BULIMIA. COMER COMPULSÍVAMENTE

Está claro que la comida es una necesidad básica indispensable para la vida de todos nosotros, incluso forma parte de los derechos humanos fundamentales de todo ser humano. Pero, ¿qué ocurre cuando la intensidad y la frecuencia del comer se salen de nuestro control?

En este artículo vamos a ver cómo podemos vernos involucrados en una situación de dependencia hacia la comida y nos planteamos un “¿por qué no puedo dejar de comer?”. Además también examinaremos cuáles son los mejores métodos de tratamiento ante esta situación.

Posibles causas por las que comes en exceso

Veamos algunas de las causas más comunes por las cuales una persona podría tener problemas para dejar de comer constantemente. Son varios factores los que pueden estar generando esta conducta. Vamos a verlos.

1. Hambre emocional

Esta causa es la más común de todas; se trata de un apetito irracional motivado por estados de ánimo particulares, y no tiene nada que ver con la sensación fisiológica de tener hambre por motivos de supervivencia básica.

Cuando el hambre emocional se hace presente en la vida de las personas, lo hace como un mecanismo de evasión ante determinadas situaciones o sensaciones que le producen una sensación de angustia y estrés elevados.

Por ejemplo, una persona podría llegar a tener atracones de comida (comer de manera compulsiva y rápida) a causa de una noticia desagradable que acaban de darle, o cuando se encuentra bajo los síntomas de abstinencia de alguna sustancia a la cual sea adicto.

2. Comer por inercia

Cuando comemos por inercia lo hacemos de una manera básicamente involuntaria; no somos totalmente conscientes de la conducta irracional que estamos manteniendo. Cómenos de manera desordenada, sin importar la hora del día.

Las cantidades de comida que ingerimos pueden variar significativamente dependiendo de las circunstancias en las que nos encontremos. Si es un día ocupado puede que comamos menos de la cuenta, por el contrario, si tenemos día libre en casa podemos llegar a comer en exceso y sin darnos cuenta.

3. Percibir la comida como una fuente de placer exacerbada

Algunas personas ven en los alimentos una fuente de placer desproporcionada que les permite satisfacer de manera inmediata la pulsión alimenticia, en otras palabras, para estos individuos la acción de ingerir los alimentos representa el fin máximo del placer.

Independientemente de si se encuentren satisfechos o no, buscar tener algo que comer de manera frecuente, para sentir cómo logran satisfacer su deseo. Lo que se busca en estos casos es obtener satisfacción y no saciar el hambre fisiológica.

4. Escasa tolerancia a la frustración

Tener una baja tolerancia a la frustración suele tener como consecuencia la búsqueda de satisfacción mediante la comida. En vista de que hay situaciones que el sujeto no controla y cuyo resultado puede frustrar, busca el placer en algo que sí puede controlar, como lo es el ingerir alimentos.

5. Estilo de vida disfuncional

Los estilos de vida disfuncionales o desadaptativos, por lo general, traen como consecuencia que la persona se vea afectada en diversas áreas de su cotidianidad, incluida la alimentación, la cual tiene a ser excesiva.

Cuando el sujeto lleva una rutina atípica en relación con sus necesidades básicas, todas estas se ven alteradas, y a pesar de que para él pueda ser una situación normal, no deja de ser perjudicial para su salud.

6. La dismorfia corporal

Este trastorno se caracteriza porque la persona que lo padece presenta un odio desmedido e irracional hacia su propio cuerpo y tiende a buscar desesperadamente las formas de cambiarlo. Es un trastorno con mayor prevalencia en el género femenino.

Cuando se presentan este trastorno, algunas personas tienen a dejar de comer para cambiar la forma de su cuerpo; otras, por el contrario, ingieren alimentos de manera compulsiva con el mismo objetivo, solo que el cambio estaría orientado hacia la ganancia de peso.

¿Cómo resolver esta situación?

Lo primero pasa por aceptar que la conducta representa un problema para nuestra vida en términos de salud física y emocional, una vez que hemos aceptado ese hecho estamos listos para comenzar a buscar la mejor alternativa de solución.

