Diez síntomas de un adolescente que sufre el trastorno de ansiedad de separación

Dificultad para separarse de los padres, falta de iniciativa para salir con amigos o hacer planes sociales son algunos de los síntomas.

Dolor de panza, mareos, dificultad para salir de la cama, falta de apetito, enojos y angustia… estas son algunas de las molestias que acompañan a adolescentes que padecen ansiedad de separación y que sienten que no pueden ir al colegio, hacer programas con amigos o ir a campamentos.

Es difícil ver y contener a un adolescente angustiado, con miedo intenso y preocupación. Esto genera en los padres mucha confusión, al tener que lidiar al mismo tiempo con su propia intuición y con los diferentes consejos que las personas a su alrededor siempre tienen para dar acerca del «mundo adolescente», «ya está grande», «tienes que ser firme», «ya se le va a pasar».

Es común que los adolescentes nieguen sus preocupaciones y temores  frente a la separación. Sin embargo, sus conductas reflejan la dificultad para alejarse del hogar y la resistencia para realizar actividades que impliquen mayor independencia. Con la ansiedad se instala un circuito de preocupación, miedo, malestar físico y rechazo a ir al colegio, que es difícil de interrumpir. Este ciclo puede escalar a medida que los síntomas físicos empeoran (dolor de estómago, cefaleas, calambres). Cuanto más tiempo el adolescente falta al colegio, más difícil se hace volver y superar el miedo, la ansiedad y el aislamiento.

¿Qué entendemos por trastorno de ansiedad de separación en adolescentes?

Todos los chicos sienten ansiedad. Es de esperar y es normal que se sientan ansiosos en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Si bien la angustia por separación corresponde a una etapa evolutivamente normal del niño (entre los 8 y 14 meses de edad), en algunos casos la  ansiedad perdura o se intensifica en momentos de crisis o de cambios -tal como lo es el periodo de la adolescencia-, se vuelve severa y empieza a interferir con las actividades diarias tal como separarse de los padres para ir a la escuela y hacer amigos. Es entonces cuando los padres deben considerar recurrir al  asesoramiento de un especialista.

La característica fundamental del TAS (Trastorno por Ansiedad de Separación) es la ansiedad y el malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar, o separación  de las principales figuras de cuidado y apego (normalmente los padres, cuidadores, o familiares próximos).

Sus síntomas se manifiestan a nivel cognitivo (preocupación excesiva y persistente a perder las figuras de cuidado o a que estos sufran un posible daño), conductual (resistencia o rechazo a asistir al colegio u otro lugar, negarse a dormir solo o fuera de casa si no está cerca la figura de cuidado), y físico (dolores de estómago, cefaleas, pesadillas recurrentes, náuseas, etc.).

La ansiedad de separación en los jóvenes puede aparecer frente a cambios significativos en el colegio (por ejemplo durante la transición de la primaria hacia la secundaria), frente a un divorcio, enfermedad o ante el fallecimiento de un familiar.

A pesar de su alta prevalencia, persiste la idea errónea de que los trastornos por ansiedad son transitorios o inocuos. Investigaciones en el Reino Unido indican que, con frecuencia, los padres presentan una visión poco realista acerca del bienestar emocional de sus hijos, tienden a subestimar y pasar por alto las emociones negativas y el grado de estrés de sus niños. Si bien hay padres que se asustan «de más» frente a la angustia de su hijo, varias veces se autoengañan con creencias falsas: «ya se le va a pasar»…»es la adolescencia»… y pasan por alto una situación que requiere de una atención y recursos específicos para ser superada.

Los expertos señalan que, si se deja sin tratamiento, los chicos y adolescentes con  trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo de mal desempeño en la escuela, tienen menos desarrolladas las habilidades sociales, son más vulnerables al abuso de sustancias y pueden padecer trastornos de ansiedad y depresión al llegar a adulto.

10 síntomas para  saber si tu hijo padece Ansiedad de Separación.

