COMO SUPERAR UN TRAUMA INFANTIL

Procesar los traumas emocionales resulta necesario, ya que es el único modo en que la información, almacenada de forma patológica, se pueda reconfigurar cambiando el impacto psicológico que provoca.

Para llevar a cabo ese re-procesamiento de la información existen diversas técnicas de vanguardia, que ayudan de manera más rápida a establecer nuevas memorias emocionales “correctoras” respecto a esa información dolorosa. En ese nuevo procesamiento de la información dolorosa es la etapa en la que se hace el cambio entre “vivir aceptando el pasado” y “luchar con el pasado para poder vivir”.

TERÀPIA DE PARELLA: QUAN TOT VA MALAMENT

Hi ha casos en què totes les problemàtiques nominades amb anterioritat estan treballant conjuntament per destruir la parella. De manera que, la teràpia ha de ser del tot personalitzada, ja que cada parella és un món. No obstant això, tots els exercicis que engloben la teràpia completa estarien guiats pels següents focus:

Sanar les relacions íntegrament assolint tots els aspectes psicològics i emocionals de cada individu i de la parella. En una teràpia de parella, el professional dóna les competències necessàries a la parella perquè puguin resoldre futures dificultats per si mateixes.

Millorar la comunicació entre els dos membres, a través de l’adquisició d’habilitats socials com l’assertivitat i l’escolta.

Eliminar tensions acumulades mitjançant el diàleg per baixar emocions negatives i focalitzar en noves positives.

Compartir un projecte comú creant espais personals i d’independència.

Pot practicar alguns exercicis aprofundint en diferents tàctiques dins de cada focus d’aprenentatge. No obstant això, resultarà molt més eficient l’ajuda d’un professional en el procés de sanació i millora, ja que ell o ella sabrà el procés a seguir. Animet i no deixis que els prejudicis acompanyin la teva decisió.

Autor: Xavier Conesa

POT SER LA TERÀPIA DE PARELLA UNA BONA SOL.LUCIÓ

És totalment normal que una parella passi per un mal moment en la seva relació. Les discrepàncies, les tensions, les frustracions, entre d’altres, és un problema que afecta qualsevol parella. No té perquè derivar en problemes més greus si aquests petits malentesos es resolen a temps. El problema d’això és que les dues parts tendeixen a guardar, amagar o dissimular aquests conflictes interns, en lloc d’expressar-los i intentar posar-li solució. D’aquí que arribem a un punt en què sembla que ja no hi ha res a fer, però no és així, perdre l’esperança és un símptoma de debilitat. Tot es pot solucionar amb el procés adequat.

Els terapeutes de parella saben com actuar per tornar-te aquesta tranquil·litat i estabilitat amorosa que tant enyores. Un professional intentarà guiar-te tant de manera individual perquè treballis amb tu mateix, però també de forma conjunta entre els dos membres de la parella. L’objectiu és polir aquests petits errors que estem cometent dia rere dia, que, en lloc de millorar la situació de parella, l’empitjora constantment.

La teràpia de parella no és més que un recurs eficaç per resoldre una problemàtica. Tendim a guardar-nos els nostres conflictes, restringint l’accés a qualsevol persona que vulgui ajudar. És comprensible que una parella no vulgui comptar pel que està passant al seu cercle proper, ja que pot comportar pressions, comentaris desafortunats o enraonies en el mateix entorn. Però un professional, en aquest cas un psicòleg o una psicòloga, no et va a jutjar. Hi és per ajudar-vos amb totes les seves eines i esforç perquè la relació surti a flotació.

Autor: Xavier Conesa

¿SI MI PAREJA NO QUIERE ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA…. ?

¿VOY SOLO/A A TERAPIA DE PAREJA?


Si le fuerzas, vas a conseguir el efecto contrario del buscado. E, incluso, podrías poner en serio peligro vuestra relación. Por tanto, tu única salida es negociar con tu pareja y consensuar algunas de las pautas que veremos después. Por ejemplo: le puedes sugerir ir a una sesión de terapia una vez y sin compromiso de futuras visitas. Es muy importante que el terapeuta sea alguien que os inspire confianza. Tiene derecho, también, a elegir a la persona que ayudará a fortalecer vuestro matrimonio.

