COMO SABER SI SOY ADICTO AL SEXO O AL PORNO

Per començar, hem de saber com es determina si alguna cosa és o no una malaltia sexual. El criteri globalment acceptat és el que dicta el DSM, el Manual diagnòstic i estadístic dels trastorns mentals ‘. El publica l’Associació Americana de Psiquiatria i, des dels anys ’40, classifica totes les malalties mentals. En la seva cinquena i fins al moment última edició -el ‘DSM 5’- apareix una malaltia anomenada «trastorn de hipersexualitat». De manera que sí, la malaltia existeix. Almenys, en aquest manual, perquè no acaba d’estar clar.

«Qui defineix què és un trastorn psiquiàtric són els propis psiquiatres«, diu la psiquiatria al respecte.»Els trastorns es sotmeten a votació i hi ha pressions de tota mena. Alguns col·lectius, per exemple, busquen que certs trastorns siguin reconeguts per poder guanyar-se una certa oficialitat. L’últim manual, el ‘DSM 5’ va néixer mort des del moment en què el Institut de Salut Mental dels Estats Units va dir que no finançaria investigacions basades en aquest manual «, explica.

Segons el DSM, hi ha quatre criteris per determinar si un pacient pateix un «trastorn de hipersexualitat»:

1. Presentar fantasies, impulsos o conductes sexuals intenses i recurrents durant almenys sis mesos.

2. Presentar un malestar significatiu o un deteriorament social o personal notable que tingui com a origen aquestes fantasies, impulsos o conductes sexuals.

3. Que aquestes fantasies, impulsos o conductes sexuals no siguin producte d’agents externs com drogues.

4. Que la persona tingui més de 18 anys.

Allen Frances és un reconegut psiquiatre, fundador de dues de les més importants revistes al seu camp. A més, va ser el coordinador de la quarta edició de DSM, el ‘DSM-IV’, i s’ha convertit en el major crític de la posterior edició, la ‘DSM-5’. El motiu: Frances ha defensat, en diverses entrevistes i articles, que el manual no té el rigor necessari. En la seva opinió, el ‘DSM 5’ és un dels responsables de la medicalització de certes conductes no patològiques, el que ha generat un abús global dels psicofàrmacs.

Però, si això és així, si la desconfiança sobre el ‘DSM-5’ està tan estesa, per què tantes celebritats segueixen acollint-se a aquest «trastorn de hipersexualitat»?

«Cal tenir en compte que els diagnòstics psiquiàtrics tenen rellevància en un judici», diu Delgado. «Si acceptem que hi ha un trastorn de hipersexualitat i que aquest és una addicció, podria considerar-se un atenuant per a certes conductes delictives. El que jo plantejaria és que això en cap cas serveixi com eximent o atenuant de cap tipus de responsabilitat penal».

I conclou: «Encara que voldríem assumir que hi ha un trastorn de hipersexualitat, això no implicaria que qui el pateixi violés a ningú». Ho va dir Emma Thompson: «Weinstein no pot ser descrit com addicte al sexe , és un depredador«.

CONTRA LA ANSIEDAD

La ansiedad es una de las enfermedades más extendidas en España. Aparece por estrés elevado, problemas familiares o –incluso- por la inestabilidad política de un país.

Condiciona nuestra vida y llega a limitarnos física y mentalmente. Son cada vez más las personas que la sufren. Sin embargo, pararla es tan fácil como saber aplicar una técnica que consigue reducirla en tan solo 3 minutos.

Los síntomas de ansiedad están cada vez más presentes en nuestra sociedad. Las estadísticas indican que un 55% de las personas en España han presentado en algún momento de su vida síntomas ansiosos. Más de la mitad de la población se enfrenta sin herramientas necesarias a su día a día. Acaba generando un alto malestar en la persona y es motivo de muchas bajas laborales y enfermedades añadidas.

Una técnica infalible
Nuestra ansiedad tiene un factor emocional, pero, sobre todo, físico. Los músculos se contraen, aparece dolor abdominal, sudoración y respiración acelerada. Esta última es la más susceptible de ser modificada para poder relajarnos. Se realiza mediante una respiración diafragmática o abdominal.

