Cómo superar los sentimientos de culpa, en 8 claves

La tristeza, la ansiedad y los pensamientos invasivos son algunos de los síntomas de la culpa.


Todos nos hemos encontrado alguna vez ante una situación que hemos gestionado como hemos podido, tal vez sin tener la información o la paciencia necesaria, causando un malestar a otra persona.

Ante situaciones así es habitual que aparezca el sentimiento de culpa. Pero… ¿qué es la culpa? Se trata de una emoción negativa que tiene una gran función psicológica: nos ayuda a reflexionar sobre nuestro comportamiento y actitudes a fin de evitar caer en los mismos errores en el futuro.

Aunque tiene una faceta positiva, la culpa puede volverse en nuestra contra cuando nos provoca pensamientos intrusivos que nos atan a algún momento desafortunada de nuestras vidas.

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Sentimientos de culpa: ¿por qué aparecen?
La culpa puede tener distintas causas y orígenes. En ciertas personas, puede deberse a una emoción que debutó en la infancia a causa de ciertas relaciones disfunionales con otros miembros de la familia o con los pares. A raíz de esa mala experiencia psicológica, el individuo puede cristalizar este sentimiento de culpa incluso en su adultez.

En el extremo de este sentimiento encontramos la ‘culpa extrema’. Se trata de un malestar disfuncional e innecesario que crea nuestra propia mente y pensamientos. Es vital, en estos casos, saber identificar las causas que provocan este malestar.

La culpa puede tener su causa en ciertas distorsiones cognitivas que hacen que nuestro pensamiento funcione en base a sesgos e interpretaciones parciales e irracionales de la realidad. Estos esquemas de pensamiento nos empujan a llevar al extremo ciertas situaciones del día a día, ordenándolas como buenas o malas, lo que puede llevar a interpretaciones extremas que nos provocan daño emocional.

Además, las personas que tienen tendencia a sentirse culpables suelen simplificar sus experiencias y no son capaces de tomar perspectiva y/o relativizar lo que les ocurre, de modo que suelen ser especialmente negativas cuando evalúan dichas experiencias.

La baja autoestima, un factor que explica la culpa
Distintos estudios han señalado que un factor común entre las personas con sentimientos de culpa es la baja autoestima. Este problema es causa y efecto de unas relaciones sociales poco funcionales, con un esquema de relación sumiso.

El modo en que afrontamos esta emoción es también un punto clave para comprender el sentimiento de culpa, pudiendo dar pie a una experiencia negativa, o positiva.

¿Cómo superar los sentimientos de culpa?
Primero de todo, cuando experimentamos sentimientos de culpa debemos tomar conciencia de que estamos ante un sentimiento que cumple una función en nuestra psique, puesto que nos ayuda a aprender de los errores que hemos cometido y no volver a repetirlos en adelante.

Además, los psicólogos señalan que intentar reprimir esta experiencia de dolor y culpa no es una estrategia eficaz a la hora de sobrellevar la situación. Por estos motivos es crucial que sepamos reflexionar y contar con ciertas herramientas para entender la culpa y superarla.

1. Afrontar la situación con objetividad
Para controlar este pensamiento obsesivo derivado de la culpa es importante afrontar cada situación de un modo positivo, comprendiendo la parte de responsabilidad que nos toca pero también sabiendo sopesar las distintas variables que pueden haber influido en lo ocurrido.

2. Entender que todo forma parte del aprendizaje
La culpa es el modo en que nuestra mente nos dice que hay algo que hemos hecho mal. Esto no nos debe entristecer, sino más bien hacernos pensar en cómo podemos mejorar en el futuro. Hay que usar la culpa para aprender y mejorar como personas.

3. Practicar la autocompasión
Para desprendernos de los sentimientos de culpa también debemos practicar la autocompasión, es decir, saber perdonarnos a nosotros mismos por los errores que hayamos podido cometer en el pasado. No se trata de caer en el victimismo, sino simplemente ponderar las situaciones para entender bien qué pudimos hacer mejor.

4. Comprender la complejidad de las circunstancias
Hay situaciones en que las circunstancias no se pueden controlar y nos vemos superados por un cúmulo de factores. Este es un punto clave: valorar la influencia de variables fuera de nuestro control también hará que relativicemos cada situación, y por tanto nuestra responsabilidad quedará mucho más delimitada.

5. Pedir disculpas (si es necesario)
Tomar responsabilidades puede traducirse en emprender ciertas acciones concretas. Por ejemplo, si tienes la sensación de que obraste mal con alguien, es una buena idea no dejar pasar el tiempo en balde y pedir disculpas. Esto nos hará tener una mejor visión sobre nosotros mismos, y poder reconciliarnos con este episodio del pasado.