Debes pactar que, si el terapeuta no es del agrado de tu pareja, está abierta la posibilidad de elegir a otro/a psicólogo. También puedes negociar hacer algo a cambio por tu pareja para convencerlo para ir a terapia.

Piensa que, quizás tu pareja se resista a ir a terapia ahora, pero ello no quiere decir que nunca cambiará su pensamiento, especialmente, si ve indicios de que te pierde. Igualmente, muchas personas se vuelven más receptivas cuando la relación empieza a mejorar, sin saber que ello no ha ocurrido “por arte de magia” sino porque, en la mayoría de casos, la otra parte ya se ha adelantado a ir al psicólogo de pareja para saber qué y qué no debía hacer.

Normalmente, se encuentran con que la terapia no es como ellos creían y descubren que puede ser una gran ayuda para devolver la paz a la pareja.

¿Preparados para que un psicólogo os ayude? Deja tu consulta en nuestro espacio de terapia de pareja.

✆ 653811887

TERAPIA DE PAREJA. ¿JUNTOS O POR SEPARADO?

Generalmente, en la primera sesión de una terapia de pareja acudan ambos miembros a una entrevista conjunta en la que se evalúa el motivo de consulta, los problemas que cada uno plantea y los objetivos que quieren lograr mediante la terapia. Así, empieza un trabajo terapéutico que implica a los dos miembros de la pareja, desde el principio.

Pero esta no es la realidad de todas las parejas en crisis ya que es habitual encontrar reticencias en uno de los miembros, que se niega a buscar ayuda. Las excusas que tiene dicha persona son diversas: ningún extraño les puede ayudar acerca de temas íntimos, ningún extraño les puede ni les debe aconsejar sobre cuestiones de las que no tiene un conocimiento profundo, culpa al otro de todos los problemas y, por tanto, no es él quien necesita ayuda, por desinterés, por orgullo…

Incluso, hay una frase que ya hemos comentado en otros post – como en “No creo en los psicólogos”- y es cuando uno de los miembros de la pareja sentencia “es que yo no creo en esas ‘cosas’”. Como ya hemos dicho muchas veces, la Psicología -y una de sus especialidades, la Terapia de Pareja y Sexual- no es “una cosa”, sino una ciencia, puesto que sigue el método científico.

Lo que sí no es: no es un dogma de fe. Por tanto, es perfectamente correcto que no crea en el terapeuta de pareja – ¿acaso cree en el cirujano que le va a operar de apendicitis o sólo confía en que sabe hacer bien su trabajo? Pues, en este caso, igual. Sin embargo, todo este cúmulo de cuestiones, muchas veces produce que el que está interesado desista y deje de buscar esa ayuda externa y especializada.

Pero, si acude sólo uno de los dos miembros de la pareja, el terapeuta de pareja también puede ayudar ya que puede “entrenar” al implicado y generar cambios que el miembro reticente puede valorar como buenos y adecuados, e incluso puede motivarle para acudir a terapia al ver que es útil a su pareja.

Si, aún así, el otro miembro no se siente motivado para acudir a la consulta, el miembro que sí acude a terapia puede trasladar lo aprendido al reticente y motivarle, igualmente. Lo más importante es que el reticente vea cambios hacia mejoría en el implicado en la terapia y que dichos cambios son producto de la terapia.

Así, los elementos más motivadores para el reticente son darse cuenta de que su pareja, gracias a la terapia, está más comunicativa, más detallista, menos quejica o victimista, valora más sus esfuerzos, le escucha más cuando le cuenta algo…

La terapia se inicia con el objetivo de cambiar la relación hacia una mejoría y consolidación para recuperar la ilusión. Y, aunque no suele ocurrir, puede suceder que los cambios no le gusten al que no acude a terapia. Entonces, nos es útil conocer el porqué ello ocurre: por miedo a lo desconocido, por malas experiencias con otras terapias anteriores, por ideas preconcebidas respecto a la terapia que nada tienen que ver con la realidad, por la influencia de terceros que, demasiadas veces, opinan que la terapia de pareja es “una manera de acabar con la relación”.