Uno de los músculos centrales de la respiración es el diafragma. Se encuentra por debajo de los pulmones y está conectado también al abdomen. Es este músculo el que da nombre a la técnica para reducir la ansiedad.

La respiración diafragmática aparece cuando conseguimos llenar los pulmones desde la zona baja de los mismos. En estados de ansiedad ocurre todo lo contrario, respiramos con la zona alta de los pulmones, de una forma superficial y acelerada. Si lo invertimos, si respiramos con la zona más baja, conseguimos la relajación de forma automática al activar el sistema nervioso parasimpático.

Ventajas para nuestro cuerpo
La respiración abdominal aparece en estados normales de calma. Cuenta con numerosas ventajas que podemos potenciar haciendo hincapié en este tipo de respiración:

Oxigenación completa de los pulmones y del cuerpo.
Ventilación y limpieza pulmonar.
Control consciente sobre la respiración.
Estimulación de la circulación al estabilizar el oxígeno en sangre.
Masaje en los órganos intestinales y relajación abdominal.
Aprende a respirar
El elemento clave es la respiración profunda sin forzar. Reconduciremos la respiración, sin llenar en exceso los pulmones. La respiración será plena, consciente, y natural, pero más profunda que la que tendemos a tener en estados de ansiedad.

Hazlo recostado, boca arriba y en posición cómoda. Aprende a hacerlo siempre en esta posición. A medida que domines la técnica, podrás hacerlo en cualquier sitio y posición.
Coloca tu mano izquierda debajo del ombligo y tu mano derecha sobre el pecho.
Expulsa varias veces el aire de tus pulmones. Se eliminará el aire residual y empezaremos el ciclo desde cero para el cuerpo.
Dirige el aire a la parte baja de los pulmones a medida que inhalas. Si lo estás haciendo correctamente, la mano debajo del ombligo será la que se mueva. Hazlo de forma natural, sin forzar.
Permanece con el aire dentro de los pulmones durante un corto espacio de tiempo. Sabrás que aumenta la relajación, porque el tiempo que aguantes el aire dentro aumentará.
Expulsa el aire por la boca, notando como vacías los pulmones.
Repite el ciclo despacio hasta alcanzar los 3 minutos.
Practica la respiración diafragmática a diario hará que dominemos la técnica. Respirar desde la parte baja del abdomen nos relaja de forma automática, reduciendo la ansiedad en un periodo de 3 minutos. Fácil y sencillo, es uno de los ejercicios más usados por los psicólogos a la hora de acabar con el estrés y los síntomas ansioso.

ANÁLISIS DEL ORGASMO FEMENINO

La mayoría de las mujeres que sufren de trastorno orgásmico femenino o anorgasmia (incapacidad para conseguir orgasmos) no han explorado nunca su cuerpo, tienen ansiedad frente las relaciones y, por regla general, su formación sexual suele ser más bien pobre.

«Las mujeres que nunca han tenido un orgasmo a través del coito no conocen su cuerpo y, sobre todo, creen que, el conseguirlo o no, depende de su pareja cuando realmente cada uno somos también responsables de nuestro propio placer», asegura a ELMUNDO.es Carme Sánchez, psicóloga clínica, sexóloga y co-directora del Institut Clínic de Sexología de Barcelona.

Las mujeres que sufren de anorgasmia, explica, tienen un grado de ansiedad importante y vienen a consulta un tanto desconcertadas ya que jamás han tenido un orgasmo a través de la penetración, pero sí a través de otras prácticas sexuales, incluyendo la masturbación. «Lo más importante es aceptar que cada respuesta sexual es diferente«, puntualiza.

La anorgasmia, aclara la experta, puede clasificarse en 3 tipos: el trastorno orgásmico primario que se da en mujeres que nunca han tenido un orgasmo; el situacional, en donde el orgasmo se alcanza sólo en determinadas situaciones (durante la masturbación, pero no en pareja); y el adquirido, que se trata de mujeres que han tenido orgasmos pero, a partir de un determinado momento, dejan de tenerlos.

