La soledad emocional

El matiz que dota a la soledad de propiedades nocivas para la salud emocional es, sin duda, el rechazo a la misma. Cuando es vivida con aceptación, como resultado quizá de la disolución de un vínculo personalmente significativo, permite reorganizar las prioridades y expectativas.

La soledad emocional es un sentimiento devastador si no sabemos cómo combatirlo. La mayoría de las veces es nuestra actitud la que nos lleva a sentirla.
 
Buscar placer en la comida o el alcohol y estar propenso a un riesgo más alto de padecer demencia pueden ser consecuencia de un aislamiento constante. La soledad no es equivalente a estar solo. Aunque muchas veces esté rodeado de gente, usted puede sentir que no confía en nadie o se siente solo pese a estar acompañado.
 
Los médicos saben desde hace tiempo que la soledad no es buena para la salud mental, ya que tiene asociadas patologías como la depresión, el estrés, la ansiedad y la falta de autoestima. … Algunos estudios sugieren que la soledad puede causar enfermedades con consecuencias fatales.
La soledad puede ser deseada en algunas personas, para alcanzar un estado de concentración o llegar a objetivos que necesitan llegar solos. La soledad es un estado de aislamiento en el cual un individuo se encuentra solo, sin acompañamiento de una persona o animal de compañía.

Fracasar no es de fracasados

Fracasar no es de fracasados. Implica que, en algún momento, nos pertrechamos de la actitud necesaria para esclarecer la incertidumbre, afrontar el miedo o doblegar la inseguridad. No es el resultado de nuestros actos lo que nos define, sino la motivación que subyace a ellos.

Fracasar no es ser un fracasado y eso nos tiene que quedar muy claro. Fracasar, se puede fracasar, pero lo que no se puede es tener la mentalidad de un fracasado, y es que no es lo mismo fracasar profesionalmente, que ser un profesionalmente fracasado.

No importa cuantas veces fracasemos, al contrario incluso puede que en muchos casos sea bueno que fracasemos, ahora bien, lo que si que importa es la actitud que tomemos ante nuestros fracasos. Y especialmente muy importante es que nunca, nunca, por nada del mundo, tomemos la actitud del fracasado.

Si nos caemos, nos levantamos. Si nos caemos lloramos lo que tengamos que llorar pero no nos lamemos las heridas. Si nos caemos habremos fracasado, pero no seremos inexorablemente unos fracasados. Si no queremos ser unos fracasados claro.

Nada de lamentarse, nada de buscar excusas ni de intentar pena a los demás. El fracaso es el primer paso del éxito. El fracaso es la espoleta, es la mecha, es la gasolina para reinventarnos y para volver a empezar, pero hemos de querer volver a empezar. Y esa es la diferencia, el que fracasa quiere, el fracasado, no.


El fracasado, más que el que acumula un fracaso tras otro

El fracasado no es aquel que colecciona un fracaso tras otro, tampoco el que acaba de fracasar. Fracasado es un adjetivo (etiqueta) que tiene connotaciones que van mucho más allá. Decir que alguien es un fracasado o pensar que somos unos fracasados impregna al ente, al ser. Pasa a formar parte de la naturaleza del ente, del ser. Por lo tanto hablaríamos de algo inmutable.

Que no va a cambiar y que por lo tanto supone una condena para el futuro. Elimina la motivación para el aprendizaje. Nos manda el siguiente mensaje: «Da igual lo que aprendas, nunca ganarás». El que se siente un fracasado juega a ser injustamente determinista con su futuro, igual que lo es quien coloca esta etiqueta a otro y trata injustamente de serlo.

Porque sí, quizás el pasado sea el mejor predictor del futuro, pero jamás la voz que dicta al escriba sus renglones. No hay determinismo, sino más bien posibilidad de superación arraigada en el cambio. Por eso, la misma superación que nos da miedo nos atrae. Por eso esa atracción se rompe en la persona que se siente un fracaso en sí misma. Como si el pensamiento fuera agua, ella porosa, y esta su hubiera colado hasta lo más profundo de su ser.

