EL TRAUMA INFANTIL

Dado que la infancia es la época en la que se empieza a construir nuestro “Yo”, y que nuestro cerebro se desarrolla en un 80% en los dos primeros años de vida, un niño cuyos padres no sean capaces de reconocer sus necesidades emocionales básicas puede desarrollar un problema de apego que lleve y mantenga hasta la vida adulta. Es por esto que se habla del apego seguro en la infancia como un factor protector de la salud mental en la edad adulta.

Hacer reparaciones de un trauma muchas veces nos lleva a trabajar algunos aspectos de la infancia que pueden estar olvidados o incluso a los que no hemos prestado atención en años, pero que sin embargo han servido para que nuestro sistema se organizase de una determinada manera alrededor de esta información.

Paradójicamente, a veces se cree que un trauma como un accidente, un terremoto o una inundación, es difícil de superar. Pero, en contra a esa creencia, los psicólogos sabemos que los traumas que nosotros denominamos complejos son los que proceden de rupturas en el apego, con una base tan simple en la confianza con el otro, que en la infancia se traduce por esa capacidad del cuidador de mirarnos, atendernos, darnos seguridad y, sobre todo, darnos amor.

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