1. Establecer nuevas rutinas

Sustituir nuestra rutina disfuncional por una con hábitos saludables está al alcance de todos, únicamente hace falta comenzar a organizar nuestras nuevas expectativas con un método de planificación estratégica personal y luego llevarlas a la práctica.

Establecer un número de comidas al día, del cual no debemos excedernos, acompañado de un horario para cada una de dichas comidas, hará que eventualmente tengamos el hábito de comer a las horas adecuadas y de forma estructurada sin la inercia del desorden alimenticio.

2. Asistir a terapia

Existen diversos métodos terapéuticos efectivos frente a este tipo de situaciones. Algunos de los que mejores resultados brindan son la terapia cognitivo-conductual y la terapia dialéctica conductual.

Todas estas están orientadas a cambiar los pensamientos desadaptativos e irracionales del paciente reemplazándolos por unos más adecuados, los cuales le permitirán conducirse de mejor manera en su vida diaria.

MEJORAR AUTOESTIMA. TÉCNICA DEL ESPEJO

La autoestima es una suma de percepciones, evaluaciones, emociones y conductas orientadas hacia uno mismo, hacia cómo somos y qué hacemos, y hacia las características físicas y nuestra forma de ser. En definitiva, es la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Por otro lado, la autoestima resulta muy importante en tu vida porque repercute en tu carácter y en el sentido que otorgas a tu valía personal. Así de este modo, afecta a tu manera de estar, de actuar en el mundo y de convivir con los otros. Tu manera de pensar, de expresar y sentir tus emociones, de decidir y de compórtate está directamente influenciada por la autoestima que tienes.

Así nos influye tener una buena autoestima

Tu autoestima está muy relacionada con el modo en el que sientes que se te valora, se te quiere y se te aprecia por parte de los demás, y también con cómo te valoras, te aceptas y te quieres.

Cuando logras tener una autoestima sana te sientes bien con quien eres, aprecias tu propia valía y sientes orgullo de tus habilidades y metas alcanzadas.

Por el contrario, cuando tu autoestima está baja sientes que no gustarás a nadie, que nadie te aceptará o consideras que nada se te da bien.

Cualquier persona puede tener problemas con la autoestima a lo largo de la vida. De hecho, cuando nuestra autoestima es especialmente vulnerables es durante la adolescencia, ya que es cuando estamos descubriendo quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el mundo. En la edad adulta también estamos expuestos a sufrir por problemas de autoestima, cuando pasamos por periodos de críticos de nuestra vida (separación de pareja, perdida de trabajo…).

Pero hay una buena noticia. Como la idea que tenemos de nosotros mismos va cambiando a lo largo del tiempo, la autoestima no resulta inamovible ni fija de por vida. Así que, si sientes que tu autoestima es baja, puedes aumentarla.

La técnica del espejo

Con la técnica del espejo puedes mejorar tu autoestima, ya que está basada en la observación personal de cada uno frente al espejo, así como en la que realiza el entorno en el que nos desarrollamos.

Podrás hacer esta dinámica con tus hijos, tanto si son niños como si son adolescentes, dado que los primeros años de vida son una etapa clave para mejorar su concepto de sí mismos.

Eso sí, antes de empezar recomiendo que recopiles una información previa; para ello tendrás que responderte a estas preguntas que te aclararán cuál es tu opinión sobre ti mismo.

  • ¿Cuándo te miras en el espejo te ves guapo/a?
  • ¿Piensas que tienes cosas buenas que aportar a los demás? ¿Cuáles?
  • ¿Crees que les gustas a tus amigos, familiares y compañeros de trabajo tal y como eres?
  • ¿Qué cambiarías de tu apariencia?
  • ¿Cuándo te sientes y te ves bien, te sientes más seguro de ti mismo?

Una vez hayas respondido a estas preguntas, será hora de mirarte en el espejo.

¿Cómo llevarla a la práctica?

Ponte frente al espejo y ve respondiendo a estas preguntas:

  • ¿Qué ves en el espejo?
  • ¿Cómo es la persona que te mira desde el espejo?
  • ¿Lo conoces?
  • ¿Qué cosas buenas tiene esa persona?
  • ¿Qué cosas malas tiene quien te mira desde el espejo?
  • ¿Qué es lo que más te gusta de esa persona?
  • ¿Cambiarías algo de la persona del espejo?