De ahí que este pensamiento haga de disparador y de sustento para muchas depresiones . Una depresión que aparece cuando se rompe la esperanza  (Abramson et al., 1997) ya de no de que el futuro sea distinto, sino más bien de que podamos hacer algo (capacidad de control) para diseñarlo. Por eso, hay problemas mentales, como las fobias, que derivan en una depresión: en ellas, la ansiedad es la que ahoga esta esperanza de control, remarcando que somos seres indudablemente vulnerables.

Pensamientos irracionales procedentes de emociones dolorosas

Muchos de los pensamientos irracionales que preceden a emociones dolorosas son adaptaciones de mensajes invalidantes que otros nos dedicaron en el pasado. A menudo éstos quedan interiorizados como propios, diluyéndose con el resto de interpretaciones que hacemos de la realidad.

Los pensamientos irracionales son cogniciones evaluativas personales, absolutistas, expresadas como una obligación y asociadas a emociones inadecuadas de placer, dolor, frustración… que no interfieren con la obtención o logro de metas.
 
Una idea irracional es una creencia rígida y poco realista que suele estar en lo más profundo de la conciencia y forma parte de nuestros valores fundamentales y de nuestra identidad. Suelen incluir contenidos acerca de: Nosotros mismos (“soy débil, soy incompetente, los demás no me respetan, no valgo nada…”)
 
Como en su día dijo Epícteto lo que nos perturba no son los hechos, sino lo que pensemos sobre ellos”. Así, es importante que sepamos identificar, expresar y valorar nuestras emociones de manera estratégica.

Los factores de un trastorno de estrés postraumático

Uno de los factores que facilitan el desarrollo de un trastorno de estrés postraumático es que el hecho precipitante sea atribuido a la voluntad de otro ser humano. Cuando la herida emocional está impregnada de voluntariedad, su efecto sobre la vida es más profundo y duradero.

El trastorno de estrés postraumático es una enfermedad de salud mental desencadenada por un evento aterrador, ya sea que lo hayas experimentado o presenciado. Los síntomas pueden comprender reviviscencias, pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre el evento.
 
 

Clasificación dependiendo de los síntomas del paciente:

  • El paciente revive continuamente el acontecimiento traumático, lo que produce recuerdos reiterativos del suceso que, en la mayoría de las ocasiones, también se mezclan con las pesadillas.Esto provoca reacciones molestas de la persona ante situaciones que le recuerdan al hecho.
  • En algunos casos, la maniobra adoptada es la evasión: el paciente muestra insensibilidad emocional e indiferencia ante actividades cotidianas y elude lugares o pensamientos que le hagan recordar el acontecimiento.
  • La hiperexcitación supone que la persona examina continuamente lo que le rodea para detectar signos de peligro, lo que le dificulta la concentración y le provoca sobresaltos continuos. Esto puede desencadenar irritación o ataques de ira.
  • También, es posible que el paciente afronte el acontecimiento traumático a través de pensamientos y estados de ánimo negativos. Esto provoca culpabilidad o tendencia a culpar a los demás por el suceso, y pérdida de interés por las actividades cotidianas.

Tratamientos

El tratamiento es a largo plazo, lo que explica el alto grado de abandono de la terapia. Se estima que el 75 por ciento de los pacientes tratados lo abandona.

La terapia se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia. Los fármacos empleados se dirigen a tratar los diversos síntomas del síndrome, teniendo en cuenta los más acusados. Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos.

La psicoterapia se encamina a desarrollar técnicas de relajación, como aprender a respirar correctamente ante una crisis provocada por el síndrome.

Este tratamiento se puede combinar con métodos cognitivos para racionalizar los hechos traumáticos y también con terapia de choque, en la que se recrea la situación vivida para ayudar a la víctima a superarla y a perder el miedo que le produjo. 

Otros factores

La mayoría de las personas que han sufrido un trauma no llegan a padecer estrés postraumático, un hecho que todavía no tiene explicación. Además, y al contrario de lo que se cree, la gravedad del síndrome no depende de la naturaleza del trauma que lo desencadena.