6. Pasar página
Y aunque tengamos la certeza de que hemos actuado de forma poco ética y nos sintamos culpables por algo, debemos tener la valentía de pasar página. Todos cometemos errores en la vida, y si no está en nuestras manos subsanarlos, lo más sensato es aprender del error y salir adelante, perdonándonos a nosotros mismos.

7. Explicar la situación a una persona cercana
Para tomar perspectiva de la situación puede ser una buena idea explicar tus preocupaciones a una persona cercana, como un amigo o un familiar. Así podrán darte su opinión, y tal vez te des cuenta de que la situación que te perturba escapó de tu control, por lo que la sensación de culpa se puede aliviar.

8. Acudir a terapia psicológica
En ocasiones, estos sentimientos de culpa pueden instalarse en nuestra mente y sumirnos en un estado de tristeza, ansiedad y pensamientos invasivos. En estos casos, es muy recomendable que recurras a los servicios de un profesional de la salud mental.

Si estás inmerso en una espiral de negatividad, un psicólogo puede ofrecerte una serie de recursos para que vuelvas a ser tú mismo/a.

El sexo previene la aparición del cáncer de próstata

No es un remedio mágico, pero los expertos sostienen que la actividad sexual tiene un efecto protector que previene la aparición de ciertas enfermedades. Veamos por qué.


Los especialistas coinciden en afirmar que solo valoramos el sexo cuando falla, y esto es así para ellos y ellas. «Es tan protector para las emociones como el aceite de oliva lo es para el sistema cardiovascular. Cuando la salud erótica se ve disminuida, incide en todos los aspectos, y, al contrario, si esta es satisfactoria, actúa como un lubricante vital. No ocurre por casualidad, el sexo regula la estructura de la personalidad y es tan importante como el instinto de supervivencia o la alimentación», explica Vicente Briet, secretario general de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS).

Quizá por eso el mayor temor de los hombres que han de operarse de la próstata es el efecto que tendrá en las erecciones, pues no siempre resulta posible salvaguardarlas. Claro que, antes de llegar a esa situación, podemos preservar la salud de la glándula aplicando de manera preventiva el remedio universal: sexo. Para confirmarlo, oncólogos del Instituto Nacional del Cáncer estadounidense estudiaron a 30.000 hombres durante ocho años. El resultado de su investigación, publicada en JAMA, fue que los grandes eyaculadores –al menos 21 veces al mes– tenían un riesgo 3 veces menor de sufrir cáncer de próstata que los que disfrutaban de entre 4 y 7 orgasmos mensuales.

Los trabajos no han resuelto la incógnita de por qué la eyaculación frecuente reduce el riesgo de padecer este tumor, pero una de las hipótesis que se barajan es que drena de esta glándula los agentes cancerígenos que se depositan en ella.

¿Una o dos cucharaditas?

Ya que todos los especialistas están de acuerdo en su carácter preventivo y curativo, cabe preguntarse por las dosis. Para la próstata, parece que mucho sexo es lo recomendable, pero no es una regla general. Según Briet, «lo determinante no es la cantidad, sino la calidad, esto es, la satisfacción que a cada uno le proporcionen sus relaciones«.

Es más, a veces, fijarse como objetivo aumentar la frecuencia, por iniciativa propia o por presión de la pareja, puede ser contraproducente, porque se corre el riesgo de que se dispare el estrés.

El contacto físico entre amantes alivia el dolor

Un estudio muestra cómo la sensación piel con piel disminuye el dolor y sincroniza el corazón y la respiración en parejas heterosexuales.

El nuevo fenómeno de la conocida como sincronización interpersonal tiene que ver con un vínculo humano muy poderoso: el de los amantes. Cuando las parejas románticas están la una en presencia de la otra, sus patrones cardiorrespiratorios y de ondas cerebrales se sincronizan. Además, la investigación ha aportado un dato aún más relevante: el contacto físico entre amantes provoca una notable disminución del dolor.

El estudio, publicado en la revista Scientific Reports, es pionero en explorar la sincronización interpersonal en el contexto del dolor y el tacto. Ahora, los autores esperan que pueda servir a proveedores de atención médica para encontrar opciones de alivio del dolor libre de opioides.

El estudio analizó a 22 parejas heterosexuales de larga duración, de 23 a 32 años, y las sometió a una serie de pruebas destinadas a imitar el escenario de la sala de partos.