Debes hacer el esfuerzo de ver todas las características positivas que tiene la persona que ves en el espejo (tú), que seguro que hay muchas, y así aprenderás a reconocerlas.

Te podrá impresionar cómo dices características personales positivas que percibes de ti mismo, y que con frecuencia no reconoces, ni valoras.

También sería bueno apoyarte también en la información que den de ti amigos o familiares: saber si estás de acuerdo con lo que opinan de ti, qué cosas ven ellos en ti que tu no tengas en cuenta. Con esta técnica podrás saber cuál es tu imagen de ti mismo, cómo te percibes, qué impresión crees que das, y rebajar sobre los aspectos más relevantes y potenciar aquello que ves más positivo.

TRANSTORNO DE ANSIEDAD

La ansiedad es una respuesta emocional normal ante determinadas situaciones, y constituye una respuesta adaptativa a eventos más o menos estresantes de la vida.

Es decir, que cierto grado de ansiedad es deseable para el manejo normal de las exigencias diarias. Se trata de una señal de alerta que advierte sobre un peligro y permite a la persona adoptar las medidas necesarias para enfrentarse a una posible amenaza; esto hace posible la respuesta de lucha o huida correspondiente.

Sin embargo, a veces este nivel de alerta llega a un extremo excesivo.

Cuando la ansiedad se vuelve un problema

La ansiedad es patológica cuando pasa de ser una respuesta adaptativa a convertirse en un malestar que provoca un deterioro en la vida de la persona con sintomatología tanto fisiológica como cognitiva. Esto puede producirse bien por un nivel excesivo de ansiedad ante el posible peligro, o por una respuesta de ansiedad inadecuada que aparece ante peligros inexistentes pero que parte de las estructura cerebral interpreta como amenazante.

Esta ansiedad patológica está relacionada con acontecimientos presentes o recientes, pero también con acontecimientos vividos en el pasado que han generado creencias, miedos y defensas a un nivel muy profundo y que están afectando en la actualidad.

Tipos de trastornos asociados

Según los manuales diagnósticos de trastornos mentales, entre los Trastornos de Ansiedad están los siguientes:

1. Ansiedad generalizada

Preocupación excesiva y persistente que se presenta de forma continua.

2. Agorafobia

Terror a encontrarse en espacios abiertos o concurridos.

3. Crisis de pánico

Episodios de ansiedad elevada, con sintomatología somática de gran intensidad, que se presenta sin motivo justificado.

4. Fobia social

Temor a situaciones sociales como reuniones, fiestas…

5. Fobia especifica

Miedo elevado a situaciones o desencadenantes concretos (animales, objetos…)

6. Estrés postraumático

Miedo excesivo generado a partir de un acontecimiento vivido como peligroso o que ha generado un cambio en la manera de interpretar la vida o el mundo que nos rodea.

Las capas de la ansiedad

Dependiendo del tipo de trastorno y de cada persona, el tratamiento psicológico puede variar, siempre teniendo en cuenta las distintas capas de la estructura interna en las que está presente la ansiedad y la labor a desempeñar en cada una de ellas.

1. Capa externa

Hay que tener en cuenta los síntomas actuales de la persona, las situaciones y los desencadenantes actuales de la ansiedad, proporcionando herramientas para manejar sus dificultades y para gestionar los síntomas de la ansiedad.

2. Capa intermedia

Es necesario comprender y trabajar la estructura cognitiva y cómo las distorsiones están afectando y manteniendo la ansiedad.

3. Capa interna

También es primordial trabajar con las partes de la personalidad que están generando estas “alarmas”, partes que han quedado bloqueadas y mantienen miedos a veces invisibles a nivel consciente.

4. Capa subconsciente

Finalmente, debemos descubrir traumas sin procesar, creencias bloqueadas, conflictos en las distintas partes de la personalidad.

PENSAMIENTO RÁPIDO. FUGA DE IDEAS

Podemos diferenciar dos planos: el pensamiento (ideas) y el discurso (lenguaje). En este trastorno, las ideas se escabullen unas de otras sin sentido, primero en la mente de la persona y posteriormente en su discurso, cuando las verbaliza.