Algunas de las siguientes expresiones son típicas de chicos que padecen un trastorno de ansiedad por separación. Si responde «sí» a varias de estas premisas y el grado de malestar es muy intenso y persiste en el tiempo (más de 4 semanas), es aconsejable que consulte con un profesional especializado.

1.      Hay cosas que preocupan a mi hijo

2.      A mi hijo le da miedo la oscuridad

3.      Mi hijo se queja de tener miedo

4.      Mi hijo tendría miedo si se quedara solo en casa

5.      Mi hijo se preocupa por estar lejos de mí/nosotros

6.      A mi hijo le preocupa que algo malo le suceda a alguien de nuestra familia

7.      A mi hijo le da miedo dormir solo.

8.      A mi hijo le cuesta ir al colegio por las mañanas porque se siente nervioso o con miedo

9.      A mi hijo le molestan pensamientos malos, o imágenes en su mente

10.  A mi hijo le daría miedo pasar la noche lejos de casa.

No a la sobre protección

La sobre protección puede ser definida como el uso de excesiva precaución y de comportamientos protectores. Se sabe que altos niveles de sobre protección se encuentran asociados con altos niveles de ansiedad en niños y también con fobia social en adolescentes.

Los padres sobre protectores, que amparan excesivamente al chico de las adversidades de la vida,  tienden a afianzar la creencia de que todo afuera de casa es riesgoso y que conviene evitar salir del círculo familiar.  Aunque actúe con la mejor de las intenciones, el sobre protector impide al niño o adolescente aprender a manejar adversidades y asumir algún riesgo como parte de su vida. Se ha identificado que las familias con este estilo de comportamiento tienden a ser muy consentidoras.

Algunos padres transmiten a sus hijos sus propios miedos ante los peligros, y en este caso, son ellos quienes no permiten al chico que se separe.

La adolescencia es una etapa en la vida en la que los hijos se separan de sus padres y en el proceso de construcción de su propia identidad es normal que se identifiquen más con sus amigos que con sus padres. La ansiedad de separación puede interferir en este proceso vital para el sano desarrollo y limitar el crecimiento normal de un adolescente.

SEPARACIÓN DE LA PAREJA Y SEGUIR

Cómo superar una ruptura amorosa

Recomponerse al finalizar una relación no es algo sencillo, ni en hombres ni en mujeres. Si bien es cierto que cada separación es diferente, las claves de la psicología para liberarnos de la tristeza y ser más fuertes emocionalmente se basan en la gestión emocional y la protección de la autoestima.

En primer lugar, para saber cómo superar la tristeza después de una separación, es necesario organizar y conducir toda la cascada de emociones que podemos sentir tras una situación tan dolorosa. Si nos sentimos desbordados por los sentimientos, probablemente terminemos pensando que no podemos controlar nada de lo que nos rodea. Para gestionar nuestras emociones podemos hacer el ejercicio de identificarlas antes de que estallen y ponerles nombre.

Por ejemplo, podemos identificar el momento en el que se inicia el sentimiento de ira, pensar por qué lo estamos sintiendo y si realmente vale la pena mantener esa emoción tan desagradable. Aprender a controlar los sentimientos no es un proceso sencillo, pero nos puede ayudar a ser fuertes después de una ruptura. Además, este aprendizaje nos servirá como herramienta ante otros conflictos de la vida.

Subir la autoestima tras una ruptura

En segundo lugar, cuando seamos capaces de controlar nuestras emociones, tendremos que aprender a proteger y trabajar la autoestima. Esta tiene un papel muy importante en generar un punto de vista más optimista de la vida, nos ayuda a desarrollar la resiliencia y a tomar mejores decisiones. Para aumentar y fortalecer la autoestima, podemos hacer algunos de los siguientes ejercicios:

  • Pensamiento positivo: se trata de darle la vuelta a la tortilla, dejar de pensar en lo mal que lo hacemos todo y empezar a valorar un poco más nuestras decisiones.
  • Autoaceptación y reafirmación de nuestras ideas: un paso muy importante para saber cómo superar la tristeza después de una separación consiste en aceptarse a uno mismo. Esto es vital para tener una buena salud mental y poder reponernos de una ruptura dolorosa. Tener unas buenas expectativas de autoeficacia (es decir, creer que lo que vamos a hacer, lo haremos bien) aumenta las posibilidades de éxito lo que, a su vez, aumenta la autoestima.
  • Afirmaciones positivas: es importante darnos cuenta de qué lenguaje utilizamos para hablarnos a nosotros mismos, si estamos todo el rato atacándonos o pensando que no somos suficiente probablemente nuestra autoestima no podrá fortalecerse correctamente. Es por ello que debemos intentar utilizar un lenguaje basado en afirmaciones positivas hacia nosotros mismos como, por ejemplo «yo puedo lograr este objetivo» o «merezco ser feliz y querido/a«.
  • Metas realistas: debemos proponeros pequeños objetivos, metas que podamos cumplir a corto plazo para ir encaminando nuestros actos hacia la superación personal. Vernos capaces de cumplir con dichos objetivos aumentará nuestra seguridad y, por lo tanto, la autoestima. Por ejemplo, podemos proponeros salir a tomar algo con amistades nuevas, hacer pequeños viajes solos, leer un libro que siempre nos haya llamado la atención…
Cómo superar la tristeza después de una separación - Subir la autoestima tras una ruptura

SUPERAR LA SEPARACIÓN Y SEGUIR

Tras pasar el periodo de duelo que hemos comentado, empezarás a ver las cosas de otra manera. El tiempo es nuestro gran aliado, pero también lo es nuestra mente, cuando es capaz de pensar de forma realista. No sirve de nada que pase el tiempo y sigamos sintiéndonos incompletos, vacíos, pensando que era el amor de nuestra vida, etc.

Por lo tanto, tenemos que obligarnos a pensar conforme a la realidad y no albergar ideas hiperrománticas o hacer dramatizaciones que lo único que harán es más daño.

Uno debe comenzar a ponerse en pie y dejar de pensar de forma extremista y rígida. El amor de tu vida no existe. No ha nacido un ser que sea tu alma gemela, ni tu media naranja, ni nada por el estilo. Lo que importa de verdad es estar a gusto con la persona con la que estés en pareja en el presente.

Busca compañía

Pareja con un café

No estás solo, ni vacío, a tu alrededor existen miles de personas dispuestas a conocerte además de las que ya conoces. Eso sí, lo podrán hacer si no te cierras a ellas. Aunque no te apetezca en absoluto, has de obligarte a salir con amigos, a reunirte con familiares, a llamar a alguien que no ves desde hace tiempo, a llenarte de planes divertidos.

Poco a poco, conforme lo vayas haciendo, te irás sintiendo más reconfortado. Además, gracias a salir y quedar con otras personas, puedes conocer a alguien interesante, o pueden salirte oportunidades laborales, de viajes, de ocio…nunca se sabe.

Recupérate a ti mismo. Es posible que en pareja hayas dejado de hacer cosas que antes te hacían vibrar. Es el momento de volver a retomarlas y empezar a ganar satisfacción con esas actividades. Muchas veces en pareja nos abandonamos a nosotros mismos y tras la ruptura, es recomendable volver a encontrarnos. Nos lo agradecerá nuestra autoestima.

Las metas dan un sentido a nuestra vida y nos hacen avanzar en positivo.

La actitud de no parar, sino de avanzar, de no encerrarnos en nuestra desgracia ni rumiar pensamientos negativos, hará que ganemos la batalla a ese profundo dolor y salgamos fortalecidos. Después de todo, la otra persona se convertirá en un recuerdo, que podrá ser más o menos agradable, pero finalmente un recuerdo.

DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN

Dejar una relación es un proceso que puede llegar a ser sumamente doloroso. Has estado con esa persona días, meses o años, has compartido toda tu vida con él o ella. Os conocéis casi a la perfección. Compartís amistades, tienes cariño hacia su familia y de repente todo eso, se esfuma, casi de un día para el otro. ¿Cómo no voy a sentir dolor después de la ruptura?

Esa persona, que estaba tan presente en tu vida, que era lo más importante para ti, de repente ya no está y quizás no vuelvas a verla nunca más. Claro que es duro y mucho. Tu alma se rompe en pedacitos, te sientes muy perdido, no ves ninguna salida y la sensación de vacío se apodera de ti.

A pesar de todo ello, la vida sigue…El mundo no se va a frenar porque tu relación de pareja haya terminado y, por lo tanto, no te queda otro remedio que seguir caminando.

Lo primero que has de saber y aceptar es que te vas a sentir mal, muy mal. La ruptura, como hemos dicho, duele. Pero también tienes que entender que es el proceso normal y aconsejable. Has de llorar esa pérdida, enfadarte con el mundo, gritar si te apetece… siempre y cuando estos comportamientos no duren demasiado.

Puede que te sientas incompleto, que la mitad de tu vida se fue para no volver, que nunca encontrarás a nadie como esa persona, que eres un fracasado, etc. Tienes que darte cuenta de que todo esto no son más que ideas, pensamientos que salen de tu cabeza y que son los responsables reales de tu sufrimiento. Cuanto más ahondes en ellos, más crecerán y mas dolor te causarán. No los alimentes.

SUPERAR UNA SEPARACIÓN

Las rupturas suponen momentos devastadores para las personas que lo sufren, tanto si es esa persona la que ha decido poner punto y final, como si ha sido el otro el que ha querido dejar la relación. Aunque a veces hay sensación de alivio, la memoria ejerce un papel clave a la hora de pasar página: debemos olvidar al otro para no seguir anclados y continuar con nuestras vidas. Pero no siempre es fácil hacerlo.

En ocasiones, se han producido relaciones de dependencia posteriores a la ruptura, donde parece haber un vínculo y un recuerdo mayor a cuando se estaba en la relación. Este grado de adicción impide que avancemos. Por eso, lograr la aceptación y superar el duelo es necesario en todas las ocasiones.

Adicción a tu ex

Durante el tiempo que estamos manteniendo una relación con otra persona, nuestro cerebro adquiere una serie de comportamientos, interioriza esquemas de pensamiento y crea rutinas donde nos sentimos seguros y reconfortados. Al terminar la relación, estos patrones se mantienen y parece que sufrimos un síndrome de abstinencia con recuerdos frecuentes al otro, hacia los momentos compartidos, especialmente los agradables, donde sentíamos el bienestar.

Aunque racionalicemos la situación, emocionalmente parecemos necesitar al otro. Aumenta la sensación de soledad y fracaso, el miedo al futuro, la ansiedad y la sintomatología depresiva, típica de los momentos de pérdida. En estos momentos, si se lograse la aceptación, podría ir pasándose por las diferentes etapas del duelo hasta culminar con la serenidad que se logra al final.

Olvida a tu ex

El impulso inicial imprescindible es tener la voluntad de querer dejar la relación, olvidar a la pareja y seguir adelante. Pero esta voluntad no lo es todo. Muchas veces, ante ciertos niveles de dependencia y con emociones negativas desbordantes, debemos generar herramientas que nos ayuden a superar la etapa y comenzar el olvido.

A través de las siguientes estrategias, podrás lograr seguir adelante olvidando a tu ex:

1. Acepta para dejar ir

Las emociones más comunes nada más dejar a una pareja son la soledad, la frustración o la culpa, pero la que realmente corresponde, aunque pueda doler, es la tristeza, la emoción imprescindible de la pérdida. Una vez que asumimos que es el estado en el que debemos estar, que la relación se ha terminado, debemos enfrentarnos a esta nueva etapa y continuar con el resto de herramientas. 