Por ello, si el miembro dispuesto a hacer terapia acude antes, puede ser la mejor manera de eliminar esas ideas y dar una oportunidad a una terapia que les puede ayudar a salir de la crisis, conocerse, aceptarse y entenderse mejor para volver a ser felices juntos.

✆ 653811887

¿ES ÚTIL LA TERAPIA DE PAREJA?

Los resultados son favorables en el 80% de los casos y, si el compromiso de la pareja es alto -cosa que no sucede en la situación planteada- el éxito puede llegar al 100%.

De cualquier manera, la terapia de pareja implica una solución pero tanto en sentido positivo como negativo. Es decir, hay parejas que vienen estando seguras que “el amor se ha acabado” o “no perdonaré nunca la infidelidad, me ha hecho mucho daño” y lo que desean es separarse pero sin llegar a odiarse.

En cambio, lo más común, es que acudan parejas a intentar reconciliarse, aprender a comunicarse, a escuchar más y mejor al otro, a aprender a reconocer las necesidades del otro.

La persona reticente a la terapia debe pensar que el terapeuta es un psicólogo con formación en Terapia de Pareja y Sexual, cuya misión no es actuar de juez, ni declinar la balanza hacia quien tiene más/menos razón o más/menos culpa. El terapeuta “no está de parte de nadie”, sino que su objetivo es ayudarles, poniendo todo su interés y profesionalidad.

Asimismo, tiene el compromiso de mantener la confidencialidad y de dar feedback de todos los progresos. Por otra parte, debe decir cuántas sesiones a la semana o con cuánta periodicidad son necesarias pero no dar una fecha de conclusión de las mismas ya que pueden surgir imprevistos.

✆ 653811887

¿CUANDO ACUDIR A TERAPIA DE PAREJA?

¿Cuál es el momento adecuado para ir a terapia de pareja?
Antes que nada, si te estás planteando está pregunta es porque – intrínsecamente- reconoces que hay un problema que precisa de solución. Por tanto, vaya por delante que ya debes felicitarte por haber tomado conciencia -aunque sea unilateral- de que algo falla en vuestra relación.

La mayoría de las parejas que llegan a terapia suelen decir: “nos queremos pero es no basta”. Y es cierto, el amor sólo no es suficiente por muy idealizado que tengamos al otro.


Los problemas más frecuentes que se ven en la consulta del psicoterapeuta son:

falta de comunicación: se sienten “como si hablarán en idiomas diferentes”
celos
desacuerdos
discrepancias educativas que uno de los dos halla intolerables
disminución del deseo sexual
problemas en la percepción de la relación con el otro (no se sienten queridos o deseados)
emociones “tóxicas”
problemas en la aceptación de los logros del otro.


Cuando todos estos problemas

-que suceden con cierta normalidad, en cualquier pareja-

ocurren con una intensidad mayor, producen discusiones importantes y ponen en peligro la continuidad de la pareja como tal, es el momento de acudir a un terapeuta de pareja antes de que la situación se os vaya de la manos y acabe siendo irremediable.

✆ 653811887

¿TENGO REALMENTE UN PROBLEMA DE PAREJA?

¿Cómo sé si tengo un problema conyugal?
El concepto «problemas conyugales» significa: estado de insatisfacción individual asociado con la relación de pareja, que deriva en acciones coercitivas para cambiar a conducta del cónyuge.

En todas las relaciones que pueden llegar a ser problemáticas, ya sean matrimonio, pareja de hecho u otra forma de convivencia afectiva que pueda resultar insatisfactoria, cada uno de los miembros de la pareja percibe, claramente, qué aspectos del comportamiento del otro han de cambiar para que la relación vuelva a ser satisfactoria. Pero, muchas veces, estos intentos de cambio infructuosos son los factores que agravan y mantienen la crisis de la pareja.

Por tanto, los «problemas conyugales» están formados por un conjunto de interacciones interpersonales problemáticas, como son: problemas de comunicación, conductas aversivas, pensamientos derrotistas y respuestas emocionales que van del estrés a la desesperación.