Fuga de ideas: características

La fuga de ideas es un trastorno del pensamiento, que afecta a la velocidad del mismo y se caracteriza por un incremento en el flujo de ideas que aparecen en la mente, que hace que la persona que lo manifiesta hable más rápido de lo habitual, saltando de una idea a otra constantemente. Este salto de una idea a otra ocurre, en general, antes de que el primer pensamiento o idea haya terminado.

Además, se considera el grado máximo de taquipsiquia. La taquipsiquia es la aceleración patológica de la actividad psíquica. A diferencia de esta, la fuga de ideas es más intensa y agresiva.

En la fuga de ideas el paciente carece de una dirección fija a la hora de hablar; es decir, el pensamiento se dispara y salta de una idea a otra sin rumbo ni meta. Se producen cambios temáticos bruscos y sin lógica.

Así, como hemos visto, la fuga de ideas se compone por dos elementos principales:

  • Incremento masivo de la velocidad del pensamiento.
  • Dificultad sistémica en llegar a una conclusión.

Porque mujeriego narcisista rechaza sexualmente su pareja.

¿Qué es el narcisismo sexual?

Lo feliz que tu pareja te hace podría estar determinado por la cantidad de sexo que tus amigos creen que estás teniendo, si es que eres un narcisista sexual, claro

La clave del narcisista sexual es servirse del otro para satisfacción o placer de uno mismo, esto es, te quiero y quiero estar contigo si me complaces, me mimas, te desvives por mí… el único importante en la relación es él. No hay que confundirlo con el narcisista típico, pues el narcisista sexual tiene tendencia a explotar a otras personas, falta de empatía, sentimientos de grandiosidad y una excesiva necesidad de validación en el dominio sexual.

Los narcisistas sexuales se aprovechan de los demás sin ningún tipo de miramiento o escrúpulo

Casi todo el mundo tiene curiosidad sobre la vida sexual de otras personas, pero los narcisistas sexuales en concreto, son los que más probabilidades tienen de verse afectados por las comparaciones, ya que tienden a hacer comparaciones con aquellos que son sexualmente menos capacitados.

Los narcisistas sexuales están más inclinados a hacer una comparación descendente, básicamente comparándose ellos mismos con alguien hacia quien se sentían superior. Así, cuanto mejor pensaban que lo estaban haciendo mayor satisfacción sexual para ellos, aunque son menos felices en sus propias relaciones si los demás practican más sexo que él o si otras personas intimaban más a menudo.

Los narcisistas sexuales pueden ser encantadores, tener un sentido desorbitado del yo y priorizar el físico sobre lo emocional; son más propensos a ser adictos al sexo, al uso de la fuerza física y a las mentiras.

¿Eres un narcisista?

El narcisismo se representa generalmente como una combinación desmesurada de amor propio, vanidad y autoadmiración. El narcisismo no tiene por qué ser algo negativo. Y es que un “egoísmo sano” tiene un efecto positivo para la salud y puede ser de gran ayuda por ejemplo en la vida laboral. Así, en la mayoría de las personas se encuentra un pequeño narcisista.

Sin embargo, si la autoestima es exagerada y el deseo de aprobación, atención y admiración es constante el narcisismo puede adoptar rasgos patoloógicos. Y es que un trastorno de la personalidad narcisista puede atormentar a los afectados. Su entorno también suele sufrir mucho.

La pareja narcisista

narcisismo

Cielo e infierno. De la pareja perfecta y encantadora a la pareja egoísta, insensible e incluso cruel. Nada es suficientemente bueno, grandioso o perfecto para una persona narcisista, ni siquiera tú. ¿Te has enamorado de alguien ahogado en su reflejo ideal? Ten cuidado: no te ahogues también.

En una primera instancia, parecen personas superiores al resto. Más agradables, más serviciales, más románticos, más inteligentes, más fascinantes. Parecen ser la respuesta idónea para todas las personas que vegetan en sus vidas esperando que llegue ese amor de película que les haga vibrar. Príncipes azules o princesas rosas.

Al inicio de la relación, ya existen detalles que resultan muy extraños. Pequeñas críticas, desplantes o discrepancias entre hechos y palabras. Entre el despliegue del cortejo, se suelen ignorar las alarmas.