Según la última revisión sobre el tema, publicada en el último número de la revista ‘The Journal Sexual of Medicine‘, se trata de la segunda disfunción sexual más frecuente en mujeres. A pesar de que el manual de Psiquiatría DSM-IV introduce la expresión de ‘malestar acusado‘ para diagnosticar un caso de anorgasmia, en la práctica, es la palabra frustración o frustrante el término más común para describir las emociones asociadas de esta afección. Así lo muestra un reciente estudio en el que se evaluó a más de 200 mujeres con dificultad para alcanzar orgasmos, y el 67% de las encuestadas pronunció la frustración como principal sensación para describir su problema.

Así lo confirma también Sánchez, quien asegura que en consulta, efectivamente, es la frustración una de las sensaciones más frecuentes que tienen estas mujeres, pero también malestar emocional y abatimiento, además de que «puede desencadenar en otras disfunciones como falta de deseo y, a la larga, conflictos de pareja«, agrega.

¿Por qué la anorgasmia?
Es una de las disfunciones sexuales más frecuentes entre las mujeres, ocupando la segunda causa de consulta en los centros especializados en salud sexual. Según el consultorio ‘on line‘ de Durex, el 28% de las preguntas relacionadas con problemas sexuales versa sobre las dificultades para conseguir un orgasmo, demanda que incluso que va por delante de las preguntas sobre disfunción eréctil.

Las cifras de referencia, aunque no se saben con seguridad, oscilan entre el 20-25% de las mujeres. Al menos, así lo muestra una revisión del año 2004 de 34 estudios de autores extranjeros especializados en el tema. Según otro estudio, centrado sólo en anorgasmia genital, realizado por el Instituto Kinsey (EEUU, uno de los centros de referencia en este campo), el 50-75% de las mujeres no tenían orgasmo en el coito pero sí con otras técnicas sexuales.

Tan sólo el 5% de esta afección proviene de causas orgánicas como son alteraciones neurológicas, diabetes, drogas, fármacos y enfermedades crónicas. Por su parte, los factores predisponentes para tener esta afección son: haber tenido una educación sexual inadecuada, sufrir actitudes negativas hacia la sexualidad, contar con una asertividad baja y una escasa comunicación sexual entre la pareja. «En la mayoría de los casos, el origen es psicológico y, sobre todo, proviene de una falta de conocimiento de la propia respuesta sexual de la mujer, tanto de la mujer como de su pareja«, afirma. Por ello, es muy importante, insiste la especialista, que «se exploren, que se adentren en su cuerpo y que conozcan de lleno su respuesta sexual«.

De hecho, para tratar un tema de anorgasmia en las consultas, hay que tener esta idea clara, además de seguir una serie de pasos. En primer lugar, se deben potenciar los aspectos positivos de la sexualidad y eliminar algunos tabúes, prejuicios y falacias sobre el orgasmo femenino tales como: «no hay mujer insatisfecha, sino hombres inexpertos«, «el placer de la mujer es responsabilidad de su pareja» o «sólo se llega al clímax con el orgasmo vaginal«.

Hay que informar bien, asegura Sánchez, sobre todos los aspectos de la sexualidad en sí y sobre la función del clítoris y el orgasmo en particular: «Las mujeres nacen con clítoris y por tanto con la capacidad de tener orgasmos«. En segundo lugar, es muy importante la autoestimulación, tanto propia como de la pareja, y por último la capacitación orgásmica.

Este problema, concluye Sánchez, se puede tratar y tiene solución, por ello es fundamental «el autoconocimiento sexual, la propia satisfacción en las relaciones y, sobre todo, la comunicación con tu pareja a nivel sexual«.

LA DEPRESIÓN: LAS OCHO ÚLTIMAS INVESTIGACIONES

Como ya todos sabemos bien, la depresión es uno de los problemas que más aqueja a la gente en la actualidad. Esta es una muy buena razón para que nos mantengamos al tanto de las nuevas investigaciones sobre este trastorno

¿Qué han encontrado los últimos estudios sobre depresión?