A los hombres se les asignó el papel de observador, y a las mujeres se las sometió a un leve dolor por calor en su antebrazo durante 2 minutos. Los instrumentos medían su ritmo cardíaco y respiratorio mientras se presentaban diferentes escenarios: sentados juntos sin tocar, sentados juntos tomados de la mano o sentados en habitaciones separadas.

La investigación mostró que las parejas se sincronizaban levemente si se sentaban juntas. Pero cuando ella fue sometida a dolor y él no podía tocarla, esa sincronización fue eliminada. En cambio, cuando se les permitió juntar las manos, sus tasas volvieron a sincronizarse y el dolor disminuyó.

El estudio no exploró si el mismo efecto ocurriría con parejas del mismo sexo, o lo que sucede cuando el hombre es sujeto de dolor. No obstante, el autor principal, del estudio, el investigador del dolor postdoctoral en el Laboratorio de Neurociencias Cognitivas y Afectivas de CU Boulder, Pavel Goldstein, planea presentar esos resultados en un futuro estudio. Por el momento, espera que la investigación ayude a dar credibilidad científica a la noción de que el tacto puede aliviar el dolor. «El tacto podría ser una herramienta para comunicar la empatía, resultando en un analgésico«, dice Goldstein.

¿Cómo de probable es que te engañe tu pareja?

¿Si ha sido una vez infiel? ¿Lo será de nuevo? ¿Un infiel lo es y será siempre?

A pesar de que la infidelidad es un campo con investigaciones cada vez más abundantes, lo cierto es que hay pocos sobre el papel acerca de la predicción de la infidelidad con el paso del tiempo. Normalmente nos interesamos en los factores que subyacen a la infidelidad y no en qué probabilidades hay de que vuelva a ocurrir.

De forma anecdótica, lo que solemos creer es que si alguien ha sido infiel en el pasado, lo más probable es que vuelva a serlo de nuevo. Aunque no hay una manera real de vaticinar con precisión si una persona va a engañar a su pareja, el viejo dicho de ‘tramposo una vez, tramposo siempre‘ existe por una razón. Pero, ¿cuánta verdad hay en esta creencia popular?

En un entorno en el que tener múltiples parejas es una posibilidad social, la infidelidad, si existe en las relaciones románticas, puede tener distintos significados. Así, por ejemplo, es posible que ciertas personas solo experimenten la sensación de infidelidad si se violan ciertas normas específicas del contexto de la relación.

También es cierto que los individuos que experimentan la misma situación con relación a sus padres tienen más propensión a ser infieles -no hay datos concretos-, puesto que la familiaridad con un comportamiento es más probable a través del aprendizaje social y la educación.

Tener conocimiento de que nuestra pareja nos ha sido infiel puede ser una experiencia profundamente inquietante y desorientadora, haciéndonos dudar de en quién podemos confiar a partir de esa revelación.

Experimento sobre infidelidad

Los investigadores contaron con la participación de 484 personas solteras (329 mujeres y 155 hombres) que habían mantenido al menos 2 relaciones en los últimos 5 años con objeto de averiguar si ser infiel una vez inclinaba la balanza para volver a engañar a la pareja o no. Todos los participantes mantenían relaciones heterosexuales, aunque los expertos esperan poder examinar parejas del mismo sexo en el futuro.

A pesar de que cada persona o pareja puede tener diferente definición de lo que es ‘engañar‘ o ser infiel, para el estudio, los investigadores tipificaron el engaño en la participación en una relación sexual con alguien que no fuera la pareja.

Los voluntarios tuvieron que cumplimentar un cuestionario cada 4-6 meses durante 5 años, con preguntas como «¿Ha tenido relaciones sexuales con alguien que no sea su pareja desde que empezó a salir seriamente?«.

¿Cuáles fueron los resultados?

Aquellos que ya habían sido infieles tenían 3 veces más probabilidades de volver a engañar en otra relación sentimental. También descubrieron que aquellos que habían sido engañados en el pasado eran más propensos a averiguar si sus compañeros posteriores estaban siéndoles infieles.

La infidelidad es un área llena de conflictos y perspectivas diferentes

«Estos resultados sugieren que si alguien ha luchado por ser fiel en el pasado, debe hacer un trabajo personal para averiguar por qué tuvo lugar esa infidelidad para que puedan evitar repetir esos patrones en el futuro. Y si alguien ha estado con una pareja infiel en el pasado, es posible que deseen prestar mucha atención a cualquier señal de alarma para evitar terminar en esa situación de nuevo«, explica Kayla Knopp, líder del trabajo.