La reacción a una situación difícil e inusual depende mucho de la sensibilidad de las personas afectadas y de sus recursos para afrontar los traumas.

En parte, esto se encuentra determinado por las características genéticas de cada persona, pero también influye la personalidad y la situación vital concreta que esté atravesando el paciente, si ha sufrido o no otros traumas en el pasado o el tejido familiar y social que pueda apoyarle.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más frecuente entre las personas jóvenes, quizá porque tienen más posibilidades de exponerse a traumas desencadenantes. También es más común en aquellos individuos que se encuentran socialmente aislados.

La esquizofrenia

De la esquizofrenia se hereda la vulnerabilidad (o diátesis) a padecerla, pero no el propio trastorno (cuya prevalencia en población general es del 1%). Su emergencia dependerá de la concurrencia de otros factores, muy especialmente las experiencias de estrés intenso o sostenido.

La esquizofrenia es un trastorno grave del neurodesarrollo que dura toda la vida y que afecta la forma cómo una persona piensa, siente y se comporta. Las personas con esquizofrenia pueden tener delirios, alucinaciones, lenguaje o comportamiento desorganizado y capacidad cognitiva alterada.

Causas de la esquizofrenia. La esquizofrenia es el resultado de un conjunto de factores que predisponen en mayor o menor medida al paciente al desarrollo de la enfermedad, aunque las causas por las que la enfermedad se presenta o, por el contrario, no se manifiesta en determinados pacientes es todavía un misterio.
 

Las personas afectadas de esquizofrenia pueden presentar una grave distorsión en el pensamiento, la percepción y las emociones, manifiestan pérdida de contacto con la realidad y experimentan alucinaciones (fenómeno en el que las personas escuchan y/o sienten cosas que los otros no escuchan ni sienten).

Diferentes tipos de esquizofrenia
  1. Esquizofrenia paranoide. Es la más frecuente de todos los tipos de esquizofrenia, se caracteriza por la presencia de alucinaciones auditivas y delirios . …
  2. Esquizofrenia hebefrénica o desorganizada. …
  3. Esquizofrenia catatúnica. …
  4. Esquizofrenia indiferenciada. …
  5. Esquizofrenia residual. …
  6. Esquizofrenia simple.
Para tratar los síntomas de esquizofrenia consistentes en dificultad para mostrar las emociones y dificultad para interactuar con otros: Los antipsicóticos nuevos aripiprazol (Abilify®), olanzapina (Zyprexa®) y risperidona (Risperdal®) son más eficaces que el antipsicótico antiguo haloperidol (Haldol®).9 abr. 2014
 
¿Cuáles son las consecuencias de la esquizofrenia?
Las consecuencias de las recaídas en la esquizofrenia pueden ser bastante serias: falta de independencia, pérdida de control, perdida de capacidades intelectuales, entre otras. El riesgo de sufrir una recaída aumenta si se interrumpe o se cumple de modo irregular el tratamiento farmacológico.

El sentido del humor

El sentido del humor es una poderosa estrategia de afrontamiento, puesto que facilita la reinterpretación de la adversidad y reduce su dramatización. Es un rasgo característico de las personalidades resilientes, que además nos protege ante el desarrollo de trastornos emocionales.

El sentido del humor es una de las cualidades más valoradas, precisamente por su escasez. Las personas que son capaces de bromear y de hacer reír son como un bálsamo para ellas y para los demás. Capaces de refrescar hasta los momentos más amargos de la vida. Sin duda, se trata de una gran virtud y de un mecanismo automático y no siempre consciente, realmente útil para dejar escapar tensiones acumuladas.

La risa nos libera, porque nos permite ser espontáneos y tiene en su esencia un componente de juego. Una sola sesión de carcajadas es mucho más relajante que muchas de las tareas que planificamos con el mismo propósito. Así, la la risa tiene esa propiedad mágica de renovarnos y mejorar nuestra disposición frente al mundo.