No todas las personas que dan una de cal y otra de arena padecen de narcisismo patológico. Pero el narcisista siempre da una de cal y otra de arena y la descompensación entre una conducta y la otra, es abismal. Una de las frases más comunes en quienes han tenido una pareja de este tipo es me subía al cielo para estrellarme contra el suelo. ¿El resultado?: el otro se enamora perdidamente o sale huyendo.

A pesar de lo que se cree, no es una persona que se quiere una barbaridad. No es un amante, es un enamorado. Tiene una imagen idealizada de sí mismo/a. El mismo proceso es el que sigue al elegir pareja. No puede enamorarse si no ve al otro como alguien superior, ya sea por su belleza, juventud, dinero o estatus social.

Al igual que no consigue pasar del enamoramiento al amor por sí mismo, tampoco lo sabe hacer con su pareja. Y como no puede compartir el trono, pasa de idealizarla a devaluarla. Su compañero es su reflejo: cuando lo castiga, se castiga por no ser extraordinario; por no ser digno de ser amado.

Los narcisistas son personas dependientes de los demás. Su autoestima depende de la mirada ajena. Una impresión positiva le llena, una impresión negativa, le hunde. A medida que pasan los años, su público va abandonando el espectáculo enfrentándole con la amenaza más temible: la soledad.

No acepta la realidad: razonar con una persona con este problema conduce a la más absoluta frustración. Simplemente, habla en otro idioma. Puede admitir el punto de vista del otro en el momento, pero será un acuerdo fugaz. Sus esquemas son rígidos: les aterrorizan los cambios que no pueden controlar.

La pareja narcisista acostumbra a tener una personalidad adictiva: al temer la realidad, necesitan evadirse constantemente. Son habituales los problemas con el alcohol y/o las drogas, en especial la cocaína.

Tampoco pueden amar: su nula autenticidad y su escasa empatía les mantienen en un estado de desconexión con sus propias emociones y las de los demás. Funcionan en base de apariencias. Para ellos, sólo hay dos tipos de personas: las que utilizan o las que se dejan utilizar. Como temen a su propia humanidad, la rechazan en los demás.

No muestra un verdadero interés por el otro: ni sus sueños, ni su entorno, ni sus amistades, ni su familia, ni sus intereses o necesidades son relevantes para la pareja narcisista.

Carecen de autocontrol: tienen explosiones de ira por razones que parecen absurdas. Finalmente la pareja se encuentra pidiendo perdón hasta por pedir perdón.

A pesar de las apariencias, sufren mucho. Desconocen quienes son realmente y como expresarse ante un mundo del que se encuentran desvinculados. El narcisista es realmente una persona amordazada en el interior de una cárcel erigida con miedos. Sólo una crisis grave o la pérdida pueden abrirle las puertas de un cambio.

Aun a día de hoy, las personalidades narcisistas son socialmente admiradas.

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¿Quienes son las parejas que suelen estar al lado de una persona narcisista?

Vivimos en una sociedad que fomenta el vivir de cara a la galería, el no cultivar la felicidad, sino los placeres rápidos, la adicción a la novedad y la intolerancia a la frustración. La mayoría de personas hoy día poseen algunos o muchos de los rasgos de una personalidad narcisista. Lo que nos atrae de alguien que padece esta enfermedad emocional, es su versión idealizada, ya que su realidad es distorsionada y angustiante. ¿Quién no desea estar junto a un ser especial y maravilloso sacado de un cuento de hadas? La realidad es que nadie es mejor que nadie, pero hay quienes se las arreglan para creer (y hacer creer) que ellos sí lo son.

El narcisista patológico suele reflejar esta parte infantil que se mueve en los chutes, en los extremos – la montaña rusa emocional- y que necesita sentirse admirada, especial e única gracias a las atenciones de seres extraordinarios.

En pocas palabras: si permanecemos junto a una pareja narcisista, normalmente hay algo en nosotros que tiene cierta afinidad hacia ese patrón de grandeza, de lucir fachada y de vender lo que no existe para que el mundo exterior lo admire.

La autoaceptación, la madurez y una buena autoestima son los mejores antídotos contra el narcisismo propio y ajeno.

