ME SIENTO TRAUMATIZADO

Nuestro organismo considera una situación traumática a nivel emocional cualquier suceso para el que no estamos preparados y que nos genera una fuerte carga de dolor emocional.

Dado que no disponemos de las herramientas necesarias para que nuestro sistema lo pueda guardar en la memoria de un modo sano y adaptativo, lo que hace nuestro cerebro con esta información dolorosa es encapsularla para poder seguir funcionando de la manera más sana posible para la persona. Pero es precisamente el hecho de bloquearla lo que hace que se convierta en un trauma.

Sus consecuencias psicológicas
Los traumas emocionales no resueltos pueden estar asociados al desarrollo de trastornos mentales que lleven a la persona a organizar su propia percepción de la realidad y estilo de vida alrededor de dicho problema.

Entre las consecuencias habituales que empiezan a afectar a nuestra vida encontramos las siguientes.

1. Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
Conocido como la patología del trauma, se da en situaciones en las que la situación es revivida en forma de memorias intrusivas en los recuerdos. Cuando el impacto emocional asociado es muy elevado, la persona puede llegar a “desconectar” esa información de su cabeza, dando lugar a trastornos disociativos, que en cierta manera se convierte en el único recurso de la persona para poder seguir viviendo con ese trauma.

2. Ansiedad y ataques de pánico
Asociado a la emoción de miedo, nos coloca en un punto de activación constante cuando diversas memorias emocionales se conectan con algún aspecto de nuestra vida.

3. Depresión
Si tras el trauma la persona empieza a sentir emociones de culpa, indefensión y desilusión, puede desarrollarse un cuadro depresivo.

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