I. ¿Cómo se sentía no estar deprimido?
Una investigación realizada en sujetos deprimidos y sujetos que no sufrían depresión, observó que mientras que éstos últimos podían imaginarse cómo era el mundo emocional de una persona deprimida, los individuos deprimidos no podían hacer lo mismo con respecto a las emociones de las personas sin depresión.

Los científicos creen que esta carencia se vincula fuertemente con otros estudios que han observado una auto-atención en las personas deprimidas, lo que les serviría como esfuerzo para aliviar su depresión, en vez de enfocar su atención en otros.


II. Sobre el cerebro deprimido
Una parte del cerebro vinculada a la decepción por no recibir una recompensa ha sido relacionada a la depresión en un estudio nuevo. El área en específico se llama corteza orbitofrontal lateral y normalmente se activa cuando la persona falla en conseguir una recompensa esperada.

En el estudio se intentaba conocer cómo algunas áreas críticas del cerebro se comunican entre sí.

La investigación, que contó con la participación de 421 pacientes con depresión mayor (y un grupo control de 488 sujetos), encontró que en las personas deprimidas el área estaba más fuertemente vinculado a otras áreas involucradas en nuestro sentido del ser y pérdida personal. Lo que sugiere que las personas con este trastorno son más propensas a sufrir problemas de autoestima y sentir una pérdida cuando no obtienen una recompensa esperada.

Adicionalmente, se observó que estas personas tenían conexiones más pobres en áreas del cerebro que registran las recompensas que sí obtuvimos (la corteza orbitofrontal medial) y áreas importantes para la memoria.

Ambos hallazgos podrían explicar por qué las personas con depresión se sienten peor cuando no obtienen una recompensa que esperaban conseguir y por qué les cuesta traer a la memoria recuerdos felices.


III. Cuatro tipos de depresión biológica
Un estudio reciente que utilizó IRMf en 1.188 sujetos, logró dividir a los pacientes con depresión en 4 subtipos neurofisiológicos, que llamaron biotipos. Los mismos se definen según sus respectivos patrones de conectividad disfuncional en las redes límbicas y frontoestriatales. A su vez, cada biotipo está asociado con síntomas clínicos específicos:

Biotipo 1: Ansiedad, insomnio y fatiga.
Biotipo 2: Cansancio y poca energía.
Biotipo 3: Anhedonia, movimientos y discurso lentos.
Biotipo 4: Ansiedad, insomnio y anhedonia.


IV. El azafrán podría ser una buena alternativa a los antidepresivos
Una revisión sistemática de pruebas clínicas, realizada con 6 estudios pequeños pero aleatorios controlados de alta calidad, proveyó apoyo inicial para el uso del azafrán en el tratamiento de la depresión leve a moderada.

En los estudios se observó que el azafrán podía ser tan efectivo como los antidepresivos en estos casos, pero con menos efectos secundarios.

Se cree que los efectos observados se deben a sus posibles propiedades serotoninérgicas, antioxidantes, antiinflamatorias, neuroprotectivas y neuroendocrinas. Es un tema que se debe seguir estudiando.


V. Dificultades con las metas
Un estudio sobre metas, realizado con un grupo de personas deprimidas a quienes se comparó con un grupo control, encontró que las personas deprimidas luchan al momento de proponerse metas positivas a las que aspirar y les resulta más difícil buscar objetivos alternativos cuando los existentes se vuelven difíciles de alcanzar o inalcanzables.

Los resultados sugirieron también que las personas con depresión bajan sus expectativas de llegar a las metas.


VI. Deficiencia de vitamina D
La deficiencia de vitamina D ha sido vinculada con una mayor propensión a sufrir síntomas depresivos.


VII. El sueño y los antidepresivos
Un estudio encontró menor severidad de la depresión para las personas que duermen 8 horas cada noche, comparados con los que duermen 6. El grupo que descansaba 8 horas tuvo un 63.2% de remisión, mientras que el grupo que dormía solo 6 horas presentó un 32.6% de remisión. La remisión también ocurrió antes para el grupo que dormía 8 horas.