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Recuperarse de una relación tóxica con un narcisista

Existen dos obstáculos habituales:

1) La idealización del narcisista: Las parejas creen que el príncipe o la princesa es real y el “otro” que maltrata, manipula o utiliza, es una especie de transitoria enfermedad ajena al objeto de sus amores. Ni el príncipe ni el “otro” son personalidades auténticas, sino defensas emocionales. El enganche histérico que produce el juego de la cal y de la arena del narcisista es confundido con amor extremo: no lo es. Al enamoramiento lo alimenta cualquier cosa, pero el amor requiere verdad y difícilmente se ama a quien no se conoce lo más mínimo.

2) Ser pareja ONG: investigar complejos artículos de psicología y psiquiatría, aplicar tácticas de contramanipulación, imitar los comportamientos del narcisista, intentar razonar con él…son comportamientos que no llevan más que darse contra puertas cerradas. Si hay alguna posibilidad de que una persona con cualquier tipo de problema se trate, sólo ocurrirá si se siente mal por ello y desea cambiarlo. Otras vías son una pérdida de tiempo, energía y salud mental.

Si finalmente se opta por cortar esta relación, es preciso, como en todo amor adictivo, cortar todos los vínculos ysuperar un síndrome de abstinencia.

Demonizar al narcisista es contraproducente: se trata de un ser humano, no de un supervillano de película y sus problemas no son excepcionales. Los únicos poderes que tiene son los que se le otorguen.

Romper con la idealización es posiblemente la parte más difícil del duelo de este tipo de relaciones. De alguna manera la persona enganchada sigue aferrada a la idea de que si el narcisista se “cura” serían muy felices. Es esencial subrayar la importancia de responsabilizarse de ser feliz por uno mismo y empezar a poner los ojos en otras metas que no dependan de factores externos, sino de nuestra propia fuerza, pasión o valía. La vida es amplia y está llena de riquezas y posibilidades. Una persona es sólo una ínfima parte de todo ello.

El maltrato psicológico e incluso físico aparece de forma frecuente en relaciones con narcisistas patológicos: en este caso, es muy recomendable solicitar asistencia profesional, tanto para tratar la adicción a la relación como para las consecuencias traumáticas que puede acarrear.

Sexualitat en l’embaràs i el post part

SEXUALITAT EN L’EMBARÀS I EL POST PART

Quan: dimecres 3 de d’abril, 11:30 – 13:00
On: Mama Lloca, Carrer de Gaietà Ventalló, 42, 08100 Mollet del Vallès, Barcelona, España (mapa)
Descripció: DIMECRES 3 ABRIL a les 11:30 – Què hem d’esperar de la vida sexual durant l’embaràs? – I en el post part, quan ja ha nascut el nadó? – Quan podem començar a tenir relacions sexuals? – És veritat que es redueix el desig sexual? – Com ho viu la dona? I l’home? Impartit per Xavier Conesa Psicòleg – Sexòleg de Mollet Director Docent de l’Institut Superior d’Estudis Sexològics (ISES) Bcn Inscripcions: mamalloca@gmail.com / 93 593 66 63 / 663 229 156 (wasap)

Diez síntomas de un adolescente que sufre el trastorno de ansiedad de separación

Dificultad para separarse de los padres, falta de iniciativa para salir con amigos o hacer planes sociales son algunos de los síntomas.

Dolor de panza, mareos, dificultad para salir de la cama, falta de apetito, enojos y angustia… estas son algunas de las molestias que acompañan a adolescentes que padecen ansiedad de separación y que sienten que no pueden ir al colegio, hacer programas con amigos o ir a campamentos.

Es difícil ver y contener a un adolescente angustiado, con miedo intenso y preocupación. Esto genera en los padres mucha confusión, al tener que lidiar al mismo tiempo con su propia intuición y con los diferentes consejos que las personas a su alrededor siempre tienen para dar acerca del “mundo adolescente”, “ya está grande”, “tienes que ser firme”, “ya se le va a pasar”.