«Donde no hay sentido del humor hay dogma.»

-Alfonso Ussía-

Sigmund Freud le otorgó a los chistes y a la risa un papel definitivo dentro de la teoría psicoanalítica. Descubrió que a través de esos divertimentos cotidianos se expresa nítidamente el mundo inconsciente. De manera que, en aquello que nos causa gracia también se revelan nuestros deseos y sentimientos más profundos.

¿De qué te ríes?

Las personas nos reímos de las situaciones sorpresivas, en las que a partir de algo más o menos absurdo, se construye un nuevo mensaje que sí tiene sentido. O al contrario: cuando de algo perfectamente coherente se desprende un sentido absurdo.

En lo que causa risa el malentendido juega un papel fundamental. Ese malentendido se origina en los dobles sentidos, por lo general. Esto a su vez, da origen a tres tipos de chistes o motivos de risa: el comentario gracioso o ingenioso; el chiste tendencioso o excesivamente inocente; y el chiste “verde” o de contenido sexual u obsceno.

chica sonriendo con la cara pintada

Freud descubrió también que a través del chiste se rompe con la censura. Lo gracioso permite traer a colación temas o situaciones que son más o menos tabú en el mundo de “lo serio”. Muchos de los chistes expresan contenidos agresivos o sexuales, que serían intolerables en otro tipo de contextos.

Como este chiste:

Un intermediario presenta a su cliente la muchacha que le ha escogido para novia. Desagradablemente impresionado, el joven dice a su agente: “¿Qué me ha traído usted aquí? Es fea, vieja, bizca, desdentada y. . .” “Puede Ud. hablar alto -interrumpe el otro-; también es sorda”.

Cuando te ríes de lo ridículo o de los defectos propios o ajenos

Lo ridículo se configura cuando hay una desproporción entre los elementos que componen una situación. Es el caso de los payasos, que utilizan enormes zapatos que resultan graciosos. También el caso de un desfile en una de las grandes pasarelas de la moda (Parías, Milán, Madrid, etc.), en el que alguien trastabilla.

Los humoristas ridiculizan a las figuras de poder a través de las caricaturización de personajes y situaciones conocidas que han protagonizado. Por lo general, esas caricaturas buscan exagerar un aspecto de aquello que ha sucedido o de la personalidad del protagonista, expresando críticas mordaces y, en ocasiones, siendo sumamente agresivas. Sin embargo, son toleradas porque contribuyen a hacer catarsis: es una de las herramientas que tienen los ciudadanos frente al poder.

Un ejemplo de este tipo de chistes o caricaturizaciones es:

Madre e hijo:
-Hijo, nunca mientas, las personas mentirosas nunca serán algo en la vida.
-Entonces, ¿Por qué votamos a a aquellos que nunca cumplen lo que prometen?

La burla y el ridículo, a través de la caricatura, son instrumentos que permiten cuestionar comportamientos, sacándoles punta y exponiéndolos sin temor. Sin embargo, cuando están dirigidos a una persona vulnerable, el efecto es el contrario: establece una relación de poder vertical, que victimiza a quien es vulnerable. Es el clásico “reírse de las personas y no con ellas”.

Imagen de la película desayuno con diamantes

Los chistes picantes y los inocentes

El tema sexual es una constante en muchos chistes, especialmente utilizando el «doble sentido»: por un lado son una afirmación que nada tiene que ver con el sexo; por el otro, tiene todo que ver. Como este:

Se encuentran dos amigos y le dice uno al otro:
– Ayer llegué a mi casa y me encontré en la cama a mi novia con un tío muy fuerte. El caso es que, para mi sorpresa, al verme se lanza a por mí, me coge del cuello, me empuja a un rincón. Después, pinta una línea en el suelo y me dice:
– Como pises esta raya, te mato. Acto seguido se vuelve a la cama con mi mujer, para continuar la faena.
– ¡Vaya situación! y tú, ¿qué hiciste?
– ¿Yo?… ¡Qué se creería ese tío!. ¡Cuando no miraba, pisaba la raya!