VIII. Sobre los trabajos con altas tasas de depresión

Un estudio encontró que las ocupaciones con tasas mayores de depresión son aquellas que requieren contacto frecuente y/o difícil con personas. Liderando la lista se encuentran las personas que trabajan en empresas de transporte suburbano e interurbano.

Le siguen de cerca los trabajadores sociales y agentes inmobiliarios.



 

Depresión: 8 datos que han aportado nuevas investigaciones.

Como ya todos sabemos bien, la depresión es uno de los problemas que más aqueja a la gente en la actualidad. Esta es una muy buena razón para que nos mantengamos al tanto de las nuevas investigaciones sobre este trastorno.



 ¿Qué han encontrado los últimos estudios sobre depresión?

 

I. ¿Cómo se sentía no estar deprimido?
Una investigación realizada en sujetos deprimidos y sujetos que no sufrían depresión, observó que mientras que éstos últimos podían imaginarse cómo era el mundo emocional de una persona deprimida, los individuos deprimidos no podían hacer lo mismo con respecto a las emociones de las personas sin depresión.

Los científicos creen que esta carencia se vincula fuertemente con otros estudios que han observado una auto-atención en las personas deprimidas, lo que les serviría como esfuerzo para aliviar su depresión, en vez de enfocar su atención en otros.


II. Sobre el cerebro deprimido.
Una parte del cerebro vinculada a la decepción por no recibir una recompensa ha sido relacionada a la depresión en un estudio nuevo. El área en específico se llama corteza orbitofrontal lateral y normalmente se activa cuando la persona falla en conseguir una recompensa esperada.

En el estudio se intentaba conocer cómo algunas áreas críticas del cerebro se comunican entre sí.

La investigación, que contó con la participación de 421 pacientes con depresión mayor (y un grupo control de 488 sujetos), encontró que en las personas deprimidas el área estaba más fuertemente vinculado a otras áreas involucradas en nuestro sentido del ser y pérdida personal. Lo que sugiere que las personas con este trastorno son más propensas a sufrir problemas de autoestima y sentir una pérdida cuando no obtienen una recompensa esperada.

Recomendado: Las personas le hablan a su celular cuando sufren dolor emocional
Adicionalmente, se observó que estas personas tenían conexiones más pobres en áreas del cerebro que registran las recompensas que sí obtuvimos (la corteza orbitofrontal medial) y áreas importantes para la memoria.

Ambos hallazgos podrían explicar por qué las personas con depresión se sienten peor cuando no obtienen una recompensa que esperaban conseguir y por qué les cuesta traer a la memoria recuerdos felices.


III. Cuatro tipos de depresión biológica.
Un estudio reciente que utilizó IRMf en 1.188 sujetos, logró dividir a los pacientes con depresión en 4 subtipos neurofisiológicos, que llamaron biotipos. Los mismos se definen según sus respectivos patrones de conectividad disfuncional en las redes límbicas y frontoestriatales. A su vez, cada biotipo está asociado con síntomas clínicos específicos:

  1. Biotipo 1: Se caracteriza por ansiedad, insomnio y fatiga.
  2. Biotipo 2: Se caracteriza por cansancio y poca energía.
  3. Biotipo 3: Se caracteriza por anhedonia y movimientos y discurso lentos.
  4. Biotipo 4: Se caracteriza mayormente por ansiedad, insomnio y anhedonia.

IV. El azafrán podría ser una buena alternativa a los antidepresivos.
Una revisión sistemática de pruebas clínicas, realizada con 6 estudios pequeños pero aleatorios controlados de alta calidad, proveyó apoyo inicial para el uso del azafrán en el tratamiento de la depresión leve a moderada.

En los estudios se observó que el azafrán podía ser tan efectivo como los antidepresivos en estos casos, pero con menos efectos secundarios.

Se cree que los efectos observados se deben a sus posibles propiedades serotoninérgicas, antioxidantes, antiinflamatorias, neuroprotectivas y neuroendocrinas. Es un tema que se debe seguir estudiando.