Las relaciones afectivas deben ir adaptándose a diversas variables, muy cambiantes, como son: las propias expectativas de la pareja, cambios vitales de ambos miembros, discrepancias educativas, atención a la familia extensa, satisfacción sexual y reproductiva, gestión de los recursos materiales, de las relaciones sociales y del tiempo de ocio, distribución de los roles y de las actividades domésticas, conciliación de diferentes valores, filosofías de vida y del grado de independencia… Si no existe esta conciencia de cambio continuo entre ambas personas y una actitud coherente de implicación en la propia pareja y, por tanto, en su continuo cambio, es inevitable que aparezca un sentimiento de insatisfacción conyugal.

Por tanto, podríamos asegurar que se van a producir discrepancias entre dos personas diferentes que, sin embargo, comparten un proyecto de vida y, necesariamente, expectativas comunes.

Llegados aquí, habrá parejas que se planteen la separación como única opción ya que culpan de su insatisfacción al otro, mientras que otras parejas valoran su relación como satisfactoria ya que intentan ayudarse en la búsqueda de una solución satisfactoria para ambos, aunque provengan de puntos de vista diferentes.

LA PAREJA NO QUIERE IR AL PSICÓLOGO (U OTRO FAMILIAR)

Hay que explicarle que nos parece lo mejor que asista a consulta porque lo vemos que lo pasa mal, que sufre y que tiene que recibir ayuda de un especialista. Le recordamos con ejemplos, las pruebas que tenemos de que lo pasa mal, como por ejemplo: lloras, tienes crisis de ansiedad, no estudias, estás triste, tienes discusiones frecuentes, etc.

Porque lo hablemos una sola vez, es probable que no se decida a acudir a consulta. Habrá que hablarlo en varias ocasiones, de manera tranquila, sin recriminaciones ni culpas, ni exigirle. Puede ser un buen momento cuando esté más tranquilo.

También es oportuno que hable con él una persona de confianza, al cual preste atención y sienta que realmente le está proporcionando el consejo bien intencionado de consultar con un especialista.

Le explicamos que estamos preocupados por él, como familiar o amigo, y que lo único que queremos es ayudarle a que se sienta bien, a solucionar su problema. Y que ese problema influye en nosotros también por que le queremos y apreciamos. El psicólogo clínico orientará tanto al paciente, como a los familiares para que comprendan el problema, y adopten pautas para ayudar y colaborar en la terapia de su amigo/familiar si fuese necesario.

Puede probar, acudir a una consulta, explicar lo que siente y piensa, escuchar la recomendación del psicólogo, y comprobar que tal se siente, y si hay problemas, cuales son las soluciones propuestas. No se pierde nada grave por asistir a una sesión.

Cuando se asiste a psicoterapia, lo más difícil es dar el primer paso y decidirse. Una vez que se va, muchas dudas, prejuicios y creencias erróneas se deshacen.

La mayoría de los pacientes que acuden al psicólogo tienen problemas emocionales, es decir, no se sienten bien, están deprimidos y/o ansiosos, o se sienten incapaces de afrontar sus metas o problemas, algunos tienen baja autoestima, o han sufrido hechos duros como: una muerte de alguien, un problema de salud, un revés económico, un fracaso o dificultad en los estudios, en lo amoroso, en el trabajo, o con los amigos, etc. que no saben cómo manejar. La buena noticia es que son personas normales, que por diferentes circunstancias han aprendido a sentirse mal, y se les puede enseñar a pensar y actuar para que se sientan mejor, más estables.

Se les puede poner como ejemplo o modelo a alguien que también se sentía mal y que acabó superándolo gracias a la ayuda de un psicólogo. Y siempre darle la libertad de decidir si acude o no, a qué profesional, en qué sitio y sobre todo cuándo hacerlo. Se puede intentar llegar a un acuerdo con el posible paciente sobre el tiempo y condiciones para acudir al profesional. En el caso de menores de edad, es lícito llevarlos a la consulta porque sus tutores legales así lo decidan.