Los chistes de doble sentido con un contenido sexual hacen reír porque trasladan a un primer plano un tema que no deja de ser tabú. En el ejemplo anterior, más que el tema en sí, lo que hace reír es el ardid de hacer pensar al otro en sexo, sin que ese sea el tema, utilizando una fórmula ingeniosa.

Técnicas de relajación y ansiedad

Las técnicas de relajación son contraproducentes en quienes interpretan de forma negativa las sensaciones fisiológicas que acompañan a la ansiedad, puesto que éstas acentúan la atención sobre ellas y pueden precipitar los pensamientos catastróficos que contribuyen a su escalada.

  • Aprender a respirar. …
  • Relajación progresiva de Jacobson. …
  • Método Silva o relajaciones con visualización. …
  • Entrenamiento autógeno de Schultz. …
  • Mindfulness. …
  • Caminar o hacer ejercicio. …
  • Escuchar música relajante.

Interpretación del dolor

El dolor se acompaña, con mucha frecuencia, de una emoción intensa. Ésta es el resultado de su procesamiento perceptivo, en el cual confluye la sensación corporal (correlato fisiológico asociado al daño sobre los tejidos) y su correspondiente cognición (interpretación subjetiva).

Como surge y quien lo interpreta

De camino a un encuentro, tropiezo con uno de los escalones y caigo de bruces al suelo… al instante, mi rodilla golpeada contra el duro pavimento de la calzada, comienza a dolerme intensamente. La rodilla me duele, pero… ¿es ahí donde se produce el dolor? La respuesta es no. Uno de los errores básicos, desbancados actualmente por la ciencia pero aún instalados en la cultura popular, es creer que el dolor se genera en los tejidos donde se ha producido la amenaza o la agresión, como si hubiera unos receptores de dolor desperdigados por todo el cuerpo que segregaran mi dolor en la zona golpeada contra la acera.

En realidad el dolor surge del cerebro. Recibe las señales que le llegan en décimas de segundo, las interpreta y genera el dolor.

El cerebro puede «sentir» el dolor de varias maneras, con mayor o menor intensidad, incluso si el estímulo corporal se mantiene constante.

El llanto fácil

El llanto fácil es una característica propia de la tristeza, pero a medida que esta se alarga puede surgir una paradójica dificultad para llorar. En estos casos el malestar emocional tiende a ser más profundo, aunque persiste lidiando con un doloroso embotamiento de los afectos.

La reacción secundaria más común relacionada con la tristeza es la depresión, que manifiesta una especia de desesperanza generalizada, en vez de una aceptación real de la pérdida. En vez de enfrentarnos al sentimiento de tristeza para pasar el duelo necesario, nos encerramos, huimos de la emoción y nos quedamos en esa espiral de desesperanza continua de la que nos puede costar mucho salir.

En estos casos, tendremos que tomar conciencia de nuestra situación, para poder acceder y vivir la emoción primaria de dolor. Desde ahí y desde ese sentimiento desesperanzador, accederemos a otros recursos nuestros alternativos para empezar a salir de esa situación reforzados, pasando el duelo y sabiéndonos dar lo que necesitamos.

Es importante indicar aquí que para el tratamiento de una depresión es necesario acudir a un profesional especializado (psicólogo / psiquiatra) que nos ayude a trabajarla.

Si has llegado hasta aquí leyendo, tal vez necesitas contactar a nuestro chat y te atendemos al instante.

La muerte

La muerte de una persona con la que manteníamos un vínculo difícil (y sin resolver) puede precipitar con frecuencia un duelo patológico. El uso de la silla vacía facilita, en algunos de los casos, un cierre simbólico del conflicto que alivia el malestar y la sensación de culpa.

La muerte (a veces referida por los eufemismos deceso, defunción, fallecimiento, óbito, expiración, perecimiento, fenecimiento, cesación) es un efecto terminal que resulta de la extinción del proceso homeostático en un ser vivo; y con ello el fin de la vida.​ Puede producirse por causas naturales (vejez, enfermedad, …