¿Cómo hay que hacer frente a estos resultados? Lógicamente un estudio con menos de 500 personas es una muestra relativamente pequeña y la infidelidad es un tema bastante complejo que no se ciñe exclusivamente a tener una relación sexual con otra persona que no es nuestro compañero. Sea como fuere, el estudio sí proporciona cierta información interesante sobre la probabilidad de que alguien que ha engañado antes lo haga de nuevo en el futuro.


Factores de riesgo asociados a la infidelidad
1. Bajo compromiso en la relación.
2. Disminución de la satisfacción sexual y de las relaciones sexuales.
3. Rasgos específicos de la personalidad (por ejemplo, neuroticismo y menor aceptación)
4. Actitudes permisivas sobre el sexo / infidelidad.
5. Estar en un contexto social que aprueba la infidelidad.
Referencia: Once a Cheater, Always a Cheater? Serial Infidelity Across Subsequent Relationships. Kayla Knopp et al. 2017. Archives of Sexual Behavior doi.org/10.1007/s10508-017-1018-1

Los beneficios de hablar sobre sexo

Un estudio investiga algunos de los factores que pueden influir en el interés sexual.

Las mujeres que viven con su pareja tienen más del doble de probabilidades de perder el interés sexual en comparación con los hombres. Esta es una de las conclusiones del estudio llevado a cabo por científicos del Centro de Investigación en Salud Sexual de la Universidad de Southampton (Reino Unido) y que recoge la revista BMJ Journal.

Los expertos examinaron los datos de la tercera Encuesta Nacional de Actitudes y Estilos Sexuales, la mayor investigación científica sobre el estilo de vida sexual en Estados Unidos, para ver cómo la falta de interés en el sexo variaba según el género y qué factores psicológicos estaban asociados con este fenómeno.

El equipo examinó las respuestas de 4.839 hombres y 6.669 mujeres de entre 16 y 74 años que habían convivido con su pareja (del mismo sexo o del sexo opuesto) durante al menos un año.

Más del 34% de las mujeres afirmaron carecer de interés por el sexo, en comparación con el 15% de los hombres. Además, más del 60% de las mujeres entrevistadas y más del 50% de los hombres informaron sentirse angustiados por su disminución del deseo sexual.

Algunos de los factores asociados con un bajo interés sexual bajo, tanto para hombres como para mujeres, fueron haber tenido una infección de transmisión sexual en el año anterior, haber experimentado sexo no consentido, sentirse mal mental y físicamente y no sentirse emocionalmente cerca de su pareja durante las relaciones sexuales.

Graham y sus colegas también descubrieron una serie de factores que estaban asociados con la falta de interés sexual exclusivamente en las mujeres. Encontraron que las mujeres que habían tenido tres o más parejas en el último año eran menos propensas a carecer de interés sexual que las mujeres con una sola pareja.

Haber estado embarazada en el último año y haber tenido al menos un niño pequeño también se asoció con un bajo interés sexual en las mujeres, pero no en los hombres.

La falta de «competencia sexual» de la pareja en también estaba fuertemente asociada con el interés cada vez menor de las mujeres por las relaciones sexuales.

¿PORQUÉ LOS HOMBRES DESPUÉS DEL SEXO NO SERVIMOS PARA NADA?

La causa del ‘bajón‘ masculino después del sexo
Después de la eyaculación se concentran en el hombre altos niveles de prolactina, la misma hormona que hace posible la lactancia, y responsable de la caída del deseo sexual.

De la pasión intensa al sueño profundo en pocos minutos. Una de las transiciones biológicas más rápidas en el hombre sucede tras el coito: es el periodo refractario, el «bajón» producido después del orgasmo, tras eyacular, y que se alarga hasta que el hombre es capaz de nuevo de iniciar otra relación sexual. Puede durar desde pocos minutos en los hombres más jóvenes hasta algunas horas. Esta fase está relacionada con un complejo juego de hormonas, entre ellas la prolactina. La misma hormona que hace posible la lactancia materna está implicada en unos 300 procesos biológicos, entre ellos la producción del semen y también el deseo sexual.

La investigadora Susana Lima del centro Champalimaud for the Unknown, como parte de su serie de publicaciones La neurobiología del sexo, ha observado este proceso en ratones de laboratorio: «resulta chocante comprobar cómo antes de la eyaculación, la hembra es el objeto más deseado y, justo después del orgasmo, queda relegada a un segundo plano«, explica. Durante diferentes fases del comportamiento sexual de los ratones, se midieron sus niveles de prolactina y se observó que, tras el orgasmo y la eyaculación, se produce un pico en los niveles de prolactina en ambos sexos, lo que coincide con una bajada del deseo sexual.