2. Actívate

La activación física tiene un efecto directo sobre la tristeza. Ayuda a que pueda superarse, oxigena a nuestro cerebro y amplía el campo de visión. De hecho, la activación conductual es uno de los tratamientos más efectivos que ayudan a combatir la depresión.

3. Agradece

La gratitud genera un mayor campo de visión. Nos desbloquea y empezamos a ver y valorar todo aquello que hay en nuestra vida.

Escoge cada noche diez cosas de tu vida por las que te sientas agradecido y explica el motivo. Tienen que ser cada día diferentes y nunca relacionadas con la pareja que dejas atrás.

4. Genera nuevos recuerdos

A medida que nuestro cerebro se llena de unas cosas, se vacía de otras. Para poder liberar recuerdos, tienes que empezar a generar otros positivos. Puedes planear viajes con amigos, cultivar nuevos hobbies o centrarte en viejas pasiones para las que antes no tenías tiempo suficiente.

5. Tiempo

No es que el tiempo todo lo cure, pero ayuda a dejar atrás las cosas negativas, pudiéndonos centrar en las nuevas experiencias, la rutina habitual y nuestra vida social. Date el tiempo necesario para poder superar la tristeza, sin forzar ni querer correr. Cada persona necesita su tiempo y su espacio.

Al aceptar las pérdidas y apoyarnos en la tristeza, podemos empezar a generar un cambio de actitud que nos predisponga al olvido y a la superación. Necesitamos tiempo, espacio para pensar y momentos de ocio que nos hagan disfrutar, sabiendo que en nuestra mano está poder estar bien en el futuro, aunque ahora no lo veamos.

¿COMO SUPERAR LA ANSIEDAD?

Supera la ansiedad

Una preocupación sobre el futuro, la aparición de estrés en el trabajo o una tendencia física a la activación son más que suficientes elementos que acaben haciendo brotar la ansiedad.

Desde la terapia psicológica, no solo se busca que la persona sepa relajar su cuerpo, sino entrenar su cerebro para no llegar a puntos elevados de ansiedad. ¿Cómo podemos entonces aprender a calmarnos?

1. Ocio diario.

Entramos en una rutina de trabajo de lunes a viernes sin tiempo para nosotros mismos o para nuestra vida social. Tendemos a mantener una rutina que a priori nos parece segura pero que acaba desgastando nuestra energía. Es necesario que siempre haya a lo largo del día un momento de desconexión absoluta fuera del trabajo.

Por ejemplo, los niños pequeños dedican el tiempo de ocio en el recreo para jugar y nunca para hablar sobre las asignaturas o los profesores. Esto les hace poder relajarse fácilmente y desconectar.


2. Inundación de problemas.

Damos vueltas a los problemas durante todo el día. Es un bucle de malestar que lo único que logra es la alta activación, nunca el desahogo. Intentar bloquear estos pensamientos es improductivo. La alternativa eficaz es dedicar de 5 a 10 minutos fijos al día a descargar mentalmente todo lo malo. Lo ideal es hacerlo siempre a la misma hora, por ejemplo, a la salida del trabajo, y pasados esos minutos no volver a dedicar tiempo a esos pensamientos.


3. Diario de gratitud.

Esta popular técnica consiste, en su origen, a dedicar cada día unos minutos a escribir varias cosas por las que te sientes agradecido en tu vida. Adaptado a la ansiedad ha demostrado su eficacia si se modifica ligeramente. La variante consiste en dedicar los minutos previos a dormir, cuando ya estamos en la cama, a repasar mentalmente momentos buenos del día. Esta técnica se utiliza desde la Psicología Positiva con niños, siendo los padres los que ayudan al hijo a hacer este repaso en la cama.

Aunque siempre hay que buscar ayuda especialidad a la hora de enfrentarnos a la ansiedad, existen diferentes técnicas que se pueden realizar para tratar de disminuir nuestra activación. Problemas en el trabajo o mala relación con tus vecinos son causas de ansiedad que, en ocasiones, pueden solventarse si sabemos cómo gestionar nuestras emociones.