V. Dificultades con las metas.
Un estudio sobre metas, realizado con un grupo de personas deprimidas a quienes se comparó con un grupo control, encontró que las personas deprimidas luchan al momento de proponerse metas positivas a las que aspirar y les resulta más difícil buscar objetivos alternativos cuando los existentes se vuelven difíciles de alcanzar o inalcanzables.

Los resultados sugirieron también que las personas con depresión bajan sus expectativas de llegar a las metas.

VI. Deficiencia de vitamina D
La deficiencia de vitamina D ha sido vinculada con una mayor propensión a sufrir síntomas depresivos.


VII. El sueño y los antidepresivos.
Un estudio encontró menor severidad de la depresión para las personas que duermen 8 horas cada noche, comparados con los que duermen 6. El grupo que descansaba 8 horas tuvo un 63.2% de remisión, mientras que el grupo que dormía solo 6 horas presentó un 32.6% de remisión. La remisión también ocurrió antes para el grupo que dormía 8 horas.


VIII. Sobre los trabajos con altas tasas de depresión.

Un estudio encontró que las ocupaciones con tasas mayores de depresión son aquellas que requieren contacto frecuente y/o difícil con personas. Liderando la lista se encuentran las personas que trabajan en empresas de transporte suburbano e interurbano. Le siguen de cerca los trabajadores sociales y agentes inmobiliarios.

Hay personas que no se percatan de lo que hacemos por ellas, hasta que dejamos de hacerlo

Pequeños gestos que mejoran el día a día. Grandes entregas que marcan el curso de la vida. La ayuda puede adoptar mil formas distintas. Puede ser esa persona que nos facilita la jornada, desde un discreto segundo plano, para que todo fluya mejor. O puede ser esa persona que hace un gran sacrificio con una sonrisa en los labios, sin dejar entrever el verdadero costo de lo que nos ofrece.

Todos en algún momento hemos ayudado a alguien. Y nos hemos sentido bien por ello. El desgaste emocional comienza cuando nuestra ayuda no es reconocida, cuando damos y damos, sin recibir nada a cambio, cuando los demás no se dan cuenta de todo lo que hacemos por ellos e incluso presuponen que es nuestra obligación.

Síndrome de dar por sentado”: Cuando a fuerza de ayudar, nos volvemos invisibles

A menudo, las personas caen en lo que podríamos llamar el “Síndrome de dar por sentado”, que consiste en obviar el valor de las cosas buenas en la vida. Estas personas dan por sentado que nuestra ayuda y apoyo simplemente están ahí, que tienen derecho a ello, y no lo aprecian en su justa medida.

El “Síndrome de dar por sentado” está relacionado con la capacidad de adaptación, un proceso mediante el cual las personas se acostumbran rápidamente a los entornos, las situaciones y las relaciones. En práctica, es probable que esa persona se haya sentido emocionada la primera vez que la ayudaste, y te haya agradecido ese gesto, pero luego lo asumió como algo natural, se activó el mecanismo psicológico de la desensibilización, y esa ayuda pasó de ser una novedad a convertirse en algo familiar.

Obviamente, la capacidad de adaptación es importante, sobre todo para evitar un sufrimiento innecesario provocado por cambios drásticos, pero juega en contra de las relaciones. Debemos pensar en las relaciones y en la ayuda como una planta que debe ser cuidada todos los días. Si asumimos que la planta siempre estará ahí y no necesita nuestros cuidados, un día simplemente se secará.
Cuando eso sucede, la persona se sentirá desorientada, como si de repente su estructura de apoyo se hubiera venido abajo. De hecho, eso es precisamente lo que ha pasado: a fuerza de no cuidar una relación que le aportaba auténtico valor, el vínculo se ha roto y ha perdido una importante fuente de ayuda. Solo entonces valora lo que hasta ese momento había dado por sentado. Aunque quizá es demasiado tarde.