¿POR QUÉ LOS HOMBRES SE DUERMEN DESPUÉS DEL SEXO?

Evolutivamente, puede explicarse de la siguiente manera: dado que biológicamente el objetivo de la eyaculación es la reproducción, el hombre tratará de conservar las energías hasta que pueda aparearse con otra hembra. Una fase de reserva que se le atribuye a la prolactina. Pese a ello, aún faltan más estudios que lo corroboren. «Una manera de acortar el periodo refractario sería presentar a una nueva hembra«, explica la investigadora. Esto aumentaría el nivel de otro tipo de hormonas, como la dopamina y la adrenalina, y volverían a reactivar el deseo sexual.

No obstante, la relación entre prolactina y deseo sexual se ha establecido con anterioridad. Los hombres que padecen un tumor de hipófisis experimentan una sobreproducción de prolactina, y eso produce una bajada del deseo sexual. Lo mismo les ocurre a las mujeres que están dando el pecho, momento en que los niveles de prolactina aumentan.

Por tanto, ¿podría el control sobre la prolactina convertirse en el sustituto de la viagra? En teoría, disminuyendo conscientemente los niveles de prolactina podríamos manipular, en este caso aumentar, el deseo sexual. Para Lima, la prolactina parece un serio candidato. «En estos momentos, estamos bloqueando prolactina en las áreas cerebrales que sabemos que son importantes para el comportamiento sexual y ver cuáles de estas áreas se encienden«, explica. Todavía falta por comprobar exactamente en qué medida está involucrada la prolactina en el deseo sexual.

¿Cuál es el secreto de una vida erótica feliz?

La clave está en moderar las expectativas y trabajarnos la relación día a día, sugiere un reciente estudio.

¿Cuál es el secreto de una vida erótica feliz?

Un estudio publicado el pasado noviembre en la revista Journal of Personality and Social Psychology trataba de resolver esta pregunta desde una perspectiva diferente. En lugar de centrarse en las conductas eróticas concretas que nos llevan a sentirnos felices, investigaba las expectativas que tienen las personas y su posibilidad de verlas satisfechas.


MIDE TU INTELIGENCIA SEXUAL

Los autores de la investigación, de la Universidad de Toronto (Canadá), dividieron a los participantes –tanto homosexuales como heterosexuales– en dos grupos diferenciados. Por una parte, aquellos que creen en que el destino les deparará el encuentro con alguien con quien desde el principio tendrán una conexión erótica perfecta y compenetrada. Por la otra, quienes piensan que las relaciones hay que trabajárselas y que la compenetración sexual se consigue con esfuerzo, a lo largo del tiempo.

Los datos de las seis encuestas que hicieron a los 1.900 participantes del estudio mostraron que los segundos, aquellos que creen en el crecimiento sexual progresivo, tienen una vida erótica más feliz. El secreto, según estos investigadores, está en las expectativas que generan las creencias. Los que esperan el éxtasis inmediato se ven pronto decepcionados y se sienten infelices, mientras que los otros van mejorando poco a poco con el tiempo.

«La gente que cree en el destino sexual equipara automáticamente los problemas en la cama a los problemas en la vida de pareja en general», explica Jessica Maxwell, la experta que ha dirigido el estudio. «Pero tu vida sexual es como un jardín, que necesita ser regado y cuidado para que se mantenga florido». Lo de la predestinación se queda para las novelas románticas y las películas.

EL SEXO ES CONVENIENTE Y NECESARIO PARA UNA BUENA SALUD

Practicar sexo es bueno para tu salud

El sexo es, muchas veces, la mejor medicina, y cada vez son más los estudios científicos que corroboran esta afirmación. Enumeramos aquí algunos de los beneficios del sexo para tu salud.

El psicólogo Stuart Brody, de la Universidad del Oeste de Escocia, en el Reino Unido, decidió estudiar si el sexo en pareja es más saludable que en solitario, y llegó a la conclusión de que las relaciones compartidas son mucho más satisfactorias que la masturbación. Tiene su lógica, porque, si fuera al revés, quizá la humanidad se habría extinguido.

Para llegar a ese resultado, Brody midió la tasa de prolactina en la sangre, hormona con efecto relajante que se libera después del clímax, y se encontró con que era un 400% más elevada entre los que tuvieron una relación convencional que entre los que se autosatisficieron.

La prolactina tiene además otra consecuencia: nos permite oler mejor, según comprobó el profesor Samuel Weiss, de la Universidad de Calgary, en Canadá, mediante una investigación en ratones, ya que hace que se duplique el número de nuevas células nerviosas en el bulbo olfativo, la parte del cerebro que regula el olor.