Es común que los adolescentes nieguen sus preocupaciones y temores  frente a la separación. Sin embargo, sus conductas reflejan la dificultad para alejarse del hogar y la resistencia para realizar actividades que impliquen mayor independencia. Con la ansiedad se instala un circuito de preocupación, miedo, malestar físico y rechazo a ir al colegio, que es difícil de interrumpir. Este ciclo puede escalar a medida que los síntomas físicos empeoran (dolor de estómago, cefaleas, calambres). Cuanto más tiempo el adolescente falta al colegio, más difícil se hace volver y superar el miedo, la ansiedad y el aislamiento.

¿Qué entendemos por trastorno de ansiedad de separación en adolescentes?

Todos los chicos sienten ansiedad. Es de esperar y es normal que se sientan ansiosos en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Si bien la angustia por separación corresponde a una etapa evolutivamente normal del niño (entre los 8 y 14 meses de edad), en algunos casos la  ansiedad perdura o se intensifica en momentos de crisis o de cambios -tal como lo es el periodo de la adolescencia-, se vuelve severa y empieza a interferir con las actividades diarias tal como separarse de los padres para ir a la escuela y hacer amigos. Es entonces cuando los padres deben considerar recurrir al  asesoramiento de un especialista.

La característica fundamental del TAS (Trastorno por Ansiedad de Separación) es la ansiedad y el malestar excesivo cuando ocurre o se anticipa una separación respecto del hogar, o separación  de las principales figuras de cuidado y apego (normalmente los padres, cuidadores, o familiares próximos).

Sus síntomas se manifiestan a nivel cognitivo (preocupación excesiva y persistente a perder las figuras de cuidado o a que estos sufran un posible daño), conductual (resistencia o rechazo a asistir al colegio u otro lugar, negarse a dormir solo o fuera de casa si no está cerca la figura de cuidado), y físico (dolores de estómago, cefaleas, pesadillas recurrentes, náuseas, etc.).

La ansiedad de separación en los jóvenes puede aparecer frente a cambios significativos en el colegio (por ejemplo durante la transición de la primaria hacia la secundaria), frente a un divorcio, enfermedad o ante el fallecimiento de un familiar.

A pesar de su alta prevalencia, persiste la idea errónea de que los trastornos por ansiedad son transitorios o inocuos. Investigaciones en el Reino Unido indican que, con frecuencia, los padres presentan una visión poco realista acerca del bienestar emocional de sus hijos, tienden a subestimar y pasar por alto las emociones negativas y el grado de estrés de sus niños. Si bien hay padres que se asustan “de más” frente a la angustia de su hijo, varias veces se autoengañan con creencias falsas: “ya se le va a pasar”…”es la adolescencia”… y pasan por alto una situación que requiere de una atención y recursos específicos para ser superada.

Los expertos señalan que, si se deja sin tratamiento, los chicos y adolescentes con  trastornos de ansiedad tienen un mayor riesgo de mal desempeño en la escuela, tienen menos desarrolladas las habilidades sociales, son más vulnerables al abuso de sustancias y pueden padecer trastornos de ansiedad y depresión al llegar a adulto.

10 síntomas para  saber si tu hijo padece Ansiedad de Separación.

Algunas de las siguientes expresiones son típicas de chicos que padecen un trastorno de ansiedad por separación. Si responde “sí” a varias de estas premisas y el grado de malestar es muy intenso y persiste en el tiempo (más de 4 semanas), es aconsejable que consulte con un profesional especializado.

1.      Hay cosas que preocupan a mi hijo

2.      A mi hijo le da miedo la oscuridad

3.      Mi hijo se queja de tener miedo

4.      Mi hijo tendría miedo si se quedara solo en casa

5.      Mi hijo se preocupa por estar lejos de mí/nosotros

6.      A mi hijo le preocupa que algo malo le suceda a alguien de nuestra familia

7.      A mi hijo le da miedo dormir solo.

8.      A mi hijo le cuesta ir al colegio por las mañanas porque se siente nervioso o con miedo

9.      A mi hijo le molestan pensamientos malos, o imágenes en su mente

10.  A mi hijo le daría miedo pasar la noche lejos de casa.

No a la sobre protección

La sobre protección puede ser definida como el uso de excesiva precaución y de comportamientos protectores. Se sabe que altos niveles de sobre protección se encuentran asociados con altos niveles de ansiedad en niños y también con fobia social en adolescentes.