Dar mucho y recibir poco, cansa

Dar mucho y recibir poco, agota. Aunque es importante ayudar a cambio de nada, también necesitamos recibir sin tener que pedir. De hecho, el psicólogo Adam Grant, de la Universidad de Pensilvania, explicaba que podemos imaginar las relaciones interpersonales como una línea, en uno de sus extremos se encuentra el dar y brindar ayuda, en el otro extremo se encuentra el recibir y obtener ayuda.

En algunas fases de la vida, podemos estar en un punto más cercano a uno de los extremos, como cuando debemos cuidar de una persona querida, pero en sentido general, lo ideal sería encontrarnos en un punto más intermedio, donde podemos dar sin que ello se convierta en una hemorragia energética porque también recibimos apoyo y ayuda.

Ni siquiera se trata de que la persona a quien ayudamos nos “devuelva el favor”. No se trata de un quid pro quo, sino de establecer ese profundo y muchas veces indestructible vínculo emocional basado en el agradecimiento y el reconocimiento. Al contrario, cuando ayudamos y el otro se vuelve demandante o menosprecia nuestra contribución, esa ayuda se convierte en una carga psicológica.


Ayudar también tiene límites

Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela”, recomendaba Pitágoras hace siglos. Este filósofo y matemático griego sabía que existe un límite a la entrega, el sacrificio y la ayuda; un límite más allá del cual terminamos drenados emocionalmente, sobre todo cuando las otras personas no reconocen lo que hacemos por ellas.

Siglos más tarde, los experimentos psicológicos han comprobado el consejo pitagórico. En un estudio realizado en la Universidad de Columbia Británica dieron a los participantes una suma de dinero. A la mitad les pidieron que lo gastaran en ellos mismos y a la otra mitad que lo destinaran a los demás. Al final, quienes habían gastado dinero en los otros reportaron sentirse más felices que quienes habían empleado el dinero en sí mismos. Sabemos, sin rastro de dudas, que ser compasivos y ayudar a los demás nos beneficia psicológicamente. Con ciertos límites.

La empatía, por ejemplo, puede llegar a consumirnos haciendo que adoptemos hasta tal punto el sufrimiento ajeno que descuidamos nuestros propios sentimientos y necesidades. De hecho, quienes siempre priorizan las emociones de los demás son más propensos a sufrir ansiedad o depresión. Es lo que se conoce como “fatiga de la empatía”, que afecta fundamentalmente a quienes ayudan continuamente a los demás convirtiéndose en los pilares que lo sostienen.

En otro estudio, realizado en la Northwestern University, los investigadores analizaron los efectos de la empatía en los padres de 247 adolescentes. Descubrieron que asumir una actitud empática mejoraba la relación y la felicidad de la familia, pero cuando los padres se involucraban demasiado en los problemas de sus hijos, experimentaban más estrés y se disparaban los marcadores de inflamación crónica. Esto significa que llevar la carga de alguien, sin poder decicir ni actuar en su lugar, incrementa nuestra carga psicológica y fisiológica, dejándonos más vulnerables.


¿Qué enseñanzas prácticas podemos extraer?

1. Desarrolla una preocupación empática. Existen diferentes tipos de empatía, hay una empatía que te atrapa dentro del sufrimiento ajeno y otra que te permite conectar pero gestionando ese malestar, de manera que los problemas de los demás no te arrastren. Recuerda que por mucho que puedas ayudar, las decisiones finales nunca estarán en tus manos y, por ende, tu implicación emocional también debe limitarse a lo que puedes hacer.

2. No te extralimites ayudando. A veces la ayuda, aunque bien intencionada, puede hacer daño generando actitudes egocéntricas, demandantes o dependientes en el otro. Por eso, la ayuda siempre debe ser dosificada, pensada para que el otro crezca, no para que se produzca una dependencia.

3. No te pierdas. La filósofa Ayn Rand sostenía que si queremos desarrollar una buena salud mental, debemos cultivar el egoísmo racional, que no es más que ocuparnos de satisfacer nuestras necesidades e intereses ya que en muchas ocasiones los relegamos a un segundo o tercer plano, para terminar sufriendo las consecuencias.