Medicina para el corazón

Pero si hay un órgano al que le sienta de perlas es al corazón. Su efecto cardioprotector es similar al del ejercicio regular. En el coito, el ritmo cardiaco pasa de 60 pulsaciones por minuto a unas 180, y, fruto de esa actividad, se gastan las mismas calorías que consumiríamos andando rápido durante media hora.

Curiosidades científicas sobre la masturbación
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 CURIOSIDADES CIENTÍFICAS SOBRE LA MASTURBACIÓN
 Como cualquier actividad intensa, el sexo tonifica
 todo el cuerpo, pero sobre todo la zona pélvica.
Las contracciones de la vagina y los espasmos del 
esfínter anal y uretral –en los dos sexos– son tan 
efectivos como los ejercicios de Kegel. 
Estos se recomiendan tras el parto o para mejorar 
el control de la orina en la tercera edad.
Sus efectos en las mujeres están muy contrastados,
según explica el ginecólogo Ramón Serrano Vicéns en
su libro La sexualidad femenina, una investigación
estadística(Ruedo Ibérico, 1972). 
Este pionero en el estudio de las repercusiones del
sexo en la salud apuntó que las mujeres que se
masturban tienen contracciones del útero más
eficaces en el parto que las que no lo hacen.

Hay chicas que recurren a esta medicina para combatir las reglas dolorosas. Las molestias disminuyen porque con el orgasmo se activa el centro corporal que mitiga el dolor, en el cerebro medio. Cuando llega el clímax, este da la orden para que se liberen endorfinas y corticosteroides que tienen un efecto sedante sobre las terminaciones nerviosas asociadas a los calambres menstruales y el dolor de cabeza. Por otra parte, la oxitocina que también se libera tiene efectos antiestrés y baja la tensión arterial y el ritmo cardiaco.

El doctor Serrano Vicéns sostenía que el sexo refleja una estrecha relación entre lo psíquico y lo físico, y proporcionaba algunos datos que lo confirman: solo el 15% de las mujeres que se masturban, es decir, tienen una sexualidad más liberada, sufren dismenorrea; frente al 80% de las chicas con un perfil más ansioso, que también lo hacen, pero con sentimiento de culpa. A las personas que han sufrido un infarto les invade una sensación igual de paralizante. Querrían disfrutar, pero dudan de si su corazón lo aguantará. La incertidumbre la despejan con rapidez los médicos: no solo puede soportarlo, sino que lo agradecerá.


Alternativa al ibuprofeno

«El coito entraña menos riesgo para el corazón que subir una escalera o una cena familiar típica de Navidad«, explica Jesús Ramos Brieva, psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal de Madrid e investigador de ámbitos de la sexualidad. En este caso, los especialistas sí puntualizan –y no por pudor– que siempre que la relación sea con la pareja, ya que el estrés añadido que supone echar una cana al aire sí entraña mayor peligro. En su libro Mujeres a solas, Brieva recoge el testimonio de una veintena de féminas usuarias del onanismo con múltiples objetivos, además de proporcionarse placer.

Las mujeres que se masturban tienen contracciones del útero más eficaces en el parto que las que no lo hacen.


MIDE TU INTELIGENCIA SEXUAL

Uno de los más frecuentes es para intentar conciliar el sueño. «¿Quién no ha intentado alguna vez vencer el insomnio sumiéndose en brazos de Morfeo de la mano de Eros?», se pregunta este psiquiatra. No es que un orgasmo, en pareja o en solitario, pueda sustituir siempre a los ansiolíticos, aunque en algunas situaciones se erige en una alternativa a tener en cuenta. De hecho, según el psicólogo y divulgador científico Morton Hunt, el 30% de las personas lo utilizan como sustitutivo de las pastillas. Además, frente a estas, el placer erótico presenta dos ventajas: no conlleva efectos secundarios y no tiene el peligro de adicción de estos medicamentos cuando se toman durante más de un mes.

Constituye una válvula de escape formidable para afrontar situaciones de tensión. «Es un magnífico relajante incluso para antes de una entrevista de trabajo o de una oposición«, apunta el doctor Brieva. Rocío, cuya experiencia se recoge en Mujeres a solas, reconoce que ha usado el autoerotismo como alternativa a la aspirina, el ibuprofeno o el paracetamol. “Me masturbo cuando me duele la cabeza…, ¡y funciona!”, cuenta alborozada. En otro testimonio, Laura explica que masturbarse por las mañanas antes de irse a trabajar le proporciona energía para todo el día, algo que corroboran los estudios científicos, según el doctor Brieva: «No por casualidad ha dejado de prohibirse el sexo en las concentraciones deportivas antes de una prueba; ahora incluso se fomenta».