Los padres sobre protectores, que amparan excesivamente al chico de las adversidades de la vida,  tienden a afianzar la creencia de que todo afuera de casa es riesgoso y que conviene evitar salir del círculo familiar.  Aunque actúe con la mejor de las intenciones, el sobre protector impide al niño o adolescente aprender a manejar adversidades y asumir algún riesgo como parte de su vida. Se ha identificado que las familias con este estilo de comportamiento tienden a ser muy consentidoras.

Algunos padres transmiten a sus hijos sus propios miedos ante los peligros, y en este caso, son ellos quienes no permiten al chico que se separe.

La adolescencia es una etapa en la vida en la que los hijos se separan de sus padres y en el proceso de construcción de su propia identidad es normal que se identifiquen más con sus amigos que con sus padres. La ansiedad de separación puede interferir en este proceso vital para el sano desarrollo y limitar el crecimiento normal de un adolescente.

SEPARACIÓN DE LA PAREJA Y SEGUIR

Cómo superar una ruptura amorosa

Recomponerse al finalizar una relación no es algo sencillo, ni en hombres ni en mujeres. Si bien es cierto que cada separación es diferente, las claves de la psicología para liberarnos de la tristeza y ser más fuertes emocionalmente se basan en la gestión emocional y la protección de la autoestima.

En primer lugar, para saber cómo superar la tristeza después de una separación, es necesario organizar y conducir toda la cascada de emociones que podemos sentir tras una situación tan dolorosa. Si nos sentimos desbordados por los sentimientos, probablemente terminemos pensando que no podemos controlar nada de lo que nos rodea. Para gestionar nuestras emociones podemos hacer el ejercicio de identificarlas antes de que estallen y ponerles nombre.

Por ejemplo, podemos identificar el momento en el que se inicia el sentimiento de ira, pensar por qué lo estamos sintiendo y si realmente vale la pena mantener esa emoción tan desagradable. Aprender a controlar los sentimientos no es un proceso sencillo, pero nos puede ayudar a ser fuertes después de una ruptura. Además, este aprendizaje nos servirá como herramienta ante otros conflictos de la vida.

Subir la autoestima tras una ruptura

En segundo lugar, cuando seamos capaces de controlar nuestras emociones, tendremos que aprender a proteger y trabajar la autoestima. Esta tiene un papel muy importante en generar un punto de vista más optimista de la vida, nos ayuda a desarrollar la resiliencia y a tomar mejores decisiones. Para aumentar y fortalecer la autoestima, podemos hacer algunos de los siguientes ejercicios:

  • Pensamiento positivo: se trata de darle la vuelta a la tortilla, dejar de pensar en lo mal que lo hacemos todo y empezar a valorar un poco más nuestras decisiones.
  • Autoaceptación y reafirmación de nuestras ideas: un paso muy importante para saber cómo superar la tristeza después de una separación consiste en aceptarse a uno mismo. Esto es vital para tener una buena salud mental y poder reponernos de una ruptura dolorosa. Tener unas buenas expectativas de autoeficacia (es decir, creer que lo que vamos a hacer, lo haremos bien) aumenta las posibilidades de éxito lo que, a su vez, aumenta la autoestima.
  • Afirmaciones positivas: es importante darnos cuenta de qué lenguaje utilizamos para hablarnos a nosotros mismos, si estamos todo el rato atacándonos o pensando que no somos suficiente probablemente nuestra autoestima no podrá fortalecerse correctamente. Es por ello que debemos intentar utilizar un lenguaje basado en afirmaciones positivas hacia nosotros mismos como, por ejemplo “yo puedo lograr este objetivo” o “merezco ser feliz y querido/a“.
  • Metas realistas: debemos proponeros pequeños objetivos, metas que podamos cumplir a corto plazo para ir encaminando nuestros actos hacia la superación personal. Vernos capaces de cumplir con dichos objetivos aumentará nuestra seguridad y, por lo tanto, la autoestima. Por ejemplo, podemos proponeros salir a tomar algo con amistades nuevas, hacer pequeños viajes solos, leer un libro que siempre nos haya llamado la atención…
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