LA MUJER Y EL SEXO

El experimento alemán de 2015 se realizó en una discoteca pero los resultados fueron QUE ELLOS SI ATODO
Y ELLAS NO.
Pero aún allí, los resultados del experimento original de Hatfield y Clark se mantuvieron intactos.

La mujer y el sexo
Pero a pesar de que las conclusiones del experimento parecen indisputables -se trata de uno de los pocos estudios sociales en los que nadie cuestiona los resultados- han surgido algunas voces, sobre todo femeninas, que consideran que se trata de un malentendido.

Estas críticas no disputan el hecho que la vasta mayoría de las mujeres rechazará una oferta sexual de un extraño. Pero dicen que eso no significa que no les guste el sexo casual.

Aseguran que la explicación de los resultados no es biológica, sino cultural.

En su libro, “Inferior: How Science Got Women Wrong” (“Inferior: cómo la ciencia malinterpretó a las mujeres”) la periodista científica Angela Saini sostiene que son las restricciones morales que dictan cómo una mujer debe comportarse las que explican el rechazo femenino al sexo casual.

Saini objeta las interpretaciones que se quedan solamente en lo biológico.

“(Es incorrecto) pensar que puedes separar la naturaleza y la crianza, lo biológico y lo cultural, y llegar a la raíz de quiénes realmente somos”, le dijo a la BBC.
Así lo confirma la psicóloga Terri Conley, quien realizó un estudio sobre el tema en 2011. “Las mujeres son juzgadas con más dureza por tener relaciones sexuales ocasionales que los hombres, y es algo que les preocupa”.

Conley lo ilustra con un ejemplo de la vida moderna: el llamado “walk of shame” (camino de la vergüenza), como se llama cuando una mujer regresa por la mañana a su casa, vestida con su ropa de la noche anterior, tras haber tenido un encuentro casual con alguien.

“Hay estudios que muestran que la mujer pone en riesgo su reputación si acepta una oferta de sexo: puede ser considerada una puta o una desesperada sexual. El hombre no sufre un daño social”, coincide Cordelia Fine, autora de “Testoterone Rex“.
La mujer arriesga su reputación si acepta tener sexo casual y muchas temen ser juzgadas.
Fine, profesora de la Universidad de Melbourne, destaca otro elemento clave para entender por qué todas las mujeres en los estudios rechazaron tener sexo con un extraño: el miedo a la violencia.

“Lo que los experimentos realmente demostraron es que las mujeres no están muy interesadas en arriesgarse a entrar en una situación en donde podrían ser asesinadas, violadas o podrían avivar el interés de un potencial acosador”, le dijo a la BBC.

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