Beneficios para los deportistas

Platón dijo que los olímpicos debían evitar las relaciones sexuales previas a la competición, pero la ciencia le ha enmendado la plana: la abstinencia no mejora la resistencia ni la potencia aeróbica ni la velocidad máxima. El sexo reporta también ventajas mentales, como han comprobado en la Universidad de Pavía, en Italia. Allí, un grupo de neurólogos ha constatado que el clímax favorece la síntesis de neurotrofinas, proteínas que juegan un papel crucial en la memoria y el aprendizaje.

¿QUE DICE LA CIENCIA SOBRE LA MASTURBACIÓN?

Si tienes curiosidad por los motivos que la ciencia puede brindarte para disfrutar un poco más de tu tiempo a solas, estás en el lugar adecuado.

Lo primero de todo es que nos hacemos un flaco favor a nosotros mismos si no practicamos la masturbación. A pesar de los vetustos rumores de que la masturbación podía conducir a la infertilidad e incluso a la ceguera (todo falso), la investigación ha demostrado que en realidad tiene muchas cosas buenas que ofrecer.

A un nivel muy básico, la masturbación libera dopamina, un neurotransmisor que activa el «centro de placer» en el cerebro y endorfinas que disminuyen activamente la percepción del dolor.

Para las mujeres, significa que masturbarse realmente puede reducir el dolor de los ciclos menstruales. Además obtendremos un aumento de la hormona prolactina, que nos ayudará a conciliar el sueño por la noche.

Los hombres en particular parecen ser los más beneficiados, con una alta frecuencia de eyaculación asociada a una disminución del riesgo de cáncer de próstata. Los científicos todavía no están seguros de por qué, pero tal vez la eyaculación esté eliminando carcinógenos de la próstata.

Y esta no es la única razón por la que los humanos y otros animales evolucionaron para masturbarse. Puede parecer un desperdicio de esperma y energía, pero los estudios científicos han demostrado que podría ser una estrategia para mejorar la condición física de los espermatozoides al expulsar los más antiguos de forma más regular.

La masturbación es una actividad sexual normal y sana, común entre hombres y mujeres de todas las edades y juega un papel clave en el desarrollo sexual saludable de los individuos. Nos masturbamos por muchas razones, que incluyen placer, disfrute, diversión y liberación de tensión. Algunas personas se masturban solas y otras lo hacen con su pareja u otra persona.

Hoy conocemos curiosidades, beneficios y también desterramos mitos sobre la práctica de la masturbación.

Mitos sobre la masturbación
Hay muchos mitos sobre la masturbación. La mayoría han sido desacreditados varias veces, pero parecen resurgir una y otra vez. La mayoría de las afirmaciones sobre la masturbación no están respaldadas por la ciencia. No podemos ser más claros: no existe evidencia científica que demuestre que la masturbación causa cualquiera de los efectos adversos sugeridos.

La masturbación nunca causará ceguera
La masturbación nunca provocará: ceguera, pelo en las palmas de las manos, impotencia, disfuncion erectil, contracción del pene, curvatura del pene, bajo recuento de espermatozoides, esterilidad, enfermedad mental o debilidad física. Todos estos conforman los mitos más conocidos asociados falsamente a la masturbación.

La masturbación es buena para la pareja
Masturbarse aporta felicidad. Ya sea haciéndolo en soledad o con la persona con la que mantengamos una relación, muchos lo encuentran como una parte agradable de la propia pareja. De hecho, un estudio publicado en la revista Journal of Sex Education and Therapy encontró que las mujeres que se masturbaban tenían matrimonios más felices en comparación con las que no lo hacían.

Efectos secundarios de la masturbación
La masturbación es inofensiva. Algunas personas pueden experimentar irritación o sensibilidad en la piel, pero esto generalmente se pasará en unos pocos días. Como mucho, si los hombres se masturban con frecuencia en un corto espacio de tiempo, pueden experimentar una ligera hinchazón del pene llamada edema. Esta hinchazón generalmente desaparece en un par de días.

Otros posibles efectos secundarios
Algunas personas que temen que la masturbación entre en conflicto con sus creencias religiosas, espirituales o culturales pueden experimentar sentimientos de culpa. Sin embargo, la masturbación no es inmoral ni incorrecta, y el placer propio no es vergonzoso. Hablar sobre estos sentimientos con un profesional de la salud o terapeuta especializado en salud sexual podría ayudar a superar los sentimientos de culpa o vergüenza conectados con la masturbación.

Disminución de la sensibilidad sexual
¿Qué ocurre si nos masturbamos ‘sin control‘? Las técnicas de masturbación agresivas o excesivas pueden conducir a una reducción de la sensibilidad sexual.
Si los hombres suelen practicar un método de masturbación agresivo que implica un agarre demasiado fuerte del pene, pueden experimentar una disminución de la sensación. Para resolver este problema simplemente hay que cambiar la técnica. El tiempo hará lo demás.

Los beneficios de los juguetes en la autoestimulación
La estimulación mejorada, como el uso de un vibrador, puede aumentar la excitación y la función sexual general tanto en hombres como en mujeres.
Diversos estudios han expuesto que las mujeres que usan un vibrador informaron de una mejor función sexual y lubricación, mientras que los hombres experimentaron una mejora en la función eréctil.

Interrupción del ritmo de vida cotidiano
En casos raros, algunas personas pueden masturbarse más de lo que desean hacerlo, lo que puede:
hacer que pierdan el trabajo, la escuela o eventos sociales importantes, interrumpir sus tareas diarias, afectar a sus responsabilidades y relaciones o servir como un escape de los problemas personales o como sustituto de las experiencias de la vida real.
Alguien que piense que podría verse afectado negativamente por su práctica de la masturbación debe hablar con un profesional de la salud. Un médico o consejero puede sugerir terapia de conversación para determinar formas para controlar su comportamiento sexual.
Consultar a un terapeuta sexual también puede ayudar con estrategias de afrontamiento para la masturbación excesiva.

Estadísticas
Según las estadísticas, un 95 % de los hombres sucumben a la autoestimulación frente a un 89 % de mujeres, y de entre ellos, prácticamente la mitad lo hace con periodicidad diaria. El 53 % de las mujeres usa vibrador a la hora de masturbarse, y el 17 % de los hombres, también.

Testosterona
Contra todo pronóstico, se masturban con más frecuencia aquellos que mantienen relaciones sexuales con asiduidad que los que llevan un tiempo sin hacerlo. En los hombres, ello es debido al aumento de la testosterona durante el periodo de actividad sexual, que conduce a una mayor apetencia en general, creando un círculo vicioso (nunca mejor dicho).

Orgasmo
Al contrario de lo que solemos pensar, el orgasmo obtenido en solitario es, salvo en contadas excepciones, más intenso que el procurado en una relación sexual en pareja. En el caso de las mujeres, además, este se alcanza en una media 4 minutos, frente a los 15 y 20 minutos que demora en compañía.

Origen del término
El término «masturbarse» proviene del latín manus turbare, cuyo significado se aproximaría a turbarse o violentarse con la mano, lo que pone en evidencia que el onanismo femenino ha sido siempre subsidiario del masculino, y que carece de un término específico que lo designe, siendo más apropiado el verbo «digiturbarse«.

Enfermedades
La liberación hormonal que sucede a la eyaculación, unida a la liberación de tensión, mejora el estado de ánimo y favorece la relajación, además de prevenir distintas patologías como la diabetes tipo 2. En concreto, la liberación de cortisol refuerza el sistema inmunológico y la de endorfinas en el torrente sanguíneo reduce la depresión.

Disfunciones sexuales
El autoerotismo ayuda a superar barreras psicológicas que conducen a disfunciones sexuales como la anorgasmia y la pérdida de deseo sexual, al proporcionar un mejor conocimiento de la propia anatomía y contribuir a la inhibición de la ansiedad.

Infecciones
Reduce las infecciones o enfermedades del tracto urinario. En el caso de las mujeres, ayuda a que se abra el cuello uterino y libere mucosidad y fluidos cervicales, que suelen albergar bacterias. En el caso de los hombres, ayuda a fortalecer la musculatura, previniendo así la incontinencia y la disfunción eréctil, lo cual se obtiene también a través de las erecciones matutinas.

Dolor menstrual
Ayuda a mitigar el dolor menstrual: las molestias suelen verse reducidas cuando la mujer se masturba antes y después del periodo de sangrado. El onanismo también presenta ventajas de cara al primer parto, ya que al fortalecer la pelvis, procura contracciones más eficaces.

Cáncer
Disminuye el riesgo de padecer tumores prostáticos. Los hombres que practican la masturbación más de cinco veces a la semana entre los 20 y los 50 años tienen menos posibilidades de desarrollar un cáncer, afirmaba un trabajo del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia). Estudios posteriores, sin embargo, señalan que la masturbación frecuente a edades tempranas es precisamente la causa de la aparición de dicha enfermedad, con lo que existe cierta controversia al respecto.