porque su objetivo de consumo se convierte en prioridad.

Una persona adicta al sexo puede empezar a “ponerse pesada” con su pareja o a masturbarse con más frecuencia. Dedicar cada día más tiempo o más dinero a la pornografía. Puede empezar a descuidar sus tareas en casa. Encerrarse en un “estudio” y no jugar con sus hijos o cenar en familia. Llegar tarde al trabajo o consumir pornografía en la oficina. Puede gastar todo su dinero en prostitución y abandonar por completo sus obligaciones. Aunque no nos guste etiquetar a nuestros pacientes, los profesionales de la salud mental tenemos que poner nombre a aquello que es potencialmente peligroso o que genera sufrimiento a la persona o a su entorno. Y una persona adicta al sexo puede destrozar su vida.

COMO SABER SI SOY ADICTO AL SEXO O AL PORNO

Per començar, hem de saber com es determina si alguna cosa és o no una malaltia sexual. El criteri globalment acceptat és el que dicta el DSM, el Manual diagnòstic i estadístic dels trastorns mentals ‘. El publica l’Associació Americana de Psiquiatria i, des dels anys ’40, classifica totes les malalties mentals. En la seva cinquena i fins al moment última edició -el ‘DSM 5’- apareix una malaltia anomenada «trastorn de hipersexualitat». De manera que sí, la malaltia existeix. Almenys, en aquest manual, perquè no acaba d’estar clar.

«Qui defineix què és un trastorn psiquiàtric són els propis psiquiatres«, diu la psiquiatria al respecte.»Els trastorns es sotmeten a votació i hi ha pressions de tota mena. Alguns col·lectius, per exemple, busquen que certs trastorns siguin reconeguts per poder guanyar-se una certa oficialitat. L’últim manual, el ‘DSM 5’ va néixer mort des del moment en què el Institut de Salut Mental dels Estats Units va dir que no finançaria investigacions basades en aquest manual «, explica.

Segons el DSM, hi ha quatre criteris per determinar si un pacient pateix un «trastorn de hipersexualitat»:

1. Presentar fantasies, impulsos o conductes sexuals intenses i recurrents durant almenys sis mesos.

2. Presentar un malestar significatiu o un deteriorament social o personal notable que tingui com a origen aquestes fantasies, impulsos o conductes sexuals.

3. Que aquestes fantasies, impulsos o conductes sexuals no siguin producte d’agents externs com drogues.

4. Que la persona tingui més de 18 anys.

Allen Frances és un reconegut psiquiatre, fundador de dues de les més importants revistes al seu camp. A més, va ser el coordinador de la quarta edició de DSM, el ‘DSM-IV’, i s’ha convertit en el major crític de la posterior edició, la ‘DSM-5’. El motiu: Frances ha defensat, en diverses entrevistes i articles, que el manual no té el rigor necessari. En la seva opinió, el ‘DSM 5’ és un dels responsables de la medicalització de certes conductes no patològiques, el que ha generat un abús global dels psicofàrmacs.

Però, si això és així, si la desconfiança sobre el ‘DSM-5’ està tan estesa, per què tantes celebritats segueixen acollint-se a aquest «trastorn de hipersexualitat»?

«Cal tenir en compte que els diagnòstics psiquiàtrics tenen rellevància en un judici», diu Delgado. «Si acceptem que hi ha un trastorn de hipersexualitat i que aquest és una addicció, podria considerar-se un atenuant per a certes conductes delictives. El que jo plantejaria és que això en cap cas serveixi com eximent o atenuant de cap tipus de responsabilitat penal».

I conclou: «Encara que voldríem assumir que hi ha un trastorn de hipersexualitat, això no implicaria que qui el pateixi violés a ningú». Ho va dir Emma Thompson: «Weinstein no pot ser descrit com addicte al sexe , és un depredador«.

MI PAREJA ADICTO AL SEXO

La adicción al sexo se ha conocido con el término estigmatizado de «ninfomanía» en el caso femenino o «satiriasis» en el masculino, incluso como «donjuanismo«, dándole una connotación terriblemente romántica, alabada por nuestra cultura. Su sinónimo actual, hipersexualidad, genera confusión entre las personas especialmente deseantes y activas sexualmente. Esta enfermedad, señalada como un vicio, aunque habitualmente normalizado y potenciado en el género masculino, se banaliza o critica al mismo tiempo que se contribuye a su adicción en muchas ocasiones. Nuestra sociedad actual está sexualizada, por suerte, e hipersexualizada, por desgracia en muchos sentidos, pues el mensaje «sexo como solución para todo» está a la orden del día y puede contribuir a este tipo de adicción.Tras la polémica de los últimos años sobre si la pornografía producía daño cerebral o no, con diversos estudios contradictorios, nos cuestionamos: ¿Son los estímulos los generadores de la adicción o son las características personales y el inadecuado uso de los mismos la que construyen la misma? Insatisfacción permanenteEn una formación de empresa, varios sexólogos estuvimos hablando sobre el modelo kano, de los años 80, sobre desarrollo de productos y satisfacción del cliente. Aunque resulte sorprendente, este modelo me conectó con la adicción al sexo. Sugiere no sólo cubrir los requisitos básicos esperados por el cliente sino conseguir a su vez que se sienta satisfecho, lo que no va unido necesariamente. Y esto mismo sucede con las adicciones, incluidas las sexuales. Que aunque se consiga el objeto de deseo, tener un buen funcionamiento y rendimiento, alcanzar orgasmos o disfrutar sexualmente, la persona no queda satisfecha.Esa insatisfacción constante, le encierra en un bucle de búsqueda incansable por conseguirlo y librarse del malestar que le genera su situación. Que elija la sexualidad es comprensible, pues su refuerzo positivo de placer inmediato es evidente aunque, a los pocos minutos, la persona adicta vuelva a sentirse vacía.¿Tengo una adicción sexual si mi deseo es muy elevado?No, esta confusión es bastante habitual pues, en determinadas clasificaciones diagnósticas psiquiátricas, se denomina hipersexualidad, lo que genera bastante confusión sobre esta adicción. Además, ¿cómo determinar si se tiene un excesivo deseo sexual? Y sobre todo, ¿con quién nos comparamos? Un alto deseo sexual nunca debe entenderse como adicción al sexo. Que éste sea más elevado que el de su pareja, incluso que dedique mucho tiempo a su sexualidad y satisfacer su deseo, incluso sus momentos de ocio, no implica una adicción. Ana Yáñez, psicóloga y sexóloga con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones sexuales, lo define como «una pérdida de control y dependencia de la conducta adictiva, junto con la aparición del síndrome de abstinencia cuando la persona deja de realizarla. Se manifiestan recurrentes fantasías sexuales a modo de pensamientos obsesivos y un irrefrenable deseo sexual que las conductas impulsivas intentan, sin éxito, saciar. La persona vive por y para su adicción, siendo el sexo un comportamiento autodestructivo». Por tanto, suele afectar a todas las áreas de su vida, laboral, familiar, pareja e incluso a su salud. Perfil de la persona adicta. Aunque no se conozca exactamente el origen de este tipo de adicción, apunta Yáñez, sí pueden influir algunas dimensiones de la personalidad, ciertos antecedentes en la infancia, como abusos o traumas sexuales, rechazos afectivo-eróticos en la adolescencia o diversos elementos situacionales en la vida de la persona, como la soledad, vacíos existenciales o una relación de pareja insatisfactoria. El perfil de la persona adicta al sexo presenta un trastorno de tipo obsesivo que afecta sobretodo a hombres, por una cuestión educacional y cultural. Aumenta con la falta de satisfacción sexual y va unida a la ansiedad y la depresión, donde se confunde el amor con el éxtasis sexual, sintiendo el sexo como la única vía para conseguir gratificación personal y afectiva. La percepción del sexo es mecánica, como una cadena de penetración-orgasmo, sin la existencia de preliminares, afecto o ternura. Considerando a las personas sólo en función de su sexo y viviendo la vida sexual en secreto y con culpa. «Se concibe el sexo como una forma de solucionar todos los problemas, aliviarse del malestar, aunque se contradiga su propio deseo», afirma la experta. Soy adicto al sexo. En las redes podemos encontrar numerosos casos de celebrities como Ozzy Osbourne o David Duchovny, que no sólo lo han hecho público sino también han reconocido la problemática que conlleva asociada y la necesidad de ponerse en tratamiento, dando ejemplo y sin normalizar este tipo de adicción. Russel Brand contó sus aficiones y adicciones, algunas casi envidiables como el harén del que disponía en su propia biografía. Destapó numerosos detalles, incluso cómo se inició y su experiencia en la rehabilitación. En ocasiones, que existan personajes famosos que salen del anonimato de su adicción sexual resulta muy positivo. En otras, se generan modelos a seguir, pues el sexo «mola».Otros famosos como Tiger Woods, Michael Douglas y Martin Sheen han sido noticia por diferentes incidentes relacionados con su declarada adicción sexual, sin embargo, muy pocas mujeres han reconocido sufrirla. Se calcula que un 6% de la población padece esta adicción y un 2% son mujeres. Aunque siempre es más habitual que una mujer no se declare adicta por cuestiones culturales y miedo a ser perjudicada por ello.El novio de Lindsey Lohan, por ejemplo, la catalogó de adicta sexual y Sharon Stone reconoció ser muy activa sexualmente, lo que no las convierte en adictas, por supuesto. Sin embargo, se suelen encontrar en las listas de famosos adictos al sexo, incomprensiblemente. ¿Se puede solucionar? Por supuesto. Primero habría que determinar si se trata realmente de una adicción o no. El tratamiento a cualquier tipo de adicción al sexo, incluida la pornografía, es similar a cualquier otro tipo de adicción. Conlleva un necesario control de estímulos desencadenantes, una evaluación de las carencias que ha sustituido por prácticas sexuales y siempre considerando componentes físicos, sociales y psicológicos.Resulta una adicción compleja pues tenemos y deseamos vivir la sexualidad durante el resto de nuestra vida y los estímulos sexuales son permanentes y necesarios para nuestra sexualidad. Por lo que la reeducación sexual, generando nuevos modelos de relación afectivos y diferentes recursos eróticos es fundamental para hacerlo de manera saludable.En cuanto a la pornografía, utilizada con una buena educación sexual, como recurso erótico y placentero, con mirada crítica, sabiendo que se basa en la fantasía y no necesariamente en la realidad, no tiene por qué desencadenar adicción en una persona sin rasgos de vulnerabilidad adicionales. «Con las mismas normas que aconsejaría a su hijo para que utilizase un videojuego y no le generase ningún daño psicológico, social, físico, neurológico o sensorial, podría aplicarse el consumo de pornografía si lo desea», matiza Ana Yáñez. Vivida sin obsesión y haciendo un buen uso, conociendo que hay diferentes tipos de pornografía y eligiendo la que consideremos más adecuada para nosotros, sin abusar ni vivir para ella, no conlleva ningún tipo de daño cerebral en un adulto sano. (ANA SIERRA)

MARIDO ADICTO AL SEXO

La adicción al sexo se presenta de muchas maneras y no es específica de una edad o género. Una persona se considera adicta al sexo cuando su comportamiento sexual es incontrolable, excesivo u obsesivo. No todas las personas que son adictas al sexo son infieles a sus parejas, pero sí la gran mayoría.

Las personas adictas al sexo generalmente construyen mentiras elaboradas para ocultarlo, por eso es que las parejas pueden estar casadas por mucho tiempo antes de que alguien descubra el problema del otro. Aunque algunos psicólogos no están de acuerdo con el término ni se ha llegado a un consenso acerca de que este comportamiento sea una enfermedad, lo cierto es que existen algunas conductas recurrentes en muchos de los “pacientes” que nos permiten hacer esta lista de maneras de descubrir a un adicto sexual.


1. Colecciona pornografía

Si es muy celoso con su computadora o contraseñas y de pronto descubres miles de imágenes sexuales puede ser una señal. La mayoría de los hombres ven pornografía de forma ocasional, pero esto no consume sus vidas ni su tiempo. Si consideras que la cantidad es excesiva, puede ser un problema real.


2. Busca citas en línea

¿Está inscrito a sitios de citas por Internet o paga para hablar y ver a mujeres realizando actos sexuales en algún sitio? Gastar dinero en este tipo de servicios cuando tienen una relación estable también puede ser una señal.


3. Strip tease

Algunos hombres van a los tables de vez en cuando con sus amigos, pero de nuevo la diferencia aquí es la frecuencia y la compañía. Si te oculta que pasa su tiempo en estos lugares, va solo o lo hace muy seguido es posible que sea una adicción.


4. Cuartos de hotel

Hay una diferencia entre un engaño y la adicción al sexo, ninguna de las dos tiene justificación, pero un amorío se caracteriza por ocurrir con una conocida y de forma recurrente, mientras que los adictos al sexo generalmente no tienen problema en pagar por el servicio. Si encuentras recibos o vouchers de cuartos de hotel puede significar una adicción, mientras que si en su estado de cuenta aparecen compras en joyerías o florerías tal vez sea más bien un amorío.


5. Quiere estar solo

Si busca maneras de sacarte de la casa para pasar tiempo solo y crees que puede estar utilizando dicho tiempo para ver pornografía y masturbarse es otra gran señal. Los hombres, incluso los casados, se masturban de vez en cuando pero este acto rara vez implica planeación o premeditación.


Si tienes dudas al respecto o crees que tu pareja puede sufrir de esta adicción es importante que hables con él y con un especialista en la materia para que te oriente. Ten mucho cuidado con las enfermedades de transmisión sexual y si tienes la más mínima sospecha usa el condón, sin importar cuanto tiempo lleven juntos